Un nuevo mundo multipolar está en camino. Esto tiene implicaciones para todos los rincones del mundo, pero no menos para Europa, la cuna de las dos guerras mundiales. Las potencias dominantes en Europa son la OTAN liderada por EE.UU. en el ámbito militar y la Unión Europea en el ámbito económico y político. Según ambos, todo estaría bien en Europa si no hubiera sido por Rusia, que es una potencia maligna que intenta someter a países independientes, siembra confusión y desconfianza dentro de la UE y amenaza al continente con una invasión militar. Si el fin en realidad es la conservación de una paz duradera en Europa, tanto la OTAN como la UE tienen que hacer un esfuerzo para reconsiderar su enfoque.
Aunque hay muchos que no lo quieren reconocer, está claro que el hegemónico orden internacional liberal liderado por EE.UU. está en declive. Lo que tiene que venir es por fuerza un mundo multipolar, con EE.UU. como uno de los pesos pesados, pero solamente como uno entre varios. Por si queda alguna duda al respecto, cabe recordar lo dicho recientemente por el Jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., general Mark Milley, de que EE.UU. está entrando a un mundo “tripolar”. Será muy difícil para los círculos de poder político y militar de los EE.UU. aceptar esta amarga realidad, y un político que la acepte se enfrenta al riesgo de no tener un futuro como político. Supongo que es por esta razón que hay tan poco debate entre los políticos estadounidenses sobre cómo el país puede encontrar su lugar en este mundo nuevo y difícil.