La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.

Durante los últimos años los EE.UU. han impedido la entrada de empresas tecnológicas chinas a su mercado. El blanco preferido ha sido Huawei, una de las empresas líder de equipos de telecomunicación a nivel mundial. Según Michael Rogers, presidente del Comité permanente de asuntos de inteligencia del Congreso norteamericano “Huawei y ZTE dan a los servicios de inteligencia china un abanico de oportunidades para insertar dispositivos y programas malignos en los componentes y sistemas críticos de telecomunicación”. Como queda claro ahora, esto es exactamente lo que la agencia de inteligencia de EE.UU.(NSA) obliga a hacer a empresas norteamericanas. Como dice el dicho: El ladrón piensa que todos son de su condición. O sea: nosotros lo hacemos - seguro que ellos lo hacen también.