Lunes, 10 Octubre 2022 17:27

El gran desacoplamiento

No hay por qué seguir discutiendo si habrá o no un desacoplamiento tecnológico y comercial entre China y la OTAN+ – este proceso ya está en plena marcha. Lo que aún no sabemos es qué tan lejos llegará y qué tan rápido será. Un círculo vicioso político puede significar que llegará muy lejos y se desarrollará muy rápido, al menos si es EE.UU. quién decide. Es una incógnita para todos, si China va a poder prosperar a pesar de esta guerra tecnológica. Yo pienso que sí.
Lunes, 29 Agosto 2022 00:12

Jugando con fuego

Muchos países acumulan reservas de oro y divisas para protegerse contra eventos adversos repentinos. Dado que las monedas como el dólar estadounidense y el euro no están vinculadas a ningún activo físico (como, por ejemplo, el oro), su valor se basa en la confianza (llamado moneda fiduciario). Sin embargo, la creciente politización del sistema financiero internacional está socavando esta confianza. Puede conllevar repercusiones profundas, ya que algunos países ahora están buscando alternativas.

Parece que las sanciones no han tenido las desastrosas consecuencias esperadas para Rusia en comparación con, por ejemplo, Irán, Venezuela y Cuba, al menos a corto plazo. Pero, ¿qué pasará a largo plazo? ¿Será que la economía rusa se derrumbe o se estanca? ¿O podrá sobrevivir y tal vez incluso prosperar? La historia nos dice que ambos escenarios son posibles y que el resultado depende en gran medida de qué tan bien se maneja la situación y de la legitimidad del liderazgo político.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.

China ya no es una economía de bajos salarios. Para evitar ser atrapada en una situación donde sus productos no son ni muy baratos, ni muy buenos, China quiere escalar en la cadena de valor, pasando de productos estándar de baja tecnología a productos de alta tecnología y alto valor agregado. De esto se trata la estrategia “China 2025”, acompañada por un importante financiamiento del gobierno chino. ¿Es esta una estrategia legítima, o es competencia desleal? EE.UU. piensa lo último y está decidido a hacer lo que pueda para impedirlo. Pero es poco probable que tenga éxito.

El espectacular arresto en Canadá del jefe de finanzas del gigante chino de telecomunicaciones Huawei viene poco después de que el gobierno norteamericano a principios de este año impusiera un castigo a otra empresa china de telecomunicaciones, ZTE. El argumento es que estas compañías han violado las sanciones norteamericanas contra Irán. Pero el conflicto va mucho mucha más allá y tiene una importancia profunda tanto para EE.UU. como para China, con consecuencias de amplio alcance. ¿Hasta dónde está dispuesto a ir Estados Unidos para evitar que China se convierta en una gran potencia tecnológica?

La cumbre de París afortunadamente terminó en un acuerdo. El acuerdo es insuficiente y no puede prevenir que nuestros nietos enfrenten un desastre climático, pero por lo menos es un inicio, y esperemos que podamos usarlo como base para construir algo mejor. Aparte de los que niegan que el cambio climático tenga que ver con las emisiones de CO2 y que viven en su propio mundo claustrofóbico, gran parte del desacuerdo es sobre la justicia: ¿cuáles son los países que son los culpables y que deben responder por sus actos? La cumbre de París trató de evitar la cuestión de justicia y convencernos de que todos tenemos que contribuir, también los países en desarrollo. Y los países en desarrollo parecen haber aceptado esto a regañadientes.

Durante los últimos años los EE.UU. han impedido la entrada de empresas tecnológicas chinas a su mercado. El blanco preferido ha sido Huawei, una de las empresas líder de equipos de telecomunicación a nivel mundial. Según Michael Rogers, presidente del Comité permanente de asuntos de inteligencia del Congreso norteamericano “Huawei y ZTE dan a los servicios de inteligencia china un abanico de oportunidades para insertar dispositivos y programas malignos en los componentes y sistemas críticos de telecomunicación”. Como queda claro ahora, esto es exactamente lo que la agencia de inteligencia de EE.UU.(NSA) obliga a hacer a empresas norteamericanas. Como dice el dicho: El ladrón piensa que todos son de su condición. O sea: nosotros lo hacemos - seguro que ellos lo hacen también.

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