13 11 2021

El difícil nuevo mundo multipolar

Kennedy dando su discurso seminal en la American University en 1963, llamado el discurso de la paz Kennedy dando su discurso seminal en la American University en 1963, llamado el discurso de la paz https://www.american.edu/initiatives/jfk/

Aunque hay muchos que no lo quieren reconocer, está claro que el hegemónico orden internacional liberal liderado por EE.UU. está en declive. Lo que tiene que venir es por fuerza un mundo multipolar, con EE.UU. como uno de los pesos pesados, pero solamente como uno entre varios. Por si queda alguna duda al respecto, cabe recordar lo dicho recientemente por el Jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., general Mark Milley, de que EE.UU. está entrando a un mundo “tripolar”. Será muy difícil para los círculos de poder político y militar de los EE.UU. aceptar esta amarga realidad, y un político que la acepte se enfrenta al riesgo de no tener un futuro como político. Supongo que es por esta razón que hay tan poco debate entre los políticos estadounidenses sobre cómo el país puede encontrar su lugar en este mundo nuevo y difícil.

No es la primera vez que EE.UU. se encuentre en esta situación. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue el líder mundial indiscutible. Salió de la guerra prácticamente indemne y con una economía que producía a un nivel más alto que nunca. Japón y Alemania estaban completamente derrotados y destruidos, la Unión Soviética había sufrido una destrucción increíble durante la guerra y estaba luchando por ponerse de pie nuevamente, Gran Bretaña había evitado una mayor destrucción en el país pero se había endeudado enormemente con EE.UU. y se enfrentaba a una rebelión creciente en sus colonias, particularmente en la India. Además, EE.UU. tenía como único país del mundo la bomba nuclear, y había demostrado su disposición de usarla, lanzando bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, matando a unas 105.000 personas de forma inmediata y otras decenas de miles posteriormente por quemaduras y radiación.

El monopolio nuclear de EE.UU. terminó cuando la Unión Soviética detonó su primera bomba nuclear en 1949. Sin embargo, pasaron décadas antes de que la Unión Soviética pudiera producir los medios suficientes para que fueron una amenaza par EE.UU. (bombarderos de largo alcance y misiles intercontinentales), por lo que la supremacía de EE.UU. duró hasta el principio de los años setenta, cuando la Unión Soviética alcanzó la paridad nuclear con EE.UU. Fue en aquel entonces extremadamente difícil para EE.UU. aceptar esta paridad.

El entonces presidente de los EE.UU., John F. Kennedy, dijo en un discurso seminal en 1963: “Ningún gobierno o sistema social es tan malvado que deba considerarse que su gente carece de virtud. Como estadounidenses encontramos el comunismo profundamente repugnante como una negación de la libertad y la dignidad personal. Pero aun así podemos felicitar al pueblo ruso por sus muchos logros: en la ciencia y el espacio, en el crecimiento económico e industrial, en la cultura y en actos de valentía”. Continuó: “Por lo tanto, no seamos ciegos ante nuestras diferencias, pero también dirijamos la atención a nuestros intereses comunes y a los medios por los cuales esas diferencias pueden resolverse. Y si no podemos acabar ahora con nuestras diferencias, al menos podemos ayudar a que el mundo sea seguro para la diversidad. Porque, en última instancia, nuestro vínculo común más básico es que todos habitamos este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire. Todos valoramos el futuro de nuestros hijos. Y todos somos mortales'. El discurso causó asombro en EE.UU. y fue muy bien recibido en la Unión Soviética, donde fue transmitido en su totalidad. Las dos superpotencias entraron en un período, no de cooperación, sino de coexistencia relativamente pacífica, que duró hasta que Ronald Reagan iniciara una nueva carrera armamentista en los años ochenta con el objetivo de romper la paridad, y de paso estuvo muy cerca de desencadenar una guerra nuclear total.

Considero que el discurso de Kennedy de 1963 podría servir de guión para EE.UU. de cómo enfrentar el nuevo mundo multipolar. Simplemente intente sustituir "comunismo" en la cita anterior con "Rusia", "China" o "Irán". A EE.UU. y a la OTAN no les tiene que gustar la forma en que otros países se organizan. Son libres de criticarlos y protestar. Pero tienen que aceptar que existen otros países con su propia forma de organizarse y entender que tienen legítimos intereses de seguridad y que se defenderán si intentan derrocar a sus gobiernos y someterlos. No importa que esto se haga con el objetivo declarado de "defender nuestros valores", "difundir la democracia" o "defender los derechos humanos". Vivimos en un planeta pequeño y tenemos que vivir con nuestros vecinos, incluso si no nos agradan.

