El debate político en EE.UU. sobre nuevos gastos es surrealista. Están discutiendo sobre gastar más dinero para esto y para aquello: el ejército, la defensa fronteriza, la producción de chips, Ucrania, Israel, lo que sea. Lo único que nunca se menciona es cómo pagarlo. Y esto a pesar de que EE.UU. tiene el mayor déficit desde la crisis financiera de 2009 y la emergencia del Covid. La deuda nacional está aumentando vertiginosamente. Están gastando como si el mañana no existiera.

En la última década ha sido difícil mencionar a Bolivia sin al mismo tiempo mencionar a Evo. Evo Morales ganó las elecciones presidenciales por primera vez en 2005 con el 54% de los votos y ahora puede celebrar 10 años como presidente. Una persona completamente ajeno al sistema político tradicional del país, propulsada por los movimientos sociales de pequeños productores, trabajadores y pequeños comerciantes, principalmente indígenas, con un duro discurso antiimperialista y anticapitalista, que horrorizó a la élite económica y política tradicional y a la "comunidad internacional" por igual. Su gobierno ha pasado por momentos difíciles de conflictos y crisis, llegando al borde de una guerra civil, pero al mismo tiempo ha sido una década de prosperidad económica, una marcada reducción de la pobreza y una revalorización de las raíces étnicas y culturales indígenas del país.