¿Por qué debería importarnos a quién elige EE.UU. como presidente? De todo modo es un asunto interno de EE.UU. y el electorado norteamericano puede eligir quien les da la gana. Sin embargo, hay un clavo. EE.UU. posee un enorme poderío militar mundial y domina el sistema financiero internacional, y por lo tanto nos afecta a todos nosotros, que no somos norteamericanos, cómo van a usar su poder. En este sentido, ambos candidatos no son nada apetecibles. Aun así, para algunos países podría importar quién gane: Cuba, Irán, Yemen y Rusia. Para estos cuatro países, Biden podría ser el mejor resultado. Y también para algunos asuntos globales importantes: principalmente el control de armas nucleares y el cambio climático.

Se dice muchas veces que la principal fortaleza del sistema político de los Estados Unidos son sus controles y contrapesos. Las tres ramas del gobierno hacen contrapeso entre sí, y la prensa libre y la sociedad civil en sus muchas formas contribuyen con más controles al sistema. A veces efectivamente es así. Pero en muchos casos el resultado es un punto muerto y un sistema no funcional. Lo más preocupante es que en el caso fundamental de la guerra y la paz, simplemente no funciona, poniendo al mundo entero en peligro.

It has been common to say that the main strength of the US political system is its checks and balances. The three branches of Government are balancing each other out, and the free press and civil society in its many forms contribute with more checks on the system. Sometimes this is still true. But in many cases the result is dead-lock and a non-functional system. Most worrying is that in the fundamental case of war and peace, it simply does not work. This puts the whole world in danger.

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE.UU. es un evento histórico. Los dos países no se han hablado por más de 50 años, y ahora están conversando. De la cobertura que ha dado la prensa internacional, uno podría tener la impresión de que ahora hay relaciones casi normales entre los dos países vecinos. Desafortunadamente, no es ni remotamente el caso. El bloqueo contra Cuba sigue en pie y el embargo financiero contra el país ha más bien endurecido. Bancos europeos que no han violado ninguna ley en sus propios países, han aceptado últimamente pagar multas astronómicas a los EE.UU. - la última fue una multa de 8,900 millones de dólares para el banco francés BNP. Su crimen: ha realizado transacciones financieras con Cuba, no desde los EE.UU., sino desde su país de origen. Esto es un delito penal en los EE.UU.