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01 05 2014

El ladrón piensa que todos son de su condición

Durante los últimos años los EE.UU. han impedido la entrada de empresas tecnológicas chinas a su mercado. El blanco preferido ha sido Huawei, una de las empresas líder de equipos de telecomunicación a nivel mundial. Según Michael Rogers, presidente del Comité permanente de asuntos de inteligencia del Congreso norteamericano “Huawei y ZTE dan a los servicios de inteligencia china un abanico de oportunidades para insertar dispositivos y programas malignos en los componentes y sistemas críticos de telecomunicación”. Como queda claro ahora, esto es exactamente lo que la agencia de inteligencia de EE.UU.(NSA) obliga a hacer a empresas norteamericanas. Como dice el dicho: El ladrón piensa que todos son de su condición. O sea: nosotros lo hacemos - seguro que ellos lo hacen también.

A esta altura probablemente todos lo hayan olvidado, pero en 2002 China compró a Boeingun avión 767 con la intención de usarlo como avión presidencial. ¿Ya que Boeing es una empresa privada, libre e independiente, no debe haber problema, verdad? ¿No hay por que sospechar que ellos solapadamente trabajan para las agencias de seguridad de EE.UU.? ¡Pues sí!Cuando el avión había sido entregado, los chinos descubrieron que estaba lleno de dispositivos de espionaje. “Una rastreo del avión bimotor, que había sido manufacturado y equipado en EE.UU, encontró 27 dispositivos, que según los aficiales chinos estaban escondidos en los asientos, los baños y los paneles.” Aparentemente los chinos después no se atrevieron a usar el avión como había sido planificado, ya que no estaban seguros de haber encontrado todos los dispositivos.

Parece que este procedimiento es perfectamente normal, y después de las revelaciones de Edward Snowden nos queda claro que se extiende a todos los ámbitos de la vida.

¿Así que podemos confiar en que una empresa estadounidense no nos va a espiar? Está claro que no lo podemos. Si se compra equipos o programas de una empresa norteamericana – no, no estamos hablando de una empresa estatal – esta empresa está obligada a cooperar con los servicios de seguridad de EE.UU. Antes de las revelaciones de Snowden lo hacían sin quejarse. Todos los grandes están ahí: Google, Microsoft, Cisco, IBM etc. Se les prohíbe vehemente confirmar que están cooperando con la NSA.Por lo que se entiende, están dejando “puertas traseras”, sistemas de seguridad debilitados y tal vez hasta “teclas mortales” en los equipos y programas que entregan. Y esto es exactamente lo que los EE.UU. dicen que va a pasar si uno compra a los chinos. Parece que saben de que hablan.

Tal vez los norteamericanos tienen razón. Tal vez Huawei está aprovechando para espiar a otros países, así como lo hacen ellos. Es difícil saber. Pero hay una posibilidad de que no lo están haciendo, simplemente por temor a perder mercados en el futuro, ya que no están en una posición de simplemente ignorar este riesgo (contrariamente a lo que aparentemente piensan las empresas norteamericanas).

¿Qué puede hacer un país independiente en este caso?Por cierto que no puede confiar en las empresas norteamericanas. Así que el primer consejo sería evitar cuando sea posible empresas norteamericanas, por que ya está comprobado que están cooperando para espiar a sus clientes, quieran o no. Parece que hay gobiernos que han llegado a esta conclusión – es difícil valorar a esta altura, pero es posble que varias empresas estadounidenses han perdido ventas ultimamente debido al “efecto Snowden”. Un ejemplo es CISCO, uno de los más grandes fabricantes de enrutadores e interruptores (switch), que ha reportado una caída en sus ventas en China. Otras empresas pueden seguir.

En cuanto a software (programas), el consejo sería de limitarse a programas de fuente abierta. Se rumorea que NSA también se ha acercado a la Fundación de Programas Libres (Free Software Foundation), responsable del sistema operativo de fuente abierta Linux, así que se puede argumentar que no importa – hagamos lo que hagamos, nos van a espiar de todo modo. Sin embargo, programas de fuente abierta posiblemente son de menos riesgo, ya que el acceso al programa es libre lo que hace posible escrutarlo línea por línea par ver si tiene “puertas traseras” o bichos malignos insertados (aunque en principio esto implicaría limpiarlo de todos elementos propietarios, entre estos los controladores de dispositivos, ya que puede haber sorpresas desagradables escondidas en el código binario).

En parte por estas preocupaciones sobre la seguridad y en parte para ahorrar costos, varios países tienen desde hace varios años una política oficial de cambiar gradualmente a programas de fuente abierta, entre ellos Brasil, India, China y Rusia (además de muchos países más pequeños como Argentina, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba). Este cambio ha sido mucho más lento de lo previsto, ya que parece no es tan fácil. Pero es de esperar que las revelaciones de Snowden den nueva vida a estos esfuerzos.

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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