22 11 2021

¿Qué pasó con el "gas de la libertad"?

Buque Cisterna polaco, con gas GNL desde EE.UU. Buque Cisterna polaco, con gas GNL desde EE.UU. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Metanowiec_LNG_-_dostawa_z_USA.jpg

Cuando EE.UU. aumentó la capacidad para exportar gas natural licuado (GNL) en 2019, Trump prometió una nueva era en la que los europeos obtendrían "gas de la libertad" en lugar del gas maligno ruso. Ahora que Europa está en medio de una crisis del gas con precios vertiginosos, ¿qué pasó con el "gas de la libertad"? Respuesta corta: se fue al sudeste de Asia, donde los precios son mejores. La crisis del gas es el resultado del amor de la UE por los mercados “spot” en lugar de los contratos a largo plazo. Esto implica que a veces compran el gas muy barato y a veces muy caro, dependiendo del precio del momento. Desafortunadamente para la UE, en estos momentos se encuentra en un período en el que el gas es muy caro.

Leyendo la mayoría de los medios no especializados y escuchando a los políticos europeos más vociferantes (y ingenuos), la razón de la crisis del gas es simple: el culpable habitual, Putin, está utilizando la crisis del gas para chantajear a los países de la UE. Por lo tanto, está reteniendo el gas ruso para mostrarle a la UE cuán dependientes son de Rusia y también para que aprueben el gaseoducto “North Stream 2” para así volverse aún más dependientes del gas ruso. Por supuesto, también hay políticos más serios como Angela Merkel, que ha manifestado claramente que Rusia ha entregado todo el gas según lo contratodo.

Antes de la llegada del GNL, los mercados de gas natural eran regionales y abarcaban regiones interconectadas por gaseoductos. Así, el mercado europeo del gas conectó a los principales proveedores como Noruega, Países Bajos, Rusia, Argelia y recientemente Azerbaiyán con los consumidores europeos. El GNL al contrario se transporta por barco a todas partes del mundo y, por lo tanto, es básicamente un producto similar al petróleo. La llegada del GNL ha interconectado los mercados regionales de gas, creando un mercado mundial, y se han añadido nuevos proveedores al mercado de gas de la UE, principalmente Qatar y, más recientemente, EE.UU. Sin embargo, el GNL tiene un costo adicional ya que el gas natural tiene que ser comprimido (licuado), transportado por barco y descomprimido en el destino, por lo que tiene algunas desventajas económicas en comparación con el gas canalizado por tubería (también es más dañino ambientalmente). Este costo adicional es de alrededor de 3-4 dólares por millón de BTU (mmBTU), por lo que cuando el precio spot europeo del gas natural era bajo (antes de la crisis de Covid estaba en el rango de 5-8 dólares por mmBTU), era difícil para el GNL competir. Sin embargo, con el precio spot actual en Europa y Asia de más de 30 dólares por mmBTU, la desventaja de costo del GNL es solo del 10-15% en comparación con el gas por gaseoducto.

La UE ha logrado integrar los diferentes mercados energéticos nacionales de la unión ampliando la red de gas natural e interconectando los sistemas nacionales de transmisión de electricidad. Esto da mucha más flexibilidad, lo que es útil, particularmente con el peso cada vez mayor de energía renovable intermitente. Al agregar terminales de GNL, también ha diversificado los proveedores de gas natural. Actualmente, parece que la capacidad de los gaseoductos que conecta la UE con sus proveedores es más que suficiente, incluida con Rusia, incluso sin el gaseoducto “North Stream 2”. Actualmente hay dos gaseoductos principales desde Rusia, una a través de Ucrania y la otra a través de Bielorrusia y Polonia. A esto viene desde el comienzo de 2021 el gaseoducto “Turk Stream” que conecta Rusia con los Balcanes a través de Turquía (originalmente se llamaba “South Stream” y debería haber pasado directamente a Bulgaria, pero fue vetado por la UE). De esta forma es difícil comprender la ansiedad de la UE relacionada con el gaseoducto “North Stream 2”. Para la seguridad energética de la UE (y en particular de Alemania) debe ser preferible disponer de varias rutas alternativas para conseguir el gas de Rusia, para no arriesgar posibles chantajes o sobreprecios por parte de los países de tránsito. La UE siempre puede eliminar gradualmente la dependencia del gas ruso, particularmente si está dispuesto a pagar un sobreprecio por el GNL de EE.UU. y Qatar.

