10 10 2022

El gran desacoplamiento

Ceremonia donde se firmé la fase una del acuerdo comercial entre EE.UU. y China Ceremonia donde se firmé la fase una del acuerdo comercial entre EE.UU. y China Wikimedia. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=85937183
No hay por qué seguir discutiendo si habrá o no un desacoplamiento tecnológico y comercial entre China y la OTAN+ – este proceso ya está en plena marcha. Lo que aún no sabemos es qué tan lejos llegará y qué tan rápido será. Un círculo vicioso político puede significar que llegará muy lejos y se desarrollará muy rápido, al menos si es EE.UU. quién decide. Es una incógnita para todos, si China va a poder prosperar a pesar de esta guerra tecnológica. Yo pienso que sí.

Cuando el expresidente de EE.UU., Donald Trump, inició la guerra comercial de EE.UU. con China en 2019, argumenté que esto “cambiará la historia del siglo XXI”, independientemente de si EE.UU. al fin y al cabo diera marcha atrás o no, ya que la confianza ya se había perdido. Pues, EE.UU. no ha dado marcha atrás, y el proceso va más rápido de lo que muchos habían imaginado. EE.UU. bajo la presidencia de Biden, ha mantenido la mayoría de los aranceles de Trump y ha continuado y profundizado la guerra tecnológica con China, una política que cuenta con el respaldo de un consenso bipartidista y, por lo tanto, es probable que prevalezca.

¿Cómo le irá a China en esta guerra comercial y tecnológica? Creo que nadie lo sabe, ni siquiera los chinos.

Los aranceles que EE.UU. aplica a la mayoría de las importaciones de China son una cosa. Desde 2020, la política declarada de China ha sido abandonar su dependencia excesiva de las exportaciones y su acumulación sin sentido de reservas de divisas, dando más prioridad al mercado interno (lo denominan "doble circulación"). Todavía no vemos muchos resultados de este cambio de política, ya que China todavía tiene un superávit comercial exorbitante, pero esperamos que eso suceda en un futuro no muy lejano.

Lo que es más serio es el intento de EE.UU. de estrangular el desarrollo futuro de China impidiendo su acceso a tecnologías clave. Últimamente, se ha prestado más atención a la industria de semiconductores (los "chips"), particularmente los equipos para la producción de chips, pero las sanciones contra China son mucho más amplias y siguen ampliándose. Algunos de los resultados de esta política son asombrosos, por ejemplo, la destrucción del floreciente negocio de telefonía móvil de Huawei, que ya había superado a Apple y estaba codo con codo con Samsung. Sin acceso a equipos para la producción de sus chips móviles muy avanzados de diseño propio, su negocio de teléfonos móviles no tiene futuro. Mira, ¡la política para detener a China está funcionando!

China ha demostrado que es capaz de lograr resultados impresionantes, incluso cuando está completamente aislada de la tecnología occidental, por ejemplo en su programa espacial, donde ha superado a los rusos y ahora está codo con codo con los norteamericanos. Pero al mismo tiempo, China no está en el club de los países ricos. Es un país de ingreso medio-alto, mucho menos próspero que EE.UU., la Unión Europea y Japón.

Un factor que hace posibles estos logros de China es una tasa de ahorro extremadamente alta: fue del 45% del Producto Interno Bruto en 2020, en comparación con el 34% de Rusia, el 27% de la UE, el 25% de Japón, el 18% de EE.UU. y el 17% del Reino Unido. Otro factor es su elevado inversión en investigación y desarrollo, que en términos absolutos fue de 468 mil millones de dólares en 2020 frente a la inversión estadounidense de 582 mil millones de dólares. Como porcentaje del PIB no es tan impresionante (2.4 % en 2020 frente al 3.5 % en EE.UU., el 3.3 % en Japón, el 2.3 % en la UE y un mísero 1.1 % en Rusia), pero aquí el tamaño cuenta, y China es grande. Un tercer factor es la prioridad que se da en China a la formación de graduados y doctorados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (llamado STEM): en 2019, las universidades chinas produjeron casi 50,000 doctorados en STEM, mientras que las universidades estadounidenses produjeron alrededor de 34,000. Otra vez: el tamaño importa. Y, por último, la mayoría de los ahorros chinos están en los bancos estatales, lo que significa que el gobierno chino tiene una gran influencia en cómo se utilizan, lo que le permite dirigir los fondos a inversiones en áreas prioritarias.

Los chinos constituyen el 18% de la población mundial frente al 14% de EE.UU. y la UE juntos, pero aunque tiene alrededor del 19% del PIB mundial (en términos de poder adquisitivo), sigue siendo considerablemente más pequeño que EE.UU. y la UE juntos, que representan alrededor del 31%. Tomando en cuenta que parece que  la UE y Japón seguirán el ejemplo de EE.UU. en su ofensiva para contener a China en el área de tecnología avanzada, ¿es China lo suficientemente grande como para poder sobrevivir sola? ¿O logrará EE.UU. mantener a China en la “trampa de ingreso medio” como productor de bienes de baja tecnología y bajo valor añadido?