Se considera generalmente que el pensamiento norteamericano sobre la relaciones internacionales está dividido en dos escuelas. El primero son los "excepcionalistas", que argumentan que EE.UU. tiene un papel histórico especial para difundir la democracia, el libre mercado y el orden en el mundo, y para ello debe seguir manteniendo una supremacía militar indiscutible. Y declarar guerra cuando sea necesario. Este es el pensamiento dominante de los círculos de poder estadounidenses. Cuenta con el respaldo de ambos partidos políticos y de una extraña mezcla de viejos militantes de la guerra fría y guerreros "progresistas" de derechos humanos, a menudo incluso llamados "izquierdistas" por razones que son difíciles de entender. El otro pensamiento es la "escuela realista", que piensa que EE.UU. debe reconocer que hay límites a su poder y que debe aceptar que hay otros países con los que tendrá que encontrar un equilibrio de poder. Los "realistas" son una pequeña minoría marginal, en su mayoría conservadores de la vieja escuela y absolutamente nada pacifistas. También creen en el poderío militar de EE.UU., apoyan un presupuesto militar inflado y piensan que EE.UU. debería ir a la guerra cuando se considere de interés para el país. Pero son más selectivos sobre en qué momentos la guerra es una buena idea. Así que la mayoría de ellos se opuso a las guerras en por ejemplo Afganistán e Iraq, ya que simplemente no lograban entender cómo estas guerras podrían beneficiar a EE.UU. Algunos incluso estaban en contra de la guerra de Vietnam, ya que no creían en la entonces tan popular "teoría del dominó", que decía que si Vietnam del Sur "caía", los otros países del sudeste asiático “caerían” como fichas de dominó. Como sabemos, la historia demostró que no fue así.

El Presidente francés Jaques Chirac, fue uno de los pocos líderes occidentales que retomó el concepto de Mundo Multi-polar. https://www.institutmontaigne.org/ressources/images/Blog/jacques-chirac-explorateur-du-monde-multipolaire.jpg

El economista estadounidense Jeffrey Sachs, que ha sido un destacado defensor de la política neoliberal de choque en Bolivia, Polonia y Rusia (con efectos devastadores) pero que ahora tiene una visión más benigna de la política internacional, ha escrito un libro en el que propone una nueva política exterior, donde sostiene que hay una tercera escuela, a la que denomina “internacionalistas” y a la que dice pertenecer. Él cree que el "excepcionalismo" es una ilusión peligrosa para EE.UU. y que el "realismo" duro del equilibrio de poder es excesivamente pesimista en cuanto al potencial de la diplomacia cooperativa. Por eso aboga por el respeto a la carta magna de la ONU, el control de armas que acepta la paridad militar, la diplomacia activa para resolver conflictos, la cooperación para enfrentar los desafíos globales y una mayor ayuda al desarrollo. Probablemente tendría al ex-aspirante a la presidencia Bernie Sanders en su campo, pero muy pocos de los círculos de poder estadounidenses. De todos modos, es un esfuerzo loable.

Siempre es difícil desmantelar un imperio de forma pacífica. El imperio romano fue destruido cuando las tribus guerreras vecinas lo invadieron y conquistaron. El imperio español fue derrotado militarmente por el emergente imperio británico. Los imperios ruso, austriaco-húngaro y otomano cayeron, víctimas de la Primera Guerra Mundial, mientras que los imperios alemán y japonés fueron destruidos en la Segunda Guerra Mundial. Para un político, desmantelar un imperio es una empresa ingrata, incluso cuando es obviamente necesario. Considere el desmantelamiento del imperio británico después de la Segunda Guerra Mundial. Winston Churchill no quiso: "No me he convertido en el primer ministro del Rey para presidir la liquidación del imperio británico". Al final resultó que el imperio fue liquidado de todos modos, pero Churchill sí evitó hacerlo él mismo, ya que tuvo la suerte de perder las elecciones de 1945. Así que el trabajo recayó en su sucesor del Partido Laborista, Clement Atlee. El presidente francés Charles de Gaulle fue más valiente: lo hizo él mismo, concediendo la independencia a Argelia en 1962 después de más de una década de guerra sangrienta contra los argelinos que reclamaban la independencia. Pero no fue sin costos para él. Ese mismo año sobrevivió por poco a un intento de asesinato de la organización terrorista OAS que consideraba que él había traicionado a Francia al renunciar a Argelia.

