Por supuesto, Teddy Cruz, respaldado por el "Tea-Party", es un neoconservador tradicional. Lo mismo es Marco Rubio. Así que no habría grandes sorpresas con estos dos. Si uno de ellos se convierte en el candidato presidencial por el Partido Republicano, probablemente sería el candidato más belicoso. Y por ende, peligroso.
Pero supongamos que es Donald Trump que se convierte en el candidato republicano. Y supongamos que podemos confiar en sus declaraciones sobre política exterior (lo que probablemente no es el caso - políticos europeos populistas a veces también adoptan posturas sorprendentes, pero la experiencia es que una vez en el poder, se convierten más bien en políticos derechistas tradicionales, aburridos). Pero tomemos por el momento las declaraciones de ambos candidatos en el sentido literal y analicemos algunos de los principales asuntos de la política exterior, algunos históricos y algunos de la actualidad, y veamos, cómo se comparan.
Comencemos con la guerra de Iraq en 2003, el desastre más importante de la política exterior desde la guerra de Vietnam (o la "guerra americana", como dicen en Vietnam). Hillary votó a favor de la invasión de Irak (Obama votó en contra). Trump afirma que estaba en contra, incluso antes de la guerra, lo que parece dudoso, pero se volvió efectivamente en un crítico de la guerra poco después de iniciada. Parece que su preocupación principalmente era cómo la guerra afectaría sus inversiones comerciales. Durante su campaña se jacta con orgullo de su oposición a la guerra de Iraq. Hillary ahora dice que fue un error votar a favor de la guerra. Esto es más que lo que ha hecho la mayoría de los partidos políticos europeos cobardes que apoyaban a la guerra. Por lo tanto, un punto a su favor.
Después Irán. El acuerdo sobre las armas núcleares ya está, y sería políticamente muy difícil revertir el acuerdo hecho por Obama, pero Irán ha sido un asunto de política exterior extremadamente peligroso. Si Hillary hubiera sido presidente en lugar de Obama, EE.UU. e Israel habrían probablemente asaltado el país. Ella dijo el año pasado que si es elegida, reforzaría la posición de EE.UU con la amenaza de una acción militar. Y luego Trump. En 2007 él apoyaba la propuesta de ataques aéreos contra Irán (igual que Hillary). Ha criticado el acuerdo sobre Irán, pero a diferencia de los otros contendientes republicanos no dice que se debe deshacer.
Luego Libia. La guerra de Libia era la gran victoria de Hillary como Ministro de Asuntos Exteriores (Obama aparentemente estaba muy preocupado). "Vinimos, vimos, y él murió!", se jactó, cuando vio las fotos del linchamiento de Gadaffi. Al parecer, no tiene ningún remordimiento hoy, cuando Libia se ha convertido en un estado fallido, donde grupos jihaidstas luchan por el poder. ¿Y qué hay de Trump? El dice que estaba en contra de la guerra en Libia en ese momento, pero como tan a menudo es el caso, parece que no es cierto. Pero por lo menos dice ahora que piensa que fue un error - al igual que la guerra en Irak. Nunca escucharemos a Hillary decir eso.
Y luego Siria. Hillary cree que Obama ha sido demasiado débil – él debería haber utilizado la fuerza militar. Y ella piensa que EE.UU. aún debe hacerlo (por supuesto podemos esperar que la guerra haya terminado antes de que Obama salga de la Presidencia, para que ella no haga demasiado daño). Ella aboga por la exigencia turca de una "zona de exclusión aérea" en Siria, donde nuestros aliados yihadistas moderadas pueden estar a salvo de las campañas aéreas sirias y rusas. Y quiere desplegar tropas estadounidenses, aunque dice que no debe ser a una escala masiva. Cuando se le puso la pregunta: "Así que hay que derribar un avión militar sirio o ruso?" Ella respondió: "La zona de exclusión aérea sería, espero, también compartida por Rusia". Al parecer, no hay que esperar mayor coherencia de ella. Y luego Trump. Bueno, no hay que esperar mcuha coherencia de él tampoco. Sólo declaraciones breves y contundentes. Sobre los refugiados: "Se construirá una zona de seguridad en Siria y los Estados del Golfo tendrán que pagarlo." Sobre la guerra: "....deje a Rusia combatir el Estado Islámico, si quieren luchar contra ellos en Siria. Podemos luchar contra el EI en Iraq." Esta última declaración da algún sentido - realmente, ¿que es lo que los EE.UU. están haciendo en Iraq por el momento?
Y luego un asunto, donde Trump ha horrorizado al “Establishment” norteamericano: Rusia. No es que Hillary esté evocando mucha confianza tampoco. De acuerdo con el Washington Post, "la dura retórica sobre Rusia causó sorpresa entre halcones y palomas por igual". En un evento de recaudación de fondos en California el año pasado, ella comparó según se informa al presidente ruso, Vladimir Putin, a Adolf Hitler. Incluso los candidatos republicanos neoconservadores suenan menos belicosos. Pero es el punto de vista de Trump que ha causado más consternación. Él ha dicho que podría haber una buena relación con Rusia. Y que la política de Obama ha llevado a un acercamiento entre Rusia y China, lo que él considera un grave error.
Y finalmente Cuba. Sorpresa. Ambos candidatos tienen aparentemente posiciones conciliadoras hacia Cuba. Hillary dice que apoya la tímida apertura hacia Cuba, y que quiere poner fin al embargo. Trump dice lo mismo, mientras que los otros candidatos republicanos se oponen ferozmente a la política de Obama hacia Cuba.
Entonces, cuál sería veredicto? Difícil de decir. Hillary tiene un historial temeroso en la política exterior, y parece no haber aprendido nada. Trump es un racista y misoginio. Sus declaraciones sobre los inmigrantes mexicanos son increíbles (según él son todos traficantes de droga y violadores). Muchas de sus declaraciones sobre política exterior son, sin embargo, más tranquilizadoras que las de Hillary. Sus declaraciones breves y contundentes son muy similares a las de Ronald Reagan. Sin embargo, contrariamente a Ronald Reagan Trump no parece tener una visión apocalíptica del mundo, ni parece que comparta su fascinación por el Armagedon. Pero pues, no confiaría en Trump. Tampoco confiaría en Hillary. Así que no son opciones apetitosas que se les presenta a los norteamericanos. Por desgracia, debido a la enorme potencia militar de EE.UU., las elecciones presidenciales de aquel país tienen grandes repercusiones para todos nosotros. Y sólo podemos contemplar el espectáculo, como una película de terror. Sin embargo, a diferencia de la película de terror, no podemos simplemente apagarla. Estamos obligados a verla hasta el amargo final.
