16 05 2023

¿Es la desdolarización una ilusión o una realidad? (III)

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el 14 de abril de 2023. Xi se entrevistó el viernes en Pekín con Lula, que se encuentra de visita de Estado en China. Lula declaró: "Todas las noches me pregunto por qué todos los países tienen que basar su comercio en el dólar". El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el 14 de abril de 2023. Xi se entrevistó el viernes en Pekín con Lula, que se encuentra de visita de Estado en China. Lula declaró: "Todas las noches me pregunto por qué todos los países tienen que basar su comercio en el dólar". Xinhua/Ding Haitao

El actual sistema financiero internacional centrado en torno al dólar estadounidense está bajo presión de varios lados: el uso del dólar para castigar a otros países, la inflación en EE.UU., el creciente endeudamiento estadounidense y la aparición de las monedas digitales y su potencial para hacer los pagos internacionales mucho más rápidos y baratos sin utilizar el dólar. El futuro es probablemente un sistema financiero internacional fragmentado y regionalizado y con un papel mucho más reducido del dólar estadounidense. Pero, ¿puede funcionar?

Para almacenar valor, los Bancos Centrales están cada vez más preocupados por el dólar. Tanto porque su valor real está disminuyendo debido a la inflación, como por el creciente uso del dólar para castigar a los adversarios de EE.UU. Como han señalado muchos observadores, no hay muchas alternativas. El euro es una alternativa, pero adolece de los mismos inconvenientes que el dólar. Así que durante el último año, los Bancos Centrales han estado comprando oro físico. Aún así, el oro sólo constituye el 17% de las reservas de los Bancos Centrales.

Contrariamente a lo que podría creerse, dadas las tensiones internacionales, los países con mayor tenencia de oro como porcentaje de sus reservas son en realidad los países de la UE y EE.UU. Tienen el 53% y el 66% de sus reservas en oro, respectivamente, mientras que Rusia y China sólo tienen el 22% y el 3%, respectivamente. Los cuatro mayores tenedores de oro en términos absolutos son EE.UU., Alemania, Italia y Francia: juntos poseen el 46% de todo el oro almacenado en las bóvedas de los Bancos Centrales. Rusia ocupa el quinto lugar y China el sexto: juntos poseen el 11%. Cabe señalar que la población de muchos países también está comprando oro. Se calcula que los hogares de la India poseen entre 24.000 y 25.000 toneladas de oro, lo que equivale aproximadamente al 40% de su PIB, y que los hogares rusos compraron 50 toneladas de oro en 2022.

La demanda de oro implica que el precio del oro ha alcanzado recientemente un nivel récord de alrededor de 65.000 dólares el kilo, casi el doble que en 2016. Se esperaba que el aumento de los tipos de interés hiciera bajar el precio del oro, ya que no se obtienen intereses por el oro, mientras que hay un rendimiento del 4.8% en un bono del Tesoro estadounidense a 1 año y del 3.1% en un bono alemán a 1 año. Pero teniendo en cuenta la inflación, los tipos de interés reales siguen siendo negativos, por lo que si el oro puede mantener su precio, sigue siendo una mejor inversión. Además, los Bancos Centrales de muchos países se fijan actualmente menos en el rendimiento y más en la seguridad. Por el momento, el oro parece más seguro que el dólar o el euro.

Sin embargo, aunque el oro es útil para un Banco Central como señal de solidez y capacidad para resistir acontecimientos adversos, no es práctico para el comercio internacional. Una moneda que se utilice en el comercio internacional debe ser fácilmente convertible en otras divisas, y aunque el oro físico es universalmente valioso, es costoso utilizarlo en las transacciones cotidianas. En este caso, el uso de una moneda convertible es más conveniente.

Para preparar la economía de la posguerra, se celebró en 1944 una conferencia en la localidad de Bretton Woods en EE.UU. con la participación de 44 naciones aliadas, incluida la Unión Soviética. Tras el caos del periodo de entreguerras había un deseo de estabilidad, con tipos de cambio fijos considerados esenciales para el comercio, pero también de más flexibilidad de la que había proporcionado el sistema tradicional basado en el oro. Se acordó el sistema de Bretton Woods, que fijaba la paridad entre el dólar y el oro en 35 dólares por onza (ahora está en alrededor de 2,000), mientras que todas las demás monedas tenían tipos de cambio fijos, pero ajustables, con respecto al dólar. La paridad con el oro (patrón oro) fue abandonado durante la presidencia de Nixon en 1971 (ya que EE.UU. tenía problemas para financiar la guerra de Vietnam).

