23 04 2024

Para alcanzar a los países desarrollados, los países en desarrollo deben utilizar el sentido común, no recetas neoliberales.

Indonesia está tratando de dar un impulso a la industrialización prohibiendo las exportaciones de ciertas materias primas y exigiendo el procesamiento local, empezando por el níquel. Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos se quejaron ante la Organización Mundial del Comercio, OMC, que falló en favor de ellos. Indonesia apeló la decisión ante el Órgano de Apelación de la OMC, que actualmente no funciona porque la elección de jueces ha sido bloqueada por Estados Unidos (primero Trump, luego Biden). Indonesia planea ahora prohibir las exportaciones de otras materias primas como el estaño, la bauxita y el cobre. La foto es de la mina de cobre y oro Grasberg en Indonesia. https://thediplomat.com/2023/05/how-indonesias-president-joko-widodo-rejuvenated-dependency-theory/ Indonesia está tratando de dar un impulso a la industrialización prohibiendo las exportaciones de ciertas materias primas y exigiendo el procesamiento local, empezando por el níquel. Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos se quejaron ante la Organización Mundial del Comercio, OMC, que falló en favor de ellos. Indonesia apeló la decisión ante el Órgano de Apelación de la OMC, que actualmente no funciona porque la elección de jueces ha sido bloqueada por Estados Unidos (primero Trump, luego Biden). Indonesia planea ahora prohibir las exportaciones de otras materias primas como el estaño, la bauxita y el cobre. La foto es de la mina de cobre y oro Grasberg en Indonesia. https://thediplomat.com/2023/05/how-indonesias-president-joko-widodo-rejuvenated-dependency-theory/ Foto de Alfindra Primaldhi. https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Grasberg_Mine#/media/File:Grasberg_mine.jpg

Cuando los países en desarrollo intentan alcanzar a los países desarrollados, se topan con muchos desafíos. ¿Se les permitirá proteger las nuevas industrias que están intentando crear? ¿Podrán obtener financiamiento para las enormes inversiones necesarias? ¿Podrán acertar en su política económica? No es fácil, pero la historia nos dice que no es imposible.

Como suele ser el caso, la teoría económica viene después de la práctica de la política económica, y no al revés. El “desarrollismo” fue en gran medida un resultado de la gran depresión mundial de los años 1930 y el consiguiente colapso del comercio internacional, lo que indujo a los países a encontrar formas de producir por sí mismos las cosas que necesitaban, pero que ya no podían importar (lo que se denomina sustitución de importaciones). Fue el caso tanto de muchos países en desarrollo como de muchos países europeos y dio lugar a un desarrollo industrial más amplio. Fue simplemente impulsado por el pragmatismo y el sentido común, que también guiaron a la mayoría de los estados desarrollistas del este de Asia después de la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo ocurre con muchas otras iniciativas más recientes en los países en desarrollo, a menudo relacionadas con la promoción de un mayor valor agregado a las exportaciones de recursos naturales (producir productos de hierro y acero para el mercado interno y la exportación en lugar de simplemente exportar mineral de hierro en bruto, refinar el petróleo en lugar de exportar petróleo crudo, producir plásticos y fertilizantes a partir de combustibles fósiles, etc.). No hay una gran teoría económica generalmente aceptada detrás de esto (pero sí mucha teoría económica neoclásica que explica, contra toda evidencia, por qué es una mala idea).

