16 11 2013

Datos biométricos y programas Frankenstein

La mayor parte de las cartas del personal diplomático de los EE.UU. a sus superiores en Washington, publicadas por “Wikileaks”, son bastante aburridas, y uno se pregunta cómo los medios pueden reproducirlos como “revelaciones”, cuando la mayor parte simplemente refiere los puntos de vista bien conocidos del Gobierno norteamericano. El gobierno de Irán es horrible, Hugo Chávez es un dictador (aunque añaden que no es tonto) etc., etc. A veces agregan un poco de color, cuando hablan mal de los aliados más cercanos como el presidente francés Nicholas Sarkozy o el primer ministro italiano Berlusconi, pero honestamente – no hay nada sorprendente. Pues es divertido contemplar las caras largas de Washington, peronoticias?

Es un poco más interesante cuando revelan detalles de las relaciones con sus aliados. Sin embargo, es más que todo de interés y repercusión local. Como cuando confirman el estilo de vida extravagante de la ex primera dama de Tunesia – no es que los tunecinos no sabían, pero siempre es interesante verlo confirmado por escrito por el aliado más cercano del régimen.

En Dinamarca lo más interesante que ha salido hasta el momento de los cables divulgados por “Wikileaks” se refiere al uso del territorio danés como parte del programa de transferencia de detenidos ilegales entre las cárceles clandestinas de EE.UU. El embajador de EE.UU. reportó a sus superiores que el gobierno danés había exigido explicaciones, pero al mismo tiempo cuenta que dos altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Superiores le habían explicado que esto no era en serio, y que el gobierno danés pensaba echar tierra sobre el asunto lo más pronto posible. Sorpresa? En realidad no. Esto era lo que todo el mundo ya estaba adivinando. Pero divertido de todo modo. Y claro que el episodio no tiene ningunas repercusiones, ni para el gobierno, ni para los oficiales involucrados..

Otro episodio curioso pasó en Honduras, donde tuve un impacto bastante fuerte. En una carta a sus superiores el Embajador norteamericano, Hugo Lorens, hizo un análisis muy detallado sobre la legalidad del golpe de estado contra el ex-president Manuel Zelaya. La carta concluyó que: “... los militares y/o los que ordenaron el golpe recurrieron a lo que saben hacer – la forma en que se quitaron a presidentes hondureños en el pasado : una carta falsa de resignación y un boleto de ida a un país vecino. Sin considerar el posible mérito de la causa contra Zelaya, la forma en que fue removido por los militares era claramente ilegal, y el ascenso de Micheletti como "presidente interino" era totalmente ilegítimo.“ Para comprender el inmenso bochorno que la carta ocasionó, cabe recordar que históricamente Honduras ha sido siempre una cuasi-colonia norteamericana, y las palabras de la embajada tienen un gran peso en los círculos de poder del país, los mismo círculos que protagonizaron el golpe, probablemente esperando el aplauso de EE.UU. La reacción de los golpistas era virulenta. El Sr. Micheletti exigió que el embajador fuera declarado “persona non grata”, pero claro que no hay nadie en Honduras que van a decidir cuando es la hora de salir de un embajador norteamericano. Otra vez, divertido presenciarlo, pero no era realmente noticia.

Hay sin embargo unos casos ,donde las cartas son más perturbadoras. Me gustaría llamar la atención sobre dos de ellas.

La primera es la revelación que Washington ordenó a su personal diplomático espiar a la directiva de la ONU y las representaciones de las naciones más grandes en el Consejo de Seguridad : China, Rusia, Francia e Inglaterra. En general, no hay nada malo con espionaje. Todos los países grandes lo hacen para asegurarse que entienden los objetivos de los líderes de otros países. Pero esto iba mucho más allá. Como fue explicado en el periódico ingles “The Guardian", Washington quería detalles biométricos "de personal clave de la ONU, incluyendo los subsecretarios, los jefes de las agencias especializadas y sus asesores principales, los asesores principales del Secretario General, los jefes de las operaciones de paz y las representaciones políticas en el terreno, incluyendo de los comandantes de las fuerzas de paz". Una instrucción simultánea para el personal diplomático en República Democrática de Congo, Uganda, Rwanda y Burundi exigía datos biométricos incluyendo ADN, huellas dáctilares y escáneo de iris. Washington también quería números de tarjetas de crédito, direcciones de correo electrónico, números de teléfono, fax y buscapersonas, y hasta números de tarjetas de viajero frecuente e "información biográfica y biométrica del personal de las representaciones de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad”. Obviamente, los nombres de usuarios y las claves permitirían penetrar los sistemas de computación de la ONU, pero solo podemos adivinar cuá sería el objetivo de los datos biométricos.

