La mayor parte de la izquierda europea y norteamericana se considera los guardianes de los derechos y valores universales. Hacen campaña a favor de sanciones y -en caso necesario- de la intervención militar contra los países o "regímenes" que no estén a la altura de estas normas universales, y esperan que sus gobiernos, Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN lleven a cabo las medidas punitivas necesarias para hacer cumplir las normas. No se han dado cuenta de que esto ya no es posible. Sobrepasa la capacidad del imperio.