Como hablamos de países en desarrollo, existe una oportunidad de ellos de alcanzar los países desarrolados. Ya que son países más pobres que los desarrollados, significa por definición que su productividad es menor (ya que la gente generalmente no trabaja menos). Hay dos razones principales para esta menor productividad: (i) en industrias similares, el capital invertido por trabajador es menor (producción menos mecanizada) y la fuerza laboral tiene un nivel de educación y capacitación más bajo, y (ii) los países más pobres se concentran en sectores de productos de bajo valor (por ejemplo materias primas, productos agrícolas no procesados, prendas de vestir, etc.), mientras que los países más ricos se concentran en la producción de productos de mayor valor, incluidos servicios productivos (por ejemplo aviones, máquinas herramienta, software, diseño de chips de computadora, etc.). Por lo tanto, hay dos elementos para cerrar la brecha con los países desarrollados, y ambos requieren grandes inversiones: (i) aumentar el capital productivo por trabajador (mecanización, maquinaria más moderna, etc.), incluida la educación y capacitación de los trabajadores para que puedan manejar procesos más avanzados, y (ii) cambiar la estructura de la industria hacia productos de mayor valor, invirtiendo en la adquisición de los conocimientos y los equipos necesarios. La razón por la que se considera una oportunidad es que los "recién llegados" tienen la oportunidad de aprender la nueva tecnología, no tienen que inventarla (o pueden copiar productos y procesos en la medida en que la protección de propiedad intelectual cada vez más excesiva le permiten hacerlo). Esta es la razón por la que algunos países en desarrollo pueden tener tasas de crecimiento del 5 al 10 % anual durante un período prolongado, ya que están trasladando a trabajadores de sectores de baja productividad a sectores de alta productividad, algo que no es una opción para los países desarrollados donde la mayor parte de este cambio ya ha tenido lugar. Para que esta oportunidad se haga realidad, la política tiene que ser acertada y el capital para la inversión tiene que estar disponible a un costo razonable. Suena simple, pero no lo es. En realidad es bastante complicado.

Se estima que alrededor del 60 por ciento de la población mundial trabaja en el sector informal. A menudo (pero no siempre) es trabajo poco productivo y genera ingresos bajos. Los países en desarrollo tienen la posibilidad de tener un período prolongado de alto crecimiento al trasladar una parte de estos trabajadores a empleos de mayor productividad, por ejemplo en la industria. Foto: Vendedores de frutas en la Avenida del Imán, Ciudad de México.Wikimedia Commons.

La mayoría de los países que han logrado alcanzar a los países desarrollados han recurrido a lo que se llama un “Estado desarrollista”, lo que significa un Estado que toma las riendas en la planificación del desarrollo futuro de un país, incluida la creación y el desarrollo de industrias consideradas esenciales para el futuro del país y su capacidad para competir en el mercado mundial en productos de mayor valor. Ya analizamos las condiciones políticas en un artículo anterior. En éste analizamos el contenido de la política económica e industrial. No existe un plan prediseñado para la política económica e industrial, ya que depende en gran medida de las condiciones locales, pero se pueden extraer algunas lecciones de la historia.

1. Los Estados desarrollistas normalmente elaboran planes de desarrollo, a menudo un plan quinquenal y un plan indicativo a más largo plazo, que incluye la priorización de sectores e inversiones, producción, desarrollo de infraestructura, etc. A menudo se establece una comisión de planificación con un alto grado de poder de decisión, no sólo en cuanto a las inversiones públicas sino también con poder sobre las inversiones del sector privado a través de permisos de inversión y producción, y subsidios y/o exenciones fiscales para inversiones prioritarias. A veces se forman comisiones consultivas sectoriales con la participación de las partes interesadas del sector y a veces el Gobierno promueve activamente fusiones entre empresas privadas existentes para alcanzar la escala de producción necesaria.

2. Se realizan fuertes inversiones en educación, desde la educación primaria hasta la terciaria, y en investigación y desarrollo, tanto a través de instituciones públicas de investigación como subsidiando a empresas que invierten en investigación y desarrollo en sectores prioritarios, conforme los planes nacionales de desarrollo.

3. La forma de financiar las inversiones difiere de un país a otro. En los países asiáticos, los ahorros de la población son generalmente elevados y existen diferentes formas de canalizar estos ahorros hacia inversiones de acuerdo con los planes de desarrollo. En Corea del Sur, el Gobierno nacionalizó los bancos privados y tomó el control directo del otorgamiento de créditos, mientras que en Japón el control fue en parte directo a través del control de los préstamos del Banco Estatal de Desarrollo, y en parte indirecto a través del control sobre los bancos privados. La Guerra Fría también fue un factor, ya que estos países eran aliados cercanos de Estados Unidos y, por lo tanto, los préstamos de Estados Unidos y de las instituciones controladas por Estados Unidos (el FMI y el Banco Asiático de Desarrollo) estaban fácilmente disponibles. En países con un bajo nivel de ahorro, el financiamiento puede convertirse en un obstáculo insuperable, ya que depender del financiamiento extranjero puede resultar en una deuda costosa e insostenible.

