26 12 2023

Estados Unidos está perdiendo su guerra tecnológica contra China

¡Huawei está de regreso! Su teléfono Mate 60 sorprendió en agosto al tener un procesador fabricado en China, cuya producción no debería ser posible debido a las sanciones. Incluye conectividad 5G y satelital y un desmontaje (foto) muestra que casi todos los componentes son de fabricación. ¡Huawei está de regreso! Su teléfono Mate 60 sorprendió en agosto al tener un procesador fabricado en China, cuya producción no debería ser posible debido a las sanciones. Incluye conectividad 5G y satelital y un desmontaje (foto) muestra que casi todos los componentes son de fabricación. https://www.gizchina.com/2023/08/31/unveiling-the-inner-secrets-of-the-huawei-mate-60-pro-a-teardown-experience/

Los acontecimientos recientes muestran que China ha logrado superar la campaña de sanciones de Estados Unidos contra su industria de alta tecnología. EE.UU. ha reaccionado con una nueva ola de sanciones contra el país. Este es un callejón sin salida. Con el tiempo perjudicará más a EE.UU. que a China. Gracias, Mister Biden.

Las noticias recientes de China en el campo tecnológico no han sido gratos par EE.UU.

La primera sorpresa se produjo en agosto de 2023, cuando se Huawei sin mucha bulla presentó un nuevo dispositivo de Huawei al público: el teléfono Mate 60, propulsado por un chip Kirin 9000S, diseñado y producido en China. A pesar de las sanciones, el Kirin 9000S ofrece, según varios equipos que lo han sometido a pruebas, un rendimiento comparable al de los chips de uno o dos años atrás de Qualcomm, líder estadounidense en chips para teléfonos móviles. El chip incluye telefonía 5G, al que Huawei no ha tenido acceso desde que EE.UU. comenzó a sancionar la empresa hace cuatro años. La presentación del nuevo teléfono coincidió con la visita a China de la principal artífice de las sanciones tecnológicas, la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo. No quedó para nada contenta y más tarde declaró ante el Congreso norteamericano que el nuevo teléfono de Huawei era “increíblemente preocupante” y prometió tomar las medidas “más enérgicas posibles”.

La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo, visitó China en agosto de 2023. La visita coincidió con la presentación del teléfono Mate 60 de Hauwei. No estaba contenta. Foto: Office of U.S. Commerce Secretary, Public domain, via Wikimedia Commons.

Los norteamericanos quedaron estupefactos porque se suponía que Huawei no tenía capacidad para fabricar un chip de 7 nanómetros (nm) debido a la falta de acceso a las herramientas más avanzadas para la fabricación de chips. Resulta que el chip fue producido por el mayor fabricante chino de chips, SMIC, haciendo un uso inteligente de herramientas más antiguas. Además, casi todos los demás componentes del teléfono también son chinos. Ambas empresas están sancionadas por EE,UU., así que no queda muy claro a cuales “acciones le las más fuertes posibles” se refiere Raimondo. Ella después dijo que no creía que Huawei tenga capacidad para producir este chip en escala masiva. No sé qué considera ella producción a escala masiva, pero Huawei espera producir 20 millones de teléfonos Mate 60 en 2023 y el plan es producir 100 millones de teléfonos en 2024. A mi me suena como producción en escala masiva (aunque la cantidad sea menor que las 240 millones de teléfonos que Huawei produjo en 2019, antes de las sanciones). Se espera que el teléfono Mate 70, cuyo lanzamiento está previsto para 2024, tenga un chip aún más avanzado.

La segunda sorpresa, también en agosto de este año, fue cuando se informó que China esperaba tener su primera máquina de litografía de 28 nm para finales de 2023. Debido a las sanciones, la falta de una máquina de litografía moderna propia ha sido durante mucho tiempo uno de las principales debilidades del sector de semiconductores chino. La máquina es fabricada por la empresa china SMEE (también sancionada) y originalmente se esperaba que estuviera disponible a finales de 2021, pero se retrasó. La máquina finalmente fue anunciada el 21 de diciembre 2023, pero aún no se ha presentado al público.

La tercera sorpresa ingrata fue en diciembre de este año, y nuevamente fue noticia de Huawei, la empresa que a EE.UU. le encanta odiar. Huawei anunció una computadora portátil con chip de 5 nm, diseñada y producida en China. No es lo más avanzado del mundo, pero está cerca. Es interesante que esto ya lo había previsto un mes antes el veterano de los semiconductores Burn J. Lin, ex vicepresidente de la empresa taiwanesa TSMC, el principal fabricante mundial de chips, quien dijo que era imposible detener el avance de Huawei y SMIC en la producción chips con las sanciones “inútiles” de EE.UU. Poco después se supo que Huawei (¡sí, otra vez!) había lanzado un chip propio para Inteligencia Artificial (IA), de nuevo no de lo más avanzado del mundo pero cerca. Tiene importancia para los chinos, ya que EE.UU. está tratando de impedirles el acceso a chips avanzados de IA.

Luego aparecieron noticias sobre un chip de memoria para teléfonos inteligentes producido en China, nuevas procesadores para computadora producidos por la empresa china Loongson, construidos con su propio conjunto de instrucciones (es decir, no usa ningunas patentes extranjeras) y con alto rendimiento, el chip de memoria 3D NAND más avanzado del mundo (de los que están hechos los discos duros sólidos) producido por la empresa china YMTC (también sancionada) y rumores creíbles de que SMIC ya está trabajando seriamente en chips de 3 nm. Además, hay noticias de que los chinos están construyendo una solución creativa a la falta de las máquinas de litografía más avanzadas (llamadas EUV), que, si tiene éxito, superará a los fabricantes de herramientas occidentales.

