Los EE.UU. y la OTAN han decidido que una guerra con Rusia es demasiado peligrosa - por lo menos por ahora. Así que por ahora van por las sanciones. El objetivo es defender la soberanía de Ucrania, un país independiente bajo acoso por los rusos, y ahora además – según OTAN – invadido por Rusia. ¿Será que hay un problema genuino con una minoría rusa en la región de Don-bass que quiere autonomía? Según OTAN, no lo hay. Se trata de gente armada por Rusia (terroristas) y ahora reforzada por soldados rusos solapados, que intenta conquistar parte del país. Así que es una repetición de Munich de 1938, y tenemos que pararnos duro.
Entonces, a falta de una intervención militar, vamos por sanciones.
Una vista rápida de las relaciones económicas entre Rusia y Unión Europea-EE.UU. revela que las sanciones impactarán duramente a Rusia. Pero, ¿qué pasará con UE y EE.UU.? Hay principalmente dos formas en que las sanciones pueden afectar la economía: impidiendo el comercio y afectando las inversiones directas.
En el caso de los EE.UU. el comercio con Rusia es mínimo. En 2013 EE.UU. exportó mercadería a Rusia por un valor de 11,000 millones de dólares. Suena como mucha plata, pero representa menos de uno por ciento del total de las exportaciones norteamericanas. Los rubros más importantes son aeronaves y automóviles. Las importaciones desde Rusia también son mínimas y consisten principalmente de petroleo y derivados. Así que si se corta el comercio con Rusia el impacto es insignificante para los EE.UU.
Para la Unión Europea (UE) el impacto es mayor. Las exportaciones de la UE hacia Rusia eran en 2012 de 132,000 millones de dólares, y las importaciones desde Rusia eran de 213,000millones de dólares, o sea que son casi 10 veces mayores que las de EE.UU.No es raro entonces que hay mucho más ansiedad en la UE que en los EE.UU. Como porcentaje del comercio total, el mercado ruso representa alrededor de 7% de las exportaciones de la UE, y Rusia cubre alrededor de 12% de las importaciones de la UE. La matriz del comercio es muy similar a la de los EE.UU.: Rusia manda principalmente petroleo, gas y materia prima a la UE, y de retorno recibe bienes de consumo, maquinaria y productos alimenticios. Rusia es el segundo socio más importante de la UE en cuanto a importaciones (después de China y seguida por los EE.UU.), y el cuarto más importante en cuanto a exportaciones (después de los EE.UU., Suizay China). Así que una paralización del comercio impactaría obviamente mucho más a la UE que a los EE.UU.
En cuanto a las inversiones, es un poco más complicado. Las estadísticas sobre inversiones directas son poco transparentes, ya que la mayor parte proviene de paraísos fiscales como Chipre y las Islas Vírgenes. Gran parte de este dinero proviene sin duda de oligarcas rusos, fondos que han fugado el país y han pasado por un lavado de dinero y después han sido reinvertidos. Con el extra beneficio para el dueño que ya es considerado capital extranjero. La mayor parte de este dinero va para bienes raíces y el sector financiero. Cuando se trata de inversiones directos reales, son los EE.UU. que tenían el mayor número de proyectos en Rusia en el período 2007-2011, seguidos por Alemania, Reino Unido, Francia y Finlandia. El número más grande de proyectos son en la industria automotriz (la mayor parte de las grandes empresas automovilísticas tienen fábricas en Rusia), seguida por la industria alimenticia, maquinaria y equipos. Así que hay un grupo importante de empresas transnacionales que perderían, si las sanciones llegaran a la congelación de activos (como en el caso de Irán), ya que este proceso sería necesariamente de doble vía. Usted agarra mis activos, yo agarro los suyos.
Y pues hay el sector financiero. Rusia tiene una deuda pública externa muy reducida, y tiene grandes reservas de divisas. Alrededor de una cuarta parte de estas reservas se encuentran en un fondo público de inversión, que principalmente ha invertido en bonos del estado de los EE.UU. y de los países de la UE, considerados de bajo riesgo. En el caso de una congelación de activos, estilo Irán, esta plata lo perdería Rusia. Así que podría ser una forma obvia de castigar a Rusia. Pero también haría tambalear todos los otros países no-occidentales que tienen este tipo de activos, entre ellos China, que probablemente se verían forzados por razones de seguridad de deshacerse de este tipo de activos dudosos. No sería muy divertido para un país tan dependiente de financiamiento externo como EE.UU., o para los países de la UE agobiadas por altas deudas públicas. Es por lo tanto probable que este arma sería de último recurso, antes de ir a una guerra abierta.