Qatar es el exportador de GNL más grande del mundo. Foto cortecía de Qatargas Operating Company Limited.

Ahora bien, ¿cuál es entonces la razón del aumento vertiginoso de los precios del gas en Europa? La explicación principal es que la demanda de gas ha aumentado a medida que la economía mundial se está recuperando de la crisis de Covid y muchos países están en un proceso de eliminación gradual de las centrales eléctricas de carbón. A esto vienen algunos problemas específicos del suministro europeo (disminución de la producción de gas en los Países Bajos, trabajos de mantenimiento en Noruega, incendio en un complejo de producción de gas en Rusia, poco viento durante el verano, etc.). Entonces, los precios del gas natural están al alza en todo el mundo. El gas norteamericano, el famoso "Gas de la libertad" se dirige ahora principalmente a Asia y no a Europa. “Ahora tienen más poder adquisitivo”, dijo un corredor de GNL, refiriéndose a los compradores asiáticos. "Europa tiene suministros por gaseoducto y China y Japón no tienen alternativas".

Pero no es solamente una cuestión de precio. En el mercado mundial de GNL se usa todavía mayoritariamente contratos de largo plazo, mientras que Europa está presionando por un mercado spot con precios de día a día. Cuando la oferta es escasa, significa que el precio de la cantidad limitada del gas que no se vende a través de contratos a largo plazo y, por lo tanto, llega al mercado spot, se dispara. Se estima que, si bien hace una década alrededor del 70% de las importaciones de gas de la UE se realizaban a través de contratos a largo plazo, la proporción es ahora inferior al 20%. Según cálculos realizados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), esto ha permitido a los países de la UE ahorrar alrededor de 70 mil millones de dólares durante la última década debido a que los precios spot eran bajos. Sin embargo, ahora viene el dolor ya que la misma fuente estima que el costo adicional para la UE solo en 2021 será de alrededor de 30 mil millones de dólares. Sin embargo, la AIE aconseja a la UE que se mantenga firme y continúe con los precios del mercado spot, ya que el dolor será transitorio (no es de extrañar ya que la AIE comparte el amor por los mercados spot).

La UE tiene la misma política para el mercado común de energía eléctrica que también se basa en precios spot, y en este caso es aún más complicado. La idea es que el precio sea determinado continuamente (hora por hora) por la oferta y la demanda. La electricidad se entregará desde las plantas de energía que tienen los costos operativos más bajos, y cuando el precio sube, las plantas de energía con costos más altos comenzarán a producir hasta que la oferta es igual a la demanda. La central eléctrica con mayor costo operativo que esté produciendo en ese momento determinará el precio. El hecho de que tanto la energía renovable como la nuclear tienen un alto costo de inversión pero costos operativos muy bajos implica que cuando hay capacidad inutilizada de estas fuentes de energía, el precio de la energía eléctra será cercano a cero. Cuando no hay suficiente, lo determinará la fuente de energía más cara que todavía esté produciendo, y a estas alturas, a medida que se está eliminando el carbón, es el gas natural. Con el aumento de los precios del gas natural, hay un aumento vertiginoso de los precios de la energía eléctria, lo que está causando estragos en muchos países de la UE y, por supuesto, ganancias más allá de lo normal para los proveedores de energía renovable y nuclear.

Para la UE, siendo básicamente un proyecto neoliberal, este es el mejor sistema del mundo. Si bien hay momentos desagradables, hay también momentos muy favorables. Y el mercado es siempre el mejor mecanismo para solucionar este tipo de retos.

No comparte este punto de vista. El argumento a favor de los mercados energéticos liberalizados de este tipo subestima el costo de por lo menos dos elementos. En primer lugar, el costo para la sociedad cuando los mercados no funcionan, especialmente cuando no se invierte lo suficiente en capacidad de generación de energía eléctrica, puede ser enorme. Por tanto, se trata de seguridad energética. En segundo lugar, a pesar de lo que puedan predecir los modelos económicos teóricos basados ​​en supuestos simplistas, los mercados spot son en la práctica inherentemente volátiles y la volatilidad tiene un alto costo para la sociedad, ya que es difícil tanto para las empresas privadas como para los consumidores planificar en estas condiciones.

