La gestión de la economía venezolana ha sido increíblemente incompetente y desastrosa, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo. Las sanciones y el embargo contra Venezuela han acelerado el declive de la economía, con la inflación bordando la hiperinflación, una economía en colapso y una migración masiva. Hay mucho que criticar en cuanto a la gestión del gobierno venezolano, y por cierto en cuanto a la gestión de la oposición, también. Pero las sanciones y el embargo constituyen una política errónea, causando más sufrimiento para el pueblo venezolano. Reconocer a un auto-proclamado presidente y apoyar un levantamiento fallido es convertirlo en una farsa. Es una vieja política de los Estados Unidos tratar a sus enemigos de esta manera. Pero es difícil comprender lo que está haciendo la Unión Europea, apoyando esta política. De aquí en adelante los europeos ya no pueden culpar al gobierno venezolano. Han decidido asumir una responsabilidad compartida por el sufrimiento del pueblo venezolano.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

La guerra comercial que Estados Unidos ha desatado contra China cambiará la historia del siglo XXI, independientemente de si los dos países al final llegan a un acuerdo o no. Señala la decisión de EE.UU. de impedir que China se convierta en una superpotencia económica, utilizando cualquier medio disponible. Pero esta es una política extremadamente peligrosa y además condenada al fracaso. China tiene más de cuatro veces la población de EE.UU. A medida que se desarrolle, su economía superará inevitablemente a la de EE.UU. No hay nada que EE.UU. pueda hacer para evitarlo, así que tendrá que conformarse con esta realidad, quiera o no. Desafortunadamente, no es así como lo ve una parte importante de los círculos de poder de EE.UU.

La Unión Europea obviamente tiene problemas, ya que la confianza en la Unión está disminuyendo en muchos países miembros. Hay, por supuesto, muchas explicaciones, algunas de ellas relacionadas con la vida de los políticos en Bruselas, desconectada de la gente de sus países de origen. Pero, por desgracia, los problemas van mucho más allá. La UE simplemente no ha estado a la altura del trabajo que se suponía que debía hacer y se ha enfocado en asuntos equivocados. La insistencia en ampliar la UE con Turquía y Ucrania puede ser la última gota que colma el vaso.

Independientemente de los resultados de la cumbre de París sobre el cambio climático, el petroleo y el carbón han comenzado un declive irreversible, asediados por la competencia de las energías renovables y la presión política creciente por la descarbonización de nuestras sociedades. Esto cambia por completo el juego y elimina el incentivo para reducir la oferta para obtener mejores precios. Ahora se trata de sacar el petróleo y el gas lo más pronto posible, antes de que sea demasiado tarde. Quién llega demasiado tarde, pierde. Así que la OPEP ha perdido su poder, y no hay posibilidad de que lo recupere.

La historia es aparentemente simple: El pueblo ucraniano perdió la paciencia con un gobierno corrupto y autoritario, se rebeló y sacó al presidente, restableciendo la democracia. Pero tienen la mala suerte de tener un vecino grande, Rusia, que tiene un presidente autoritario, Vladimir Putin, que sueña con restablecer el imperio Tsarista-Soviético. Así Ucrania es molestado por los rusos, que toman una provincia de Ucrania (la República Autónoma de Crimea) y ahora amenazan con anexar también la parte sureste del país. ¿A caso esto no es exactamente lo que hizo Hítler en 1938 cuando anexó Sudetenland, parte del vecino Checoslovaquia, y más adelante el resto del país? Como todos sabemos, esto nos condujo a la segunda guerra mundial, precisamente por que el resto del mundo no podían ponerse de acuerdo y pararlo en seco. Las implicaciones políticas son obvias.

El problema con esta historia es que es demasiado simplista y el paralelo histórico no es válida.