Como se ha mencionado, el campo de batalla principal está ahora en los semiconductores, ya que es una piedra angular para casi cualquier tecnología avanzada (computación cuántica, inteligencia artificial, robótica, industria espacial, biotecnología, etc.). China depende de los EE.UU., Japón y la UE particularmente en dos áreas: equipos para la producción de semiconductores avanzados y software para diseñar los semiconductores (llamado EDA). EE.UU. ha ampliado las sanciones contra Huawei a una lista cada vez más larga de empresas chinas, y ha obligado a la empresa holandesa ASML a detener la venta de las máquinas de litografía más avanzadas (llamadas de Ultravioleta Extrema, EUV) a cualquier empresa china. También bloqueó el acceso de China al software EDA más avanzado (sin embargo creo que es un gesto sin sentido, ya que ahora que tienen asegurado el mercado interno, las empresas chinas de software EDA existentes podrán probablmente llegar a ser competitivos rápidamente).

Actualmente, la competencia en la industria de los semiconductores tiene como objetivo hacerlos más pequeños (y, por lo tanto, más rápidos y más eficientes en el uso de energía), y los líderes de la industria (Samsung de Corea del Sur y TSMC de Taiwán) ahora apuntan a una resolución en el diseño de chips de 3 nanómetros (nm, igual a la millonésima parte de un milímetro). Se considera que la generación anterior de máquinas de litografía (llamadas DUV), a las que China todavía tiene acceso, puede llegar a una resolución de 14 nm, pero es posible usar estas máquinas DUV para aumentar la resolución a 7 nm (actualmente la más usada en los teléfonos móviles avanzados) al exponer el chip varias veces. La compañía china de semiconductores más avanzada es SMIC, y causó revuelo hace un par de meses cuando se descubrió en el mercado un "chip" comercial SMIC de 7 nm (aunque era muy sencillo).

Por lo tanto, EE.UU. ahora está presionando para prohibir también las máquinas de litografía DUV más antiguas a todas las empresas chinas que producen chips de menos de 14 nm. Entonces quieren impedir que SMIC produzca un chip de 7 nm, por ejemplo, para los teléfonos móviles de Huawei. ¡No se dan por vencidos en su campaña contra Huawei!

El gobierno chino está reiterando su compromiso de desarrollar su industria de semiconductores, concentrando los recursos del país, privados y públicos, en un sólo esfuerzo (el "sistema de nación entera"). Para evitar que lo logre, EE.UU. está tratando de formar una alianza anti-China con Japón, Taiwán y Corea del Sur (llamada “Chip 4”). A pesar de su nuevo gobierno, bastante  pro-estadounidense, Corea del Sur trata de evitar que los norteamericano lo involucren demasiado en esta alianza, ya que podría perder su mayor mercado y poner en peligro sus inversiones en China, pero dada la presión de los EE.UU., podría ceder.

A corto plazo, China tiene dos formas posibles de eludir el bloqueo estadounidense a su industria de semiconductores. El primero es explotar el equipo DUV más antiguo para fabricar chips de 7 nm. Aunque hay personas que consideran que no es rentable debido a los costos y la menor eficiencia del proceso, de todos modos le daría a China acceso a chips relativamente avanzados. La otra es explotar la nueva vía de los “chiplets”, que básicamente es producir chips en tres dimensiones apilándolos uno sobre el otro, formando un solo chip, que puede lograr el mismo rendimiento que los chips más avanzados de 5 o 3 nm (que dicho sea de paso es lo que ha hecho Apple con su último chip M1 para teléfonos móviles). En esta área China está menos rezagada, ya que la tecnología es reciente y empresas chinas son avanzadas en el empaque de chips. Sin embargo, hay expertos chinos que, con razón o sin razón, piensan que solamente es una solución temporal.

¿Qué pasará a largo plazo? Como se considera que la tecnología actual está llegando a su límite con los procesos de 3 y 2 nm, ¿cuál es la nueva tecnología que vendrá después? Los chinos, conscientes de que están rezagados en muchas áreas tecnológicas, han seguido con éxito la estrategia de saltar directamente a la tecnología de próxima generación en lugar de intentar competir en la tecnología existente (como por ejemplo el salto exitoso a 5G y carros eléctricos). Para los semiconductores de próxima generación, se espera que el uso de luz en lugar de electricidad (fotónica) y el uso de nitruro de galio (GaN) y carburo de silicio (SiC) en lugar de silicio serán de importancia. En ambas áreas China está al frente o no muy atrás.