Las dificultades son claramente visibles en la reciente derrota de la OTAN en Afganistán después de veinte años de guerra sangrienta. La mayoría de la gente con un poco de sentido común sabía que esta guerra no se podía ganar y tenía que llegar a su fin. Entre todos sus errores y estupideces, el expresidente Trump tuvo el coraje de decir que la guerra no tenía sentido y negociar un acuerdo con los talibanes. Y el presidente Joe Biden tuvo las agallas para llevarlo a cabo, algo que es muy dudoso que Trump hubiera tenido. Biden no lo hizo con mucha elegancia, pero lo hizo. Por supuesto, todos los "excepcionalistas" se le cayeron encima. ¿Cómo pudo él hacer esto? ¿Y las niñas afganas? Qué pasa con….? Ya se está creando una leyenda de "puñalada en la espalda" (ver aquí y aquí). Más tropas y "nosotros" habríamos ganado. Solo una década más y todo estaría bien. Los socios europeos de la OTAN dicen sentirse traicionados. Si los socios europeos de la OTAN se sintieron realmente tan traicionados, deberían haber dicho a EE.UU.: "Bueno, Ustedes se van y nosotros nos hacemos cargo de esta guerra interminable". ¿Hicieron eso o se me escapó algo? Les hubiera lucido un examen de conciencia, preguntándose que diablo estaban haciendo en Afganistán.

Joe Biden también ha aireado una idea loable de cambiar la estrategia nuclear de EE.UU., proponiendo el llamado "uso exclusivo" de las armas nucleares. China tiene una política declarada de "no primer uso". La Unión Soviética también lo tenía, pero Rusia cambió la estrategia en 1993 permitiendo el uso de armas nucleares en caso de que la nación fuera atacada y en peligro, incluso con armas convencionales (muy similar al "uso exclusivo"). La idea de "uso exclusivo" es una segunda mejor solución comparado con la "no primero uso", pero ya ha recibido un rechazo contundente de países de la OTAN como Francia, Alemania y el Reino Unido y la aliada de la OTAN, Australia. Esta protesta de los países europeos es rara, ya que toda Europa sería completamente destruida e inhabitable en caso de una mayor conflagración nuclear, mientras que EE.UU. podría sobrevivir.1)

Hay todavía gente que le fascinan la idea de una guerra nuclear en Europa. Aquí del periódico amarillsta The Sun del

Como podemos ver, incluso estos pasos muy tímidos hacia un mundo multipolar más pacífico resultan extremadamente difíciles. Así que parece que el nuevo mundo multipolar va a ser un parto difícil.

 

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Notas:

1)La estrategia de EE.UU. estaba contenida en un documento ultrasecreto llamado: Plan Operativo Único Integrado (SIOP), válido hasta 2003. Después ha habido un cambio de nombre, pero no sabemos qué contiene (al final es ultrasecreto). El cálculo de las bajas como resultado del SIOP de 1962 en caso de una guerra nuclear fue una locura. “Si EE.UU. recibiera información sobre un ataque nuclear soviético pendiente, desencadenaría un ataque nuclear preventivo con 3.423 armas nucleares. Se estimó que el ataque nuclear de EE.UU. mataría a unos 285 millones de soviéticos y chinos y a otros 100 millones de europeos del este. Otros 100 millones de personas en las naciones aliadas de la OTAN probablemente morirían, al igual que otros 100 millones de ciudadanos neutrales en todo el mundo, por la radiación propagada. Dada la necesidad de garantizar que se alcanzara un objetivo determinado, se incorporó la redundancia al plan SIOP-62, que tenía varias armas nucleares, en algunos casos entre seis y diez, asignadas a cada objetivo. En resumen, EE.UU. estaba comprometido con un plan de destrucción global que podría ocurrir basándose simplemente en una percepción de la intención soviética o en un conflicto limitado y no nuclear”. Scott Ritter: The Scorpion King, 2010.

 

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