Desafortunadamente, las campañas de desinformación son parte normal de la rivalidad política y ciertamente aún más en tiempos de guerra. La desinformación exitosa puede ser una herramienta poderosa. Sin embargo, existe el riesgo de que uno acaba creyendo su propia desinformación, lo que conllevaría decisiones fatales tomadas sobre la base de premisas equivocadas. Parece que eso es lo que está sucediendo en la guerra de Ucrania. Es extremadamente peligroso.

El espectacular arresto en Canadá del jefe de finanzas del gigante chino de telecomunicaciones Huawei viene poco después de que el gobierno norteamericano a principios de este año impusiera un castigo a otra empresa china de telecomunicaciones, ZTE. El argumento es que estas compañías han violado las sanciones norteamericanas contra Irán. Pero el conflicto va mucho mucha más allá y tiene una importancia profunda tanto para EE.UU. como para China, con consecuencias de amplio alcance. ¿Hasta dónde está dispuesto a ir Estados Unidos para evitar que China se convierta en una gran potencia tecnológica?