Aun así, los chips tradicionales de silicio seguirán existiendo por un tiempo, y China no puede darse el lujo de esperar a la tecnología de próxima generación. Por lo tanto, tendrá que intentar crear sus propios equipos de litografía DUV y EUV, y al mismo tiempo seguir desarrollando las tecnologías venideras. El año pasado se anunció que un fabricante chino de equipos de litografía (SMEE, también sancionado por EE.UU.) tendría en 2022 una máquina DUV en el mercado con una capacidad de 28 nm, que también debería poder bajar a 14 nm. Aún no se ha anunciado su llegada (tal vez ya lo tienen pero guardan silencio al respecto), pero suponiendo que suceda, y suponiendo que sea de buena calidad, uno de los elementos clave para una cadena de suministro de semiconductores chinos sin dependencia de EE.UU. sería ya una realidad.

En conclusión, no está garantizado que China va a poder prosperar a pesar de la guerra tecnológica de EE.UU. Pero pienso que van a poder hacerlo. Por cierto, dado que China es el mayor importador mundial de semiconductores y equipos para su producción, el desacoplamiento perjudicaría también a empresas estadounidenses, japonesas y de la UE, ya que perderían su participación en el mercado en los próximos años. Uno de los grandes perdedores sería la empresa holandesa ASML, que por la misma razón ha estado tratando de evitar que lo involucren en esta campaña norteamericana contra China, pero sin éxito, ya que el Gobierno holandés ha cedido a la presión de EE.UU. También las grandes empresas estadounidenses como Nvidia y AMD ya están siendo perjudicadas, pero no hay mucho que puedan hacer al respecto.

Entonces, ¿cómo se ve el futuro?

En primer lugar, la probabilidad de que EE.UU. vaya a dar un paso atrás en su guerra tecnológica contra China es prácticamente nula. EE.UU. está decidido a evitar que China llegue a ser una competencia para la tecnología estadounidense. Por supuesto, nada tiene que ver con eliminar un competidor: se trata de derechos humanos, democracia, derechos de grupos minoritarios, etc. así que la política tiene apoyo tanto de los partidos de derecho como de izquierda. Entonces, no hay vuelta atrás a cómo estábamos antes de que Trump comenzara la guerra tecnológica contra China.

Un escenario posible es que continúe el enfrentamiento incómodo actual entre China y EE.UU., donde EE.UU. está tratando de impedir el desarrollo de las empresas chinas consideradas competidores potenciales, negándoles el acceso a la tecnología norteamericana y de sus aliados, mientras que China protesta y sigilosamente trata de eludir las sanciones promoviendo la tecnología doméstica. Las empresas chinas no sancionadas continúan con sus negocios como si nada, pero al mismo tiempo, al menos algunas de ellas son conscientes de que podrán terminar pronto en la lista de empresas sancionadas, una lista que está en constante expansión (llamada "la lista de las entidades"), o podrán ser alcanzadas por sanciones secundarias por tener relaciones comerciales con empresas en la lista. Un ejemplo de cómo funciona se puede ver en el mercado de los teléfonos móviles, donde otras empresas chinas han llenado rápidamente el vacío dejado por Huawei (las empresas chinas Xiaomi y Oppo/Vivo tenían en el segundo trimestre de 2022 juntas una cuota de mercado mundial del 31%, mientras que Apple y Samsung juntos tenían una participación de mercado del 37%). Pero, Xiaomi, entre otras, debe ser consciente de que puede terminar fácilmente como Huawei, ya que está trabajando en el diseño y la producción de sus propios chips.

Este escenario es el más probable a corto plazo, pero difícilmente sea una situación estable a largo plazo. Hay cada vez más presión de parte de los políticos estadounidenses para que se tome medidas más extremas. Aunque muchas empresas norteamericanos no están nada contentas con estas medidas, ya que perderán un mercado lucrativo en China, tienen miedo de hablar y empañar su imagen (recibiendo la etiqueta “Amistoso con China”, que es casi tan demoledor como “Amistoso con Rusia”). A China no le conviene intensificar la guerra tecnológica, pero, por otro lado, es inevitable que invierta aún más fondos para acelerar su capacidad tecnológica interna, lo que enfurecerá aún más a los norteamericanos.

Entonces, el escenario probable es una guerra tecnológica acelerada y, por lo tanto, un mayor desacoplamiento. Hay límites a la velocidad con que se puede dar este desacoplamiento sin que se produzca un caos total en sectores, donde China es una parte esencial de la cadena de suministro, incluso en los semiconductores y circuitos integrados. El resultado que EE.UU. y sus aliados en Europa y Japón esperan en este escenario es que China quede gradualmente más y más rezagada tecnológicamente y, por lo tanto, a la larga quede relegada a un proveedor de bienes de segunda categoría. El resultado que China espera es una situación en la que alcance el nivel de los competidores en áreas clave, aunque resulte costoso, y limitar hasta donde sea posible el desacoplamiento, manteniendo así un papel como participante importante en la economía globalizada.

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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