El fin de la globalización neoliberal ha causado confusión a diestra y siniestra.
La vida política era más fácil durante los cuarenta años de globalización neoliberal, ya que ésta establecía límites estrictos a lo que los políticos podían hacer. Cualquiera que fuera su propuesta, debían argumentar que iba a ser aceptado por los mercados, y en particular por el hipermóvil capital internacional. Con el fin de la globalización neoliberal, nos encontramos ante un nuevo panorama.