"La economía rusa está hecha pedazos", dijo el ex presidente Barak Obama en su Discurso sobre el Estado de la Unión en enero de 2015, y un año antes se refirió a Rusia como a penas una "potencia regional". El candidato presidencial republicano John McCain dijo en marzo de 2014 que Rusia es "una gasolinera disfrazada de país". “Se apagan las luces para el regimen de Putin”,"¿Está la Rusia de Putin encaminada hacia un colapso sistémico?", "¿Es iminente el gran colapso de Vladimir Putin?", "El talón de Aquiles del régimen de Putin" – ha habido una interminable lista de predicciones apocalípticas sobre el futuro de Rusia y el "régimen de Putin" durante el año pasado. ¿Pero son acertadas?
Vladimir Putin se ha convertido en el Occidente en el símbolo de todo lo que no nos gusta. Él es agresivo, autoritario, brutal y poco fiable, y por colmo tiene ojos azules fríos que no reflejan sentimientos. El villano perfecto para una película de James Bond. Por desgracia, también es inteligente, competente y elocuente, y al contrario de su predecesor enclenque goza de buena salud, y hasta es medio deportista. La mayoría de los rusos tienden a pensar que es un mejor presidente que los que tenían antes. Pero nosotros estamos anhelando nuestro viejo, corrupto, incompetente y alcohólico Boris Yeltsin.