La gestión de la economía venezolana ha sido increíblemente incompetente y desastrosa, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo. Las sanciones y el embargo contra Venezuela han acelerado el declive de la economía, con la inflación bordando la hiperinflación, una economía en colapso y una migración masiva. Hay mucho que criticar en cuanto a la gestión del gobierno venezolano, y por cierto en cuanto a la gestión de la oposición, también. Pero las sanciones y el embargo constituyen una política errónea, causando más sufrimiento para el pueblo venezolano. Reconocer a un auto-proclamado presidente y apoyar un levantamiento fallido es convertirlo en una farsa. Es una vieja política de los Estados Unidos tratar a sus enemigos de esta manera. Pero es difícil comprender lo que está haciendo la Unión Europea, apoyando esta política. De aquí en adelante los europeos ya no pueden culpar al gobierno venezolano. Han decidido asumir una responsabilidad compartida por el sufrimiento del pueblo venezolano.

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE.UU. es un evento histórico. Los dos países no se han hablado por más de 50 años, y ahora están conversando. De la cobertura que ha dado la prensa internacional, uno podría tener la impresión de que ahora hay relaciones casi normales entre los dos países vecinos. Desafortunadamente, no es ni remotamente el caso. El bloqueo contra Cuba sigue en pie y el embargo financiero contra el país ha más bien endurecido. Bancos europeos que no han violado ninguna ley en sus propios países, han aceptado últimamente pagar multas astronómicas a los EE.UU. - la última fue una multa de 8,900 millones de dólares para el banco francés BNP. Su crimen: ha realizado transacciones financieras con Cuba, no desde los EE.UU., sino desde su país de origen. Esto es un delito penal en los EE.UU.