21 04 2015

¿Será este el punto de inflexión para la energía fósil (1)?

Hemos escuchado muchas tonterías sobre el petróleo en los últimos dos meses. Primero nos dijeron que la caída del precio del petróleo seguiría hasta 20 dólares por barril, o incluso más bajo - de 100 dólares hace menos que hace un año. Después dijeron que “el milagro” del petroleo y gas de esquisto en Estados Unidos no iba a ser afectado por la caída del precio del petróleo - la tecnología y la destreza norteamericana significaría que ellos podían derrotar a los productores de bajo costo como Arabia Saudita. Y luego, cuando el número de equipos de perforación en operación en los EE.UU. se redujo a la mitad, insistían en que ya no había ninguna relación entre la perforación de pozos y la producción de gas y petróleo. Por supuesto que ahora resulta que todo es sólo eso: una tontería.

Quizás vale la pena comenzar recordando algunos conceptos básicos de los recursos no renovables. Es común decir que los precios son el resultado de la oferta y la demanda, lo que es igual a no decir nada. Los precios son a medio y largo plazo determinados por el costo de producción. Punto y aparte. Tomando en cuenta que el acceso a los recursos no renovables se vuelve con el tiempo más y más difícil, el precio tiende a aumentar, a menos que haya descubrimientos repentinos de nuevos depósitos de fácil acceso, o que haya saltos tecnológicos que hacen que se vuelve más barato explotar los depósitos existentes. Así que los recursos no renovables (petróleo, gas, minerales, etc.) no van de repente a agotarse - sólo van a ser más costosos de explotar.

El segundo hecho básico que vale la pena recordar es que cuando los precios bajan, son los productores con los costos más altos que sufren primero. Ellos tendrán que decidir si continuar produciendo – con la esperanza de que la caída de precios es temporal - o detener la producción, temporal o definitivamente. Cuando se habla de petróleo y gas, sabemos quiénes son los productores de alto costo: estamos hablando de los depósitos marinos muy profundos, los depósitos en zonas árticas, los depósitos de esquisto y las arenas bituminosas. Así que estos productores son los primeros en sufrir. Esto no es ciencia de cohetes.

El tercer hecho básico es que una vez perforado un pozo, el factor decisivo es el costo marginal de producción, ya que el costo de la perforación del pozo es ahora historia - lo que se conoce como "costos enterrados". Si los costos marginales de mantenimiento de la producción son más bajos que el precio, entonces se mantendrá obviamente la producción, aunque - mirando a través del espejo retrovisor - nunca se debía haber hecho la inversión.

Luego viene la parte más difícil: No conocemos los costos verdaderos de producción, ya que estos datos son secretos comerciales. La creencia común ha sido que las arenas bituminosas canadienses necesitan un precio de 80 a 100 dólares para ser rentables, y que la mayor parte del petróleo de esquisto necesita un precio de alrededor de 70 dólares. A medida que el precio del petróleo ha caído por debajo de 70 dólares y la producción aparentemente ha continuado aumentando, hay quienes han llegado a la conclusión que el precio de producción por lo tanto debe ser mucho menor. Esto es una falacia. Es posible que simplemente significa que los costos marginales de los depósitos que ya están en producción son más bajos que el precio, incluso a 40-50 dólares por barril. Lo que debemos contemplar son las nuevas inversiones. Y allí el mensaje es inequívoco: las inversiones han disminuido, aunque la producción ha seguido aumentando, a la medida que pozos recientemente perforados han sido puesto en producción.

En los EE.UU., uno de los indicadores que se estudia es el número de equipos de perforación (“oil rigs”). Estos se utilizan para la perforación de nuevos pozos, y para mantener los pozos viejos en producción. De octubre 2014 a abril 2015, el número de equipos de perforación se ha reducido de alrededor de 1,600 a 734, y sigue cayendo, aunque a un ritmo más moderado. Como se mencionó, algunos "expertos" han afirmado que esto no importa, ya que los equipos ahora son mucho más productivos que antes. Eche un vistazo a la siguiente gráfica de Bloomberg y saque su propia conclusión:

 

 

La línea azul es el número de equipos de perforación, y la naranja es la producción. ¿Es de esperar que la línea naranja continúe hacia arriba, mientras que la azul se desploma? Algunas personas afirman que sí, y en cierta medida han sido apoyados por la agencia estadounidense de supervisión del sector (EIA), que sigue prediciendo una producción récord en 2015 y hasta en 2016. Luego, hace una semana salió el último informe de la EIA: sí, ahora la producción está cayendo, aunque moderadamente todavía. Claro. ¿Qué esperaban? Que los cerdos vuelan?

Entonces, es de esperar que en los próximos años habrá una estabilización de los precios y de la producción, dependiendo de si la demanda sigue creciendo. Parte del exceso de capacidad será forzada a salir del mercado, pero cómo no conocemos los costos de producción, es imposible decir cuál será la tendencia del precio a largo plazo. En el mediano plazo, definitivamente podemos afirmar que no será de 20 dólares por barril, pero podría ser de 50-70 USD, con fluctuaciones fuertes en respuesta a períodos de sobre-demanda o sobre-oferta.

Se puede ver la baja de los precios del petróleo como una bendición para la gente: electricidad más barata, gasolina más barata, calefacción más barata... Sabemos bien que para salvar el medio ambiente debemos dejar la mayor parte de los recursos fósiles dónde están: bajo tierra. Paradójicamente, los precios más bajos significan que en realidad es más probable lograrlo, ya que será demasiado caro explotarlos. Sin embargo, si no aparecen fuentes de energía alternativas, el precio del petróleo va necesariamente a subir de nuevo. Y entonces las fuerzas del mercado van a asegurar que los recursos fósiles sean explotados y que terminen en la atmósfera como gases invernaderos.

Por supuesto, podríamos atenernos a que nuestros políticos se decidan a salvar el planeta, decidiendo no explotar los recursos de hidrocarburos. Pero no hay señales de que eso ocurra. Felizmente, la ayuda puede venir de un lado completamente diferente: abundante energía no-fósil barata. Vamos a ver esto en un segundo artículo.

Para leer la siguiente entrega en esta serie, pulse aquí: ¿Será este el punto de inflexión para la energía fósil (2)?

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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