En octubre de 2019, el presidente boliviano, Evo Morales, fue obligado a renunciar del cargo. Las movilizaciones populares contra el resultado de las elecciones presidenciales (supuestamente fraudulentas) con bloqueos de carreteras, quema de urnas, asalto y saqueo de oficinas gubernamentales y hogares de figuras destacadas del gobierno, culminaron con el Jefe Militar, William Kaliman, sugiriendo que el presidente renunciara, aclarando que no iban a defenderlo. Entonces Evo renunció y se exilió en México. Esto es lo que normalmente se llama un golpe de estado. Pero los medios internacionales - de derecha e 'izquierda' - lo celebraron como una victoria para la democracia, con algunas excepciones honorables. Pero un golpe es un golpe, y eso ha sido confirmado por lo que ha sucedido desde entonces. Ahora Bolivia y su frágil estabilidad política está en grave peligro.