 

Alemania es uno de los paises que promueve la economía de hidrógeno. La empresa alemana Siemens está desarrollando módulos de electrolisis que según ellos tiene una eficiencia de  75.5% en la conversión de energía eléctrica en hudrógeno. La empresa también está trabajando en la conversión de la infrastructura de gas natural a hidrógeno. Foto: https://www.siemens-energy.com/global/en/offerings/renewable-energy/hydrogen-solutions.html

En mi opinión la planificación tiene una ventaja sobre los mercados spot. La UE (y con suerte el mundo) se encuentra en una transición costosa y complicada hacia las energías renovables (y nucleares en algunos países), lo que significa grandes inversiones en nueva capacidad de generación no contaminante. Debido al carácter intermitente de la energía solar y eólica, se necesita mantener una capacidad de reserva y se espera que el gas natural juegue un papel fundamental para cerrar la brecha. Alemania por ejemplo espera que el gas natural a largo plazo pueda ser sustituido por hidrógeno “verde” producido por energías renovables, y que sea posible adaptar y reutilizar parte de la infraestructura de gas natural para este fin. Los países y las empresas que se espera realicen grandes inversiones en esta transición energética, por supuesto, requerirán algunas garantías de que sean rentables, y si no pueden obtener estas garantías en la forma de contratos a largo plazo, es probable que las inversiones sean insuficientes, incluso la inversión en la producción de gas natural que se necesitará en el período de transición. Por tanto, no es de extrañar que los países exportadores, incluida Rusia, prefieran vender a clientes que estén dispuestos a firmar acuerdos de largo plazo. La UE, con su entusiasmo por el mercado spot, saldrá ganando si hay una inversión excesiva en todo el mundo, pero sufrirá si hay una inversión insuficiente. Incluso puede llegar a pasar frío de vez en cuando.

 

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Notas:

1) Como ocurre con tanta frecuencia, existen diferentes medidas a nivel internacional que dificultan las comparaciones. La UE prefiere el sistema métrico y, por lo tanto, normalmente se refiere al precio por millón de metros cúbicos de gas. Sin embargo, los países anglosajones utilizan Unidades Termales Británicas (BTU). Es la cantidad de energía necesaria para elevar la temperatura de una libra de agua líquida con un grado Fahrenheit. Lo mismo ocurre con el petróleo crudo, que se mide en barriles en EE.UU. y en metros cúbicos o toneladas en la UE. Una tonelada de petróleo crudo corresponde a 7.46 barriles.

2) Actualmente, Rusia tiene dos sistemas de gaseoductos separados. El occidental, que abastece la parte europea de Rusia, la parte Oeste de Siberia y Europa, y el oriental que abastece a Siberia Oriental y China a través del gaseoducto “Power of Siberia”. Por lo tanto, actualmente no hay forma de que el gas de los campos de gas occidentales de Rusia se pueda suministrar a China o de los campos de gas orientales a Europa. Rusia ahora planea interconectar los dos sistemas con el gaseoducto “Power of Siberia 2” que conectaría la península de Yamal con China a través de Mongolia con una capacidad de 50 mil millones de metros cúbicos por año (que es casi lo mismo que el gaseoducto “North Stream 2”). El costo estimado es de 20 mil millones de dólares. Gazprom ya ha aceptado el estudio de factibilidad del proyecto y ha acordado con el gobierno de Mongolia la ruta a través de Mongolia. Actualmente, el plan es que esté listo para transportar gas en 2030, pero como siempre es el caso para estos grandes proyectos de infraestructura, esta fecha puede fácilmente postergarse (o es posible que el proyecto nunca se finalice). Sin embargo, la justificación estratégica del proyecto es clara: dar a Rusia la opción de vender su gas a Asia en lugar de Europa en caso de que las relaciones con los países europeos sigan deteriorándose.

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