Últimamente, la situación no pinta muy bien para la Unión Europea: estancamiento económico, informes que señalan una pérdida de competitividad en sectores clave, impacto económico negativo de la política de sanciones, creciente carga financiera de la guerra en Ucrania, y todo esto en medio de una confrontación entre Estados Unidos y China, etcétera. Hay formas de salir de este embrollo, pero factores políticos e institucionales ponen en duda la capacidad de la UE para lograrlo.

Rusia ha sido condenada por su guerra en Ucrania por una abrumadora mayoría de las naciones en la ONU. A pesar de ello, muy pocos países fuera de la OTAN+ se han sumado a las sanciones contra Rusia. ¿Por qué los países del sur no están dispuestos a apoyar las sanciones? ¿Y será que EE. UU. pueda doblegar los brazos de estos países y forzarlos a que se alineen?
Domingo, 14 Noviembre 2021 18:30

Cómo conservar la paz en Europa

Un nuevo mundo multipolar está en camino. Esto tiene implicaciones para todos los rincones del mundo, pero no menos para Europa, la cuna de las dos guerras mundiales. Las potencias dominantes en Europa son la OTAN liderada por EE.UU. en el ámbito militar y la Unión Europea en el ámbito económico y político. Según ambos, todo estaría bien en Europa si no hubiera sido por Rusia, que es una potencia maligna que intenta someter a países independientes, siembra confusión y desconfianza dentro de la UE y amenaza al continente con una invasión militar. Si el fin en realidad es la conservación de una paz duradera en Europa, tanto la OTAN como la UE tienen que hacer un esfuerzo para reconsiderar su enfoque.

La Unión Europea obviamente tiene problemas, ya que la confianza en la Unión está disminuyendo en muchos países miembros. Hay, por supuesto, muchas explicaciones, algunas de ellas relacionadas con la vida de los políticos en Bruselas, desconectada de la gente de sus países de origen. Pero, por desgracia, los problemas van mucho más allá. La UE simplemente no ha estado a la altura del trabajo que se suponía que debía hacer y se ha enfocado en asuntos equivocados. La insistencia en ampliar la UE con Turquía y Ucrania puede ser la última gota que colma el vaso.