Harry Dexter White, aquí con John Maynard Keynes en la conferencia de Bretton Wood. White era el delegado estadounidense y rechazó la idea de Keynes de una moneda “Bancor”. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:WhiteandKeynes.jpg

En la conferencia, el economista inglés John Maynard Keynes hizo una propuesta más radical. Propuso la creación de una nueva moneda internacional, el "Bancor", que debería ser gestionada por un Banco Central Mundial, con derecho a crear liquidez (emitir Bancors) y encargado de canjear los flujos financieros mundiales. Esta propuesta fue rechazada en su momento por EE.UU. en favor del actual sistema basado en el dólar, pero hoy sus ideas han vuelto a resurgir. La crítica contra la idea del Bancor es que, como no existe consenso internacional sobre el papel de un Banco Central Mundial supranacional, y como no hay forma de conciliar los diferentes intereses en este contexto, se trata desgraciadamente de una creación ingenua y teórica. Teniendo en cuenta las controversias políticas en torno al Banco Central estadounidense (y europeo), las controversias a nivel mundial estarían aún más polarizadas. Así que comparto esta crítica: en el contexto internacional actual, no es viable. Se necesita un enfoque gradual más pragmático.

Para que una moneda pueda facilitar el comercio internacional o regional debe tener ciertas características. Su valor debe ser relativamente estable, de modo que se pueda comprar más o menos las mismas cosas con ella aunque esté almacenada durante algún tiempo. Debe ser ampliamente aceptada por los socios comerciales. Y debe existir la posibilidad de cambiarla fácilmente por las monedas participantes.

Hay varias propuestas para crear nuevas monedas regionales o internacionales. Los países BRICS están considerando esta idea, y también Brasil y Argentina. Sin embargo, no es una tarea fácil. Las dificultades con la creación del euro son prueba de los retos, y estos retos para el euro están todavía lejos de superarse. Sin embargo, la creación de una nueva moneda es más factible si es menos ambiciosa, aspirando a una moneda que sólo tenga la función de facilitar el comercio entre los participantes, no de sustituir a las monedas nacionales. Se parece más a la propuesta del Bancor de Keynes, y podría estar vinculada a una cesta de productos básicos, como por ejemplo oro, plata, cobre, petróleo y quizá algunos productos agrícolas, a los que se podría calcular fácilmente el tipo de cambio de las monedas participantes. Sin embargo, los países participantes tendrían que crear un Banco Central para la moneda y acordar las normas de emisión de la misma, como hace el FMI al emitir Derechos Especiales de Giro. Será un proceso muy largo y complicado, por lo que no está a la vuelta de la esquina. Curiosamente, no impide que EE.UU. se ponga nervioso ante esta posibilidad.

El Gobernador del Banco Central de Sudáfrica,Lesetja Kganyago, refiriéndose a la próxima reunión de los BRICS en agosto, declaró el 12 de mayo de 2023: "Cualquier avance hacia la creación de una única forma de moneda de curso legal estimularía otros debates sobre la creación de un banco central único y su ubicación".

A como sea, como hemos visto, el resultado más probable de la actual convulsión del sistema financiero internacional es la fragmentación, con o sin nuevas monedas. Con un sistema financiero internacional fragmentado, el primer reto es garantizar que las distintas partes puedan trabajar juntas. Por supuesto, esto sólo será posible si no se continúa con la actual política de sanciones, ya que en este caso el fin es justamente evitar que puedan trabajar juntas. Pero supongamos que gane el pragmatismo y hay voluntad de intentar hacerlo funcionar. Con un sistema dominado por swaps bilaterales, hay que crear mercados para comerciar con el excedente que los países puedan tener en los bancos centrales de otros países, de modo que digamos una empresa brasileña pueda vender su excedente en la cuenta swap del Banco Central indio a otra empresa de, digamos, China, que lo necesita para pagar importaciones (sin necesidad de pasar por una tercera moneda como el dólar o el euro). Eso podría hacerse perfectamente en un mercado electrónico. Pero me puedo imaginar todo tipo de barreras institucionales que dificultaría establecerlo en la práctica.

¿Hacia dónde nos dirigimos? Es difícil saberlo. Lo seguro es que el dólar tendrá un papel mucho más reducido en el futuro, así que la desdolarización es un realidad - está en proceso. Supongo que EE.UU. hará todo lo posible por preservar el actual sistema del dólar formando una coalición del G7 en su defensa, y luego intentará atraer a otros países a esta coalición (Corea del Sur, Australia, Noruega, etc.). Dependiendo del ritmo de la actual desvinculación económica entre EE.UU. y China, podemos acabar teniendo dos sistemas financieros internacionales con una interacción limitada entre ellos: uno centrado en EE.UU. (con el resto de los países occidentales, incluida la UE, como apéndice) y otro en torno a China. Muchos países grandes quedarían atrapados en medio, queriendo interactuar con ambos: India, Brasil, México, Rusia, Indonesia, Sudáfrica, Nigeria, Turquía, los países de la ASEAN, etc. Estos países tendrán la llave para decidir el futuro.

¿Quizás la próxima crisis financiera pueda ser el detonante para forzar una nueva cooperación económica internacional, ya que entonces el G7 necesitaría el apoyo de otros países para superarla, como lo hicieron durante la crisis financiera de 2008-2009?

Vivimos tiempos interesantes. Citando al escritor chino del siglo XVII Feng Menlong: "Mejor ser un perro en tiempos de tranquilidad que un ser humano en tiempos de caos".

https://prabook.com/web/menglong.feng/726620#gallery

Esta es la tercera y última entrega en esta serie. Para leer la primera, pulse aquí. Para leer la segunda, pulse aquí. 

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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