Cuando los países en desarrollo intentan alcanzar a los países desarrollados, se topan con muchos desafíos. ¿Se les permitirá proteger las nuevas industrias que están intentando crear? ¿Podrán obtener financiamiento para las enormes inversiones necesarias? ¿Podrán acertar en su política económica? No es fácil, pero la historia nos dice que no es imposible.