Imprimir esta página
03 09 2014

OTAN revolucionario

Verdaderos revolucionarios no se limitan a tomar el poder. Ellos destruyen también la estructura de poder existente y construyen un Estado completamente nuevo, sustituyendo los viejos funcionarios con gente de su propio movimiento revolucionario, con la esperanza de deshacerse no solamente del viejo sistema, pero también de su ideología. Esto fue la receta de la gran revolución de octubre en Rusia en 1917, y es la misma receta que está aplicando OTAN ahora. En Iraq. En Libia. En Siria. Esto ha sido beneficioso para OTAN – nunca ha lucido tan fuerte como ahora. ¿Pero ha sido beneficiosos para nosotros?

OTAN es constituido por verdaderos revolucionarios, bajo el liderazgo del dinámico ex-primer ministro guerrero danes, el Sr. Rasmussen. Son gente que no aceptan acuerdos vergonzosos, quieren resultados claros: la destrucción total de los viejos sistemas y la construcción de lo nuevo desde cero. No aceptan soluciones negociadas con dictadores o hombres fuertes electos a través de procesos electorales dudosos. “Saddam Hussein se tiene que ir”. “Gadaffi se tiene que ir”. “Assad se tiene que ir”. OTAN no está en el negocio de procesos de transición con dictadores y asesinos. OTAN está en el negocio de cambio de regímen.

OTAN ha tenido muchos éxitos. La alianza de la mayoría de los países de OTAN liderada por los EE.UU. conquistó Iraq, capturó a Saddam Hussein y lo hizo ahorcar. Purgaron todo el viejo élite de la administración del Estado y crearon un Estado completamente nuevo. La campaña de bombardeo de OTAN en Libia logró lo mismo sin meter muchos soldados en el terreno – Gadaffi cayó y fue asesinado, y toda la administración del Estado fue erradicado de un plumazo. Lo mismo está en proceso en Siria, ya por más de tres años. No se negocia con el asesino Assad, nada de acuerdos, él y todo su sistema tienen que irse - cualquier otra cosa está fuera de discusión. Estos son palabras de verdaderos revolucionarios.

El hecho de que el caos ahora reina en los tres países mencionados, y que cientos de miles han muerto, principalmente civiles, no ha sido un problema para los EE.UU. y OTAN. OTAN nunca ha lucido tan fuerte y unida, la línea dura está dando resultados. En los países miembros hay ahora un aceptación generalizada de la necesidad de aumentar los gastos militares, extender el alcance de OTAN a más regiones, pararse duro frente al enemigo y ir a la guerra cuando sea necesario. Así que es un éxito rotundo.

Pero, aparte del éxito de OTAN como organización, por su paso ha dejado todo en llamas. Pues bien, el fuego es el objetivo del pirómano (“nosotros no contamos muertos”). Pero para gente más razonable, es un problema, y es hora de cuestionar la estrategia de los EE.UU. y OTAN. ¿Que tienen de malo acuerdos, soluciones negociadas, garantías internacionales, elecciones y plebiscitos bajo supervisión internacional, etc. – todos los viejos instrumentos de soluciones pacíficas? Por cierto que a veces no son una opción, como por ejemplo en el caso actual del Estado Islámico, o en el caso de dictadores que no quieren negociar, aún cuando están a punto de ser derrocados. Y a veces una revolución es la mejor solución. A veces los rebeldes tienen la unidad y capacidad para crear un nuevo Estado ellos mismos (como por ejemplo en el caso de la revolución cubana, la revolución sandinista en Nicaragua o algunos de los nuevos Estados creados en Europa oriental después de la caída del muro). Pero en muchos casos no es así. La falta de una oposición creíble en Iraq, Libia y Siria significa que la intervención externa para destruir el viejo sistema ha resultado en caos y sufrimiento extremo para la población. Sin final a la vista.

El Sr. Saddam estaba negociando, pero esto no previno la invasión y la tragedia Iraqi (“El estaba haciendo trampa”, dicen. “Nosotros no hacemos negocios con tramposos”). Cuando el Sr. Gadaffi estaba en una situación desesperada, quería negociar – nueva constitución, elecciones.... El Sr. Assad en Syria ha dicho que quiere negociar, pero no bajo la condición de que tiene que irse. Esta disposión de negociar nunca fue probada, ya que no se consideró necesario. Los amigos de OTAN, que dicho sea de paso se mostraron ser extremistas islámicos, estaban ganado de todo modo, así que ¿por qué preocuparse?

Estos éxitos de OTAN sin duda también tienen que ver con la escalada del conflicto en Ucrania. Dicen no a acuerdos vergonzosos, Yanukovich tiene que irse. ¿Pero, no había la Unión Europea negociado un gobierno unitario de transición? No importa, esto es historia, Yanukovich se dió a la fuga, ¿verdad? Entonces ya no hay acuerdo. ¿Quieren que Ucrania sea un país no alineado? Ni hablar, ahora estamos ganando, es el momento de meter Ucrania en OTAN y hacer retroceder Rusia. Ucrania es un premio demasiado grande para dejarlo ir.

Los resultados son desastrosos. Pero OTAN nunca ha sido tan fuerte.

Visto 2491 veces
Valora este artículo
(0 votos)
Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

Jeg har lige skrevet mine erindringer, som også berører en del af temaerne herfra, men skrevet med let hånd. Den kan købes i boghandelen, eller bestilles hos forlaget: Klik her.  

Forside7

Artículos relacionados (por etiqueta)