La otra carta, que ha recibido poca atención y seguimiento, es para la embajada norteamericana en Paraguay con fecha de 24 de marzo de 2008. La carta “informa los resultados de una reciente revisión en Washington de la necesidad de informes y recolección de datos sobre Paraguay”. Leyendo la carta uno se da cuenta que la “necesidad de información” de Washington es bastante extensiva (y que va muco más allá de información política general e información sobre terrorismo, tráfico de drogas y lavado de dinero) – parece obvio que la información requerida era para poder intervenir la comunicación de la dirigencia del país, ya que piden direcciones IP, nombres de usuarios y palabras clave.

Pero la parte más rara viene en la sección B de la carta. En aquel momento Paraguay estaba en campaña de elecciones presidenciales, y la carta pide información detallada de los candidatos: “Información biográfica y financiera de todos los candidatos principales, y en particular de la Ministra de Educación Blanca Ovelar, el ex-Vicepresidente Castiglioni, Lino Oviedo, y Fernando Lugo; y datos biométricos, incluyendo huellas dactilares, imágenes faciales, escaneo de iris y ADN de esto individuos. Como es sabido, Fernando Lugo finalmente ganó la presidencia.

Cabe recordar que estos órdenes llegaban firmadas por la Ministra de Relaciones Exteriores (Condolezza Rice o Hillary Clinton), así que no fue un capricho de algún despistado oficial de inteligencia. La pregunta es, por que les interesa a los EE.UU. estos datos biométricos (han pedido datos similares de varios países africanos, como fue mencionado arriba). ¿Por que el personal diplomático norteamericano anda recogiendo muestras de ADN, huellas dactilares y escaneo de iris de líderes de otros países (principalmente de los países de desarrollo)? No sorprende el interés en nombres de usuarios y palabras clave ya que permite penetrar las computadoras y leer el correo electrónico. ¿Pero para que quieren muestras de ADN de presidentes de otros países o sus huellas dactilares?

Suena como algo sacado de una película de Holywwod de teorías de conspiración (¿X-files?). Por supuesto que no hay ninguna explicación de parte de Washington. Y por supuesto que hay diferentes sugerencias de cuál podría ser la razón, pero una búsqueda en el internet no arroja ninguna explicación convincente.

Si ignoramos por el momento algún programa de tipo Frankenstein, una explicación propuesta es que quieren los datos para poder penetrar sistemas de seguridad protegidos por huellas dactilares o escaneo de iris. No se puede descartar, ¿pero para que querrán las muestras de ADN?

Otra explicación es que esto de los datos biométricos es un invento de un sistema inflado de inteligencia, que no sabe que hacer. Ya que nadie se atreve a cuestionar la recolección de datos para prevenir un ataque terrorista, porque te podrían acusar de no tomar la amenaza terrorista en serio, estupideces como estos pasan. No convence, pero es una posible explicación.

Una tercera explicación es que la información puede ser usada para extorsionar a líderes de otros países. Muestras de ADN y huellas dactilares pueden ser usados para averiguar actividades ilícitas o vergonzosas de “estos individuos”, como los denomina la carta, lo que puede ser usado contra ellos en caso de que sea necesario Tampoco muy convincente, pero tampoco se puede descartar.

Pero de todo modo nos deja con la duda si tal vez tengan algún pervertido programa tipo Frankenstein en marcha. En la comedia (en parte documental) de 2009 con el nombre “Hombres que miran a cabras”, que según dice pretende explorar "la aparente locura en el corazón de la inteligencia militar de EE.UU.," advierten al inicio: "Más cosas de lo que tú pensarías en realidad son verdaderas."

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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