Una otra manera de castigar a Rusia podría ser de excluir el país del sistema de transacciones financieras, así como ha sido el caso de Irán (y en el caso de Cuba de manera unilateral por los EE.UU.). El Reino Unido está actualmente abogando por una exclusión de Rusia del sistema de pago “SWIFT”, usado para hacer transferencias internacionales entre los bancos. Dado que el sistema de liquidación de pagos es completamente dominado por las instituciones financieras de los EE.UU. y la UE, esta medida sería realmente dolorosa para Rusia. Complicaría seriamente las transacciones financieras con otros países, de lo que pueden dar testimonio los cubanos y los iranís. Otra medida menos drástica podría ser de excluir a Rusia del sistema de tarjetas de crédito internacionales, así como lo hicieron por un período breve Visa y Mastercard después de que Rusia anexara a Crimea.
En conclusión, los países occidentales tienen una gama de instrumentos que pueden usar para castigar a Rusia, de una manera que realmente impactaría. Pero hay sus desventajas también:
1. Cortando el comercio. Impactaría mucho más a Rusia que a los países occidentales. Pero implicaría en el corto a mediano plazo también problemas serios de suministro de gas a varios países de la UE. A mediano plazo se podría resolver con fuentes de energía alternativas como el gas licuado de los nuevos campos de gas de esquisto de EE.UU., energías renovables y una reconversión a carbón. Obviamente sería energía más cara que el gas ruso, pero todo tiene su costo. Al lado ruso, tendrían que diversificar sus exportaciones de gas, y esto significa principalmente vender a China. Ya se ha visto el primer efecto de las sanciones: un mega-proyecto de exportación de gas ruso a China ha sido negociado por casi una década – de repente se ha llegado a un acouerdo entre las dos partes y el proyecto comenzará pronto. Sin embargo, solamente sería una solución para Rusia en el mediano plazo ya que la construcción tomará años en concluir. Es obvio que el principal ganador será China, mientras que Rusia llegará a tener una dependencia incómoda de China.
2. Impidiendo la exportación de productos de alta tecnología. Esta medida complicaría para Rusia el desarrollo de su industria, y en el corto plazo tendría que buscar proveedores alternativos en el mercado interno o importar los bienes de países BRICS, si es que el producto es disponible. No será fácil. Otra vez China sería el principal beneficiario.
3. Impidiendo la exportación de equipos para la industria de petroleo y gas. El impacto se sentiría principalmente en los campos de petroleo y gas más complicados, como en los de alta profundidad o en le región ártica. Sin embargo, es probable que una buena parte puede ser sustituida por equipos producidos localmente.
4. Excluir a Rusia del sistema internacional de pagos. Impactaría a Rusia, pero una consecuencia no-intencional es que podría constituir el primer paso para acabar con el monopolio occidental en el sector de transacciones financieras, ya que nuevos sistemas de pago tendrían necesariamente que aparecer para posibilitar el comercio, posiblemente empezando con la relación Rusia-BRICS. Rusia y China ya han introducido un sistema de liquidación de transacciones financieras bilaterales, y los países BRICS han acordado en principio buscar hacerlo también a una escala más amplia. Tomará su tiempo, pero es probable que el proceso será agilizado por las sanciones.
5. Excluir a Rusia del las tarjetas de crédito internacionales. Es asombroso, pero Rusia depende actualmente de Visa y Mastercard hasta para pagos nacionales y el retiro de efectivo. Ahora el gobierno ruso ha finalmente decidido crear un sistema nacional (como lo tiene la mayor parte de los países desarrollados), pero tomará su tiempo. Hasta mientras, la tarjeta china Union Pay, el más grande del mundo en término de usuarios, está expandiendo rápidamente en Rusia.
6. Confiscar los bonos de deuda pública de los gobiernos occidentales en manos del sistema financiero ruso. Parece que el Banco Central ruso ya está tratando de diversificar sus inversiones, deshaciéndose de estos bonos y comprando oro y valores denominados en Yuan. Así que si los EE.UU. y la UE quieren que la medida tenga máximo impacto tendrían que apurarse. Sin embargo, como ya ha sido mencionado, es un arma de doble filo ya que puede causar una venta generalizada de estos bonos también de parte de otros países no occidentales. Así que impactaría en ambas direcciones – es difícil decir a quienes les impactaría más.
Una otra consecuencia no intencionada podría ser dentro de Rusia misma. Rusia es una sociedad extremadamente desigual, casi tan desigual como los EE.UU. – lo que es cosa seria. Contrariamente a los norteamericanos que tienden a apreciar y admirar a sus oligarcas, los oligarcas rusos no son particularmente populares en Rusia. Para convencer al pueblo ruso que aguante la austeridad que implicaría un guerra económica con los EE.UU. y la UE, o peor aún, una guerra real, el gobierno ruso tendría probablemente que tomar medidas para disminuir esta desigualdad. Caerle a algunos de los corruptos, confiscar las fortunas de algunos de los oligarcas y funcionarios corruptos más descarados, tal vez castigarles hasta con cárcel, comenzar a imponer impuestos a la gente más adinerada y mejorar las condiciones de vida para la gente común y corriente – en breve, tomar medidas que en los viejos tiempos se hubiera llamado socialdemócratas, pero que a esta altura se llama populistas. Sería realmente un consecuencia interesante.
Estamos a la espera con mucha curiosidad.