China planea utilizar la fuente de luz EUV SSMB (Steady-State Micro-Bunching) para superar la tecnología de chip existente. Esta es un intento audaz, pero no hay garantía de que tenga éxito. El modelo de la foto muestra un diseño de un anillo de almacenamiento para que SSMB genere radiación EUV. Foto: Universidad de Tsinghua.

En cuanto a los chips de computadora Loongson, hay una historia adicional graciosa. Loongson no vendió sus chips a Rusia por temor a las sanciones secundarias de EE.UU. Pero cuando EE.UU. de todo modo puso Loongson en su lista de empresas sancionadas, esto ya no tenía sentido, y ahora está exportando el chip a Rusia, donde el primer sistema operativo ruso basado en Linux, Basealt OS, ya ha sido modificado para poder para trabajar con este chip (y los otros seguramente seguirán). Gracias, Mister Biden (dicen los rusos).

Toda la historia de la guerra tecnológica contra China se mira cada vez más ridícula. Cuando se anunciaron sanciones a la exportación de chips avanzados a China en 2022, muchos observadores estadounidenses se regocijaron diciendo que Biden había dado a la industria tecnológica de China un “tiro en la rodilla”. Pero fuera del gobierno de EE.UU., pocos parecen creer seriamente que tendrá éxito, y más bien sacará a sus propias empresas tecnológicas y a las de sus aliados del mercado chino. La empresa holandesa ASML, líder mundial en máquinas de litografía para la producción de semiconductores, es una de las víctimas de la decisión del Gobierno holandés de seguir las sanciones estadounidenses. ASML no está contento. Desde hace tiempo se ha quejado de que las sanciones empujarían a China a crear su propia tecnología, y ahora dice que las sanciones a las empresas chinas han resultado en un resurgimiento de la capacidad técnica de Huawei y SMIC. Eso es lo que estamos presenciando ahora mismo. Más está por venir. Gracias de nuevo, Mister Biden (dicen los chinos).

EE.UU. ha declarado que su objetivo es de mantener una máxima distancia entre la tecnología de ellos y la de China, y al menos dejar los chinos unos 8 a 10 años atrás. La supuesta razón es que quieren mantener la última tecnología de semiconductores fuera del alcance de las fuerzas militares chinas. Nadia cree en esta historia, ya que la industria armamentística generalmente no necesita ni utiliza la última generación de chips. El verdadero objetivo es obstaculizar el desarrollo de las industrias de alta tecnología chinas y mantener el monopolio estadounidense en este sector. Se trata de una potencia líder mundial que intenta desesperadamente evitar que sus competidores la alcancen, o incluso la superen.

La guerra de los chips contra China parece más y más a una repetición de la guerra de los chips del ex presidente estadounidense Reagan contra Japón en los años 80: “...las empresas japonesas comenzaron a producir chips de calidad equivalente a los estadounidenses, y a un costo mucho menor. Como estaban perdiendo participación en el mercado mundial, las empresas estadounidenses recurrieron a su gobierno en busca de ayuda, quejándose de que las empresas japonesas estaban vendiendo chips demasiado baratos. Los políticos agresivos en asuntos comerciales apoyaron la causa en Washington, argumentando que las capacidades de los chips de Japón no sólo eran un desafío económico sino también una amenaza a la seguridad”. Si se sustituye Japón por China, la semejanza con la guerra de los chips de Trump y Biden contra China es obvia. La palabra “amenaza a la seguridad” es el mantra en Estados Unidos contra sus adversarios, ya que impide un debate sobre el asunto. Cualquier estadounidense que no da importancia a algo que se ha denominado una “amenaza a la seguridad” es considerado un traidor potencial.

Pero no se puede comparar a la China con el Japón de los años 80. Los japoneses se dejaron intimidar por EE.UU., ya que Japón es un país mucho más pequeño, es aliado de EE.UU. y los norteamericanos tienen una fuerte presencia militar en su territorio. China es un país mucho más grande y más difícil de someter. A EE.UU. le resultará mucho más difícil quebrarla.

Hace un par de años tuve mis dudas sobre si los chinos serían capaces de hacer frente a las sanciones tecnológicas de EE.UU. Pienso que el panorama hoy está más claro. Las sanciones han causado mucho daño a China, pero también la han obligado a desarrollar sus propias tecnologías. Por lo tanto, no funcionan según lo previsto. EE.UU. está condenado al fracaso en su “política de sanciones inútiles”, pero aun así es probable que sigan con la misma política en el futuro y que la refuercen aún más. Y los políticos de la Unión Europea seguirán ciegamente su ejemplo.

Imbéciles.

 

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Yo he analizado varias veces la guerra tecnológica de EE,UU. contra China. Pulse los enlaces abajo si quieres leer los artículos anteriores:

¿Será que EE.UU. puede empedir que China siga desarrollándose? (2018)

¿Por que repudia Estados Unidos “China 2025”? (2018)

La guerra comercial de Estados Unidos contra China cambiará la historia (1) (2019)

La guerra comercial de Estados Unidos contra China cambiará la historia (2) (2019)

El gran desacoplamiento (2022)

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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