Los acontecimientos recientes muestran que China ha logrado superar la campaña de sanciones de Estados Unidos contra su industria de alta tecnología. EE.UU. ha reaccionado con una nueva ola de sanciones contra el país. Este es un callejón sin salida. Con el tiempo perjudicará más a EE.UU. que a China. Gracias, Mister Biden.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.

China ya no es una economía de bajos salarios. Para evitar ser atrapada en una situación donde sus productos no son ni muy baratos, ni muy buenos, China quiere escalar en la cadena de valor, pasando de productos estándar de baja tecnología a productos de alta tecnología y alto valor agregado. De esto se trata la estrategia “China 2025”, acompañada por un importante financiamiento del gobierno chino. ¿Es esta una estrategia legítima, o es competencia desleal? EE.UU. piensa lo último y está decidido a hacer lo que pueda para impedirlo. Pero es poco probable que tenga éxito.

El espectacular arresto en Canadá del jefe de finanzas del gigante chino de telecomunicaciones Huawei viene poco después de que el gobierno norteamericano a principios de este año impusiera un castigo a otra empresa china de telecomunicaciones, ZTE. El argumento es que estas compañías han violado las sanciones norteamericanas contra Irán. Pero el conflicto va mucho mucha más allá y tiene una importancia profunda tanto para EE.UU. como para China, con consecuencias de amplio alcance. ¿Hasta dónde está dispuesto a ir Estados Unidos para evitar que China se convierta en una gran potencia tecnológica?

Durante los últimos años los EE.UU. han impedido la entrada de empresas tecnológicas chinas a su mercado. El blanco preferido ha sido Huawei, una de las empresas líder de equipos de telecomunicación a nivel mundial. Según Michael Rogers, presidente del Comité permanente de asuntos de inteligencia del Congreso norteamericano “Huawei y ZTE dan a los servicios de inteligencia china un abanico de oportunidades para insertar dispositivos y programas malignos en los componentes y sistemas críticos de telecomunicación”. Como queda claro ahora, esto es exactamente lo que la agencia de inteligencia de EE.UU.(NSA) obliga a hacer a empresas norteamericanas. Como dice el dicho: El ladrón piensa que todos son de su condición. O sea: nosotros lo hacemos - seguro que ellos lo hacen también.