La historia es aparentemente simple: El pueblo ucraniano perdió la paciencia con un gobierno corrupto y autoritario, se rebeló y sacó al presidente, restableciendo la democracia. Pero tienen la mala suerte de tener un vecino grande, Rusia, que tiene un presidente autoritario, Vladimir Putin, que sueña con restablecer el imperio Tsarista-Soviético. Así Ucrania es molestado por los rusos, que toman una provincia de Ucrania (la República Autónoma de Crimea) y ahora amenazan con anexar también la parte sureste del país. ¿A caso esto no es exactamente lo que hizo Hítler en 1938 cuando anexó Sudetenland, parte del vecino Checoslovaquia, y más adelante el resto del país? Como todos sabemos, esto nos condujo a la segunda guerra mundial, precisamente por que el resto del mundo no podían ponerse de acuerdo y pararlo en seco. Las implicaciones políticas son obvias.
El problema con esta historia es que es demasiado simplista y el paralelo histórico no es válida.