23 04 2015

¿Será este el punto de inflexión para la energía fósil (3)?

La reciente caída de los precios del petróleo ha desviado la atención de otra tendencia importante: la caída sostenida del costo de la energía renovable y del almacenamiento de energía. A falta de voluntad política para enfrentar el calentamiento global, esta caída del precio de la energía renovable es ahora nuestra mayor esperanza para lograr que una parte importante de los hidrocarburos fósiles queden donde están: bajo la tierra, ya que depósitos de hidrocarburos de más difícil acceso no serán rentables. Aún no hemos llegado a este punto, pero podemos llegar ahí más rápido de lo esperado. Así que puede ser que estamos en el punto de inflexión para la energía fósil.

La energía fósil sigue siendo lo que mueve el mundo. Según la empresa petrolera BP, los combustibles fósiles constituían el 87 por ciento del consumo de energía primaria en el mundo en el año 2013. Así que incluso si nos encontramos en un punto de inflexión, habrá un largo camino por recorrer para independizarnos de la energía fósil. Como ya ha sido mencionado, si tenemos que confiar en el sistema político solamente para deshacernos de la dependencia de la energía fósil, es posible que nunca suceda. Siempre hay idiotas útiles que afirman que el calentamiento global no es real, y si fuese real, pues no tiene nada que ver con la quema de combustibles fósiles. Y de todo modo, ¿no es que estamos cerca a la llegada de una nueva edad de hielo, así que toda la discusión sobre calentamiento global es sin sentido? Y en cuanto aparezcan problemas económicos a corto plazo, sabemos que se les dará prioridad sobre el problema del calentamiento global.

A medida que el sistema político en la mayoría de los países no es apto para dar prioridad a soluciones de largo plazo, nuestra mejor esperanza es que la gran industria de carbón y petróleo dejen de ser rentables. Sin lugar a dudas: la gran industria de carbón y petróleo tiene una influencia política muy fuerte, ya sea en Australia, que está basando su futuro en gigantescos proyectos de exportación de carbón, Canadá, donde la industria dañina de arenas bituminosas es el eje del desarrollo del país, o los EE.UU., exaltados por el éxito de su "milagro" de gas y petroleo de esquiste. Por cierto, este último ha creado olas que han llegado hasta la supuestamente "super-verde" Dinamarca, donde los primeros proyectos de fracking ahora se están desarrollando con un apoyo político mayoritario.

Entonces, ¿hay realmente base para el optimismo?

Hablando de energías renovables, se supone normalmente que es Europa que está a la vanguardia. La Unión Europea tiene el objetivo de que el 20% del total de su energía debe provenir de fuentes renovables para el año 2020, un objetivo que parece alcanzable. Y se ha establecido recientemente un nuevo objetivo de llegar al 40% para el 2030. La UE ambiciona reducir las emisiones de gases invernaderos en un 80-95% para el año 2050.

Pero Europa está a punto de ser superado por un rival inesperado: China. China ha sido hasta hace poco reacia a comprometerse a metas fijas, y es por ahora el mayor emisor de gases invernaderos del mundo - aunque no por su propio consumo, sino más bien debido a su papel como el “taller del mundo”. En noviembre 2014 China anunció que el objetivo es duplicar la participación de las energías renovables y la energía nuclear para el año 2030 (de 10% a 20%). Impulsado por el reciente deterioro de la calidad del aire en Beijing y otras ciudades grandes, China parece estar dispuesta a ir más allá. Se ha fijado la meta de reducir la producción y el consumo de carbón, y según fuentes chinas efectivamente llegaron a reducirse en 2014.

Si consideramos solamente la producción de energía eléctrica, el 25% de la producción de electricidad en China provino de fuentes renovables en 2014 - sobre todo de la energía hidroeléctrica. Pero las "nuevas" energías renovables, principalmente la eólica y la solar, están creciendo rápidamente.

China instaló un estimado 23,3 giga-vatios (GW) de energía eólica en 2014, lo que representa el 45% de los 51 GW instalados en todo el mundo ese año. China tiene ahora un total de 114 GW instalado, lo que corresponde al 31% de toda la capacidad eólica del mundo. Su plan es llegar a 200 GW en 2020, lo que debería ser factible si sigue expandiendo al ritmo actual. El objetivo para 2050 es de 1.000 GW.

También la energía solar está despegando en China. Había a finales de 2014 una capacidad total de 177 GW de energía fotovoltáica (paneles solares) instalada en todo el mundo, de los cuales 38,7 GW se añadieron en 2014 (más o menos lo mismo que en 2013). De ellos, 10,6 GW fueron instalados en China, colocando a China como la número dos a nivel mundial con una capacidad total de 28,1 GW (después de Alemania con 38,2 GW). China ha aumentado ahora su meta para 2015 a 17,8 GW, lo que significa que China a finales de 2015 tendrá la mayor capacidad de energía fotovoltáica en el mundo. China es también el principal productor de paneles solares - un estimado de 64% en 2013 - y se prevé duplicar la producción para 2017. Estas enormes inversiones obviamente ayudan a bajar los costos - y de paso aumentar el dominio de China en la industria de paneles solares.

Europa, que ha estado liderando el sector de la energía solar, ahora está quedando atrás. La reducción de los subsidios y la baja de las tarifas de alimentación han conllevado una reducción de 36% en las nuevas instalaciones en 2014, en un momento en que la energía solar está despegando en otras partes del mundo. Con la crisis presupuestaria en los países donde la energía solar es una opción más obvia (Grecia, España, Portugal, Italia y Francia), esto no va a cambiar pronto. Sin embargo, la contribución de la energía fotovoltáica constituye en Alemania, Grecia e Italia de 7-8% del consumo total de energía eléctrica, mostrando el potencial que tiene la energía solar, que actualmente tiene una contribución a nivel mundial en torno al 1%. Alemania mantiene la meta ambiciosa de llevar la producción total de energía de fuentes renovables al 45% del total para el año 2030. Y Dinamarca estableció en el 2014 un nuevo récord mundial al conseguir que el 39 % de su producción de electricidad total proviniera de la energía eólica. Así que no debemos ignorar a Europa todavía.

Una tendencia reciente es que las energías renovables se están extendiendo a los países en vía de desarrollo, donde se está instalando sistemas de energía hidráulica, geotérmica, solar, eólica y de biocombustibles. Con la excepción del biocombustible, el principal obstáculo es el alto costo de inversión inicial para la producción de energía renovable, sea hidráulica, solar o eólica. Así que muchos países en vía de desarrollo siguen dependiendo de los combustibles fósiles, lo que confirma el dicho que "es caro ser pobre". Sin embargo, los inversionistas de los países más ricos ya se están dando cuenta que hay oportunidades de inversiones rentables en el sector de las energías renovables en los países en vía de desarrollo.

La lección más importante de la experiencia de Europa es que una combinación de subsidios, una estructura adecuada de tarifas de alimentación y un apoyo político determinado, puede hacer que el sector de energía renovable despegue. Y la buena noticia es que con la caída sostenida del precio de la energía renovable, hay menos necesidad de subsidios en el futuro. Así que hay razones para ser optimistas.

1. Primer artículo en esta serie.

2. Segundo artículo en esta serie

Para leer la cuarta - y última - entrega en esta serie, pulse aquí: ¿Será este el punto de inflexión para la energía fósil (4)?

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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