18 10 2020

¿Nos importa quien gana las elecciones presidenciales de EE.UU.?

Ataque aéreo saudí a Sana, capital de Yemen Ataque aéreo saudí a Sana, capital de Yemen By fahd sadi, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=60535551
¿Por qué debería importarnos a quién elige EE.UU. como presidente? De todo modo es un asunto interno de EE.UU. y el electorado norteamericano puede eligir quien les da la gana. Sin embargo, hay un clavo. EE.UU. posee un enorme poderío militar mundial y domina el sistema financiero internacional, y por lo tanto nos afecta a todos nosotros, que no somos norteamericanos, cómo van a usar su poder. En este sentido, ambos candidatos no son nada apetecibles. Aun así, para algunos países podría importar quién gane: Cuba, Irán, Yemen y Rusia. Para estos cuatro países, Biden podría ser el mejor resultado. Y también para algunos asuntos globales importantes: principalmente el control de armas nucleares y el cambio climático.

El partido demócrata ha escogido un candidato presidencial increíblemente débil. Una cosa es que se ve frágil y muchas veces parece incoherente, pero supongo que para ese fin tienen su candidato a la vicepresidencia. Lo que es peor es que es un personaje de una moral dudosa (mire este video donde bromea sobre estar dispuesto a hacer lo que sea por dinero, o este donde se jacta de cómo logró que despidieran al fiscal ucraniano Viktor Shokin). El tiene, al igual que Trump, dificultad para distinguir los intereses propios de él y su familia de los del país (mirando con benevolencia a su hijo, Hunter, que fue contratado como miembro de la junta directiva de una empresa privada ucraniana de gas, Burisma, altamente corrupta, ganando más de 50.000 dólares al mes por un trabajo para el cual él no tenía absolutamente ninguna calificación, excepto por tener un padre a cargo de la política de EE.UU. hacia Ucrania). Pero aun así, parece que Joe Biden podría ganar las próximas elecciones presidenciales, probablemente porque mucha gente votará por "cualquiera menos Trump". Y con razón.

Para mucha gente fuera de EE.UU. el asunto más importante es que Biden ha prometido que EE.UU. va a volver a participar en el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Eso es bueno. Pero no hay que esperar grandes cambios. No, Biden no ha prometido detener el “fracking”, la práctica de extracción de combustibles fósiles más sucia del mundo después del carbón y las arenas bituminosas canadienses, pero ha prometido promover las energías renovables.

Biden ha prometido una política hacia Irán