Bolivia espera poder producir la mayor parte de los productos siderúrgicos que necesita a partir del Proyecto Mutún de minería y procesamiento de productos de hierro, ubicado en la provincia de Santa Cruz. Primero fue concesionado a Jindahl Steel de la India, pero después de varios años de lento o nulo progreso, el gobierno boliviano rescindió el contrato y decidió hacerlo por sí solo a través de una empresa estatal. Fue financiado con 546 millones de dólares estadounidenses de las reservas del Banco Central y debería comenzar a funcionar a partir de septiembre de 2024. Está previsto producir 200,000 toneladas de productos de hierro al año y recuperar la inversión en 5 años. La foto es del diario ‘La Razón’.

4. Tanto Japón como Corea del Sur y Taiwán fueron muy restrictivos con respecto a las inversiones extranjeras directas, ya que desconfiaban de las empresas extranjeras. China, por otra parte, ha sido mucho más flexible, tal vez porque es un país tan grande que siente que puede controlar el riesgo, mientras que Brasil ha dependido principalmente de la inversión extranjera directa. Significa que los países asiáticos han preferido hacer la transferencia de tecnología mediante licencias o, en el caso de China, obligando a los inversores extranjeros a asociarse con empresas locales, muchas veces empresas estatales, mientras que en el caso de Brasil la transferencia de tecnología ha sido limitada ya que una parte importante de las inversiones fue realizada por empresas extranjeras, y por lo tanto el conocimiento tecnológico se quedó en ellas (lo que muchos consideran la razón de los limitados resultados en Brasil).

5. ¿Debería planificarse el desarrollo basándose principalmente en las exportaciones o principalmente en el mercado interno? Ha sido una discusión por décadas, ya que se alega que una de las razones de los resultados limitados del desarrollismo en América Latina ha sido exactamente su enfoque en el mercado interno, a menudo a través de empresas extranjeras que ensamblan o producen productos en el país, destinados exclusivamente al mercado interno. Como las exportaciones tradicionales sufrieron durante los años setenta y ochenta debido a la caída de los precios internacionales, el resultado fueron altos déficits comerciales, una creciente endeudamiento externo y una crisis de divisas, que terminaron en rescates del FMI, condicionados a un cambio de política hacia el neoliberalismo. Esto contrasta con las políticas industriales orientadas a la exportación de los países asiáticos, que también se vieron favorecidas por su condición de aliados de Estados Unidos durante la Guerra Fría (incluida China).1 Mi opinión al respecto es que se debe tomar el mercado interno como punto de partida, particularmente en el caso de los países en desarrollo de bajos ingresos, asegurando el suministro al mercado interno de bienes de consumo básicos (en primer lugar alimentos, incluido alimentos procesados) y algunos bienes de inversión (cemento, otros materiales de construcción y similares), pero que la estrategia también debería incentivar las exportaciones, y en particular, la diversificación de las exportaciones, la mejora de la calidad y el aumento del valor agregado de las exportaciones tradicionales. Sin exportaciones no habrá suficiente capacidad de importación para evitar una crisis de balanza de pagos. La política económica debe garantizar un tipo de cambio competitivo para facilitar las exportaciones.

Algunos han argumentado que un Estado desarrollista es imposible hoy, ya que en nuestro mundo globalizado no hay lugar para políticas que impliquen protección y subsidios a la producción local.

Un factor es la Organización Mundial del Comercio (OMC), que prohíbe la protección de las industrias nacionales (aunque existe en el tratado de OMC una “cláusula habilitadora”, que otorga a los países en desarrollo derechos especiales). Sin embargo, es posible que la OMC en la práctica ya no sea un obstáculo, teniendo en cuenta el incumplimiento de las normas de la OMC por parte de Estados Unidos y sus aliados en su guerra comercial con China y sus sanciones contra Irán, Rusia, Venezuela, etc., y el hecho de que el sistema de solución de diferencias de la OMC no funciona, ya que el ex-presidente estadounidense Donald Trump bloqueó el nombramiento de jueces (una política continuada por el actual presidente Joe Biden).

