Al parecer, la economía rusa ha resistido las "sanciones del infierno" que se suponía iban a provocar un colapso económico, lo que ha dejado perplejos a muchos economistas y políticos. Pero no es ningún misterio. Sanciones provocan daños, pero también crean oportunidades, sobre todo en países grandes y relativamente avanzados como Rusia. La razón de que a muchos economistas les cueste tanto entenderlo es que se han encerrado en un estrecho universo neoliberal. Lo que está ocurriendo en Rusia tiene un mensaje importante para los países en desarrollo.