Otro factor es el control que Estados Unidos ejerce sobre las instituciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Mundial y los Bancos Regionales de Desarrollo, lo que dificultará el acceso de los países en desarrollo a préstamos, si abandonan las políticas neoliberales impuestas por estas instituciones. Por otro lado, el creciente peso económico de los países no occidentales, en primer lugar China, pero también India y Rusia, y el establecimiento de mecanismos de financiamiento alternativos como el Banco Euroasiático de Desarrollo, el Nuevo Banco de Desarrollo de BRICS y, por supuesto, los importantes préstamos de los bancos chinos a los países en desarrollo, el poder de estas instituciones financieras lideradas por Estados Unidos está disminuyendo. Si imponen demasiadas condiciones políticas, se quedarán sin clientes.

Así que mi conclusión es que con el avance hacia un mundo multipolar, algún tipo de política económica desarrollista no sólo es posible, sino también probable, en muchos países en desarrollo.

Algunos dirían: sí, pero ¿el Cambio Climático? ¿No es malo que los países en desarrollo alcancen el nivel económico de los países desarrollados con su modo de vida insostenible? Me parece absurdo pretender que los países en desarrollo deberían seguir siendo pobres, sólo porque los países desarrollados han llenado la atmósfera con dióxido de carbono. No deben pagar la factura por los pecados históricos (y actuales) de los países desarrollados. Además, es perfectamente posible que los países en desarrollo puedan avanzar sin necesariamente copiar las peores prácticas de los países desarrollados, ya que pueden construir cosas nuevas desde cero, por ejemplo invirtiendo en energía renovable barata, electrificación del transporte, procesos industriales más limpios, etc. En este sentido sería bueno que los países desarrollados contribuyan con transferencia gratuita de tecnología verde y financiamiento con bajas tasas de interés.

A pesar de todo lo que se habla sobre Economía Verde, los países desarrollados siguen emitiendo mucho más carbodióxido por persona (según su consumo, que incluye las emisiones importadas) que los países en desarrollo (excepto Arabia Saudita, Omán y los Emiratos Árabes Unidos). El líder en la contaminación es Estados Unidos, seguido de cerca por Canadá, Australia, Bélgica y Suiza. Esto quizás ayude a comprender por qué los países en desarrollo, no creen que deban abstenerse del desarrollo económico para salvar el planeta, aunque con mucho gusto adoptarían tecnologías verdes. Fuente: https://ourworldindata.org/grapher/consumption-co2-per-capita

Una cuestión más grave es que algunos países en desarrollo parecen haber perdido su alma en su afán por el enriquecimiento económico, como lo demuestra, por ejemplo, la tasa de fertilidad extremadamente baja en la mayor parte del este de Asia (en Corea del Sur y Singapur, ahora por debajo de uno, lo que significa que cada nueva generación tiene menos de la mitad del tamaño de la anterior), y la alta tasa de suicidio en Corea del Sur (la cuarta más alta del mundo), ambas relacionadas, al menos en parte, con sociedades excesivamente competitivas.

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 Notas:

1.En aquel momento, mi opinión era que China no podría seguir el camino exportador de Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán debido al tamaño del país, ya que el mercado mundial no sería capaz de absorber toda esa producción. Obviamente estaba equivocado. Sin embargo, el impacto en los países desarrollados de esta excesiva orientación exportadora ha sido enorme, forzando dolorosos procesos de desindustrialización. Las exportaciones de China como porcentaje del PIB alcanzaron un máximo del 36% en 2006 y en 2022 ya habían descendido al 20% (a modo de comparación, en 2022 las cifras fueron: Corea del Sur: 48%, Rusia: 28%, Unión Europea: 25%, India: 23%, y Estados Unidos: 12%). Así pues, es evidente que China finalmente está en un proceso de reducción de su excesiva dependencia de las exportaciones en favor de su mercado interno. ¡Enhorabuena!

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Este es el tercer artículo sobre el "desarrollismo".

Para leer el primero y el segundo artículo, pulse los enlaces abajo:

1. Es hora de desempolvar unas viejas ideas sobre el desarrollo económico

2. El Estado desarrollista y el capitalismo amiguista

En artículos venideros vamos a analizar algunos de los obstáculos para el desarrollo que los países desarrollados han colocado en el camino, entre ellos fuga de cerebros, fuga de capitales y excesiva protección de Propiedad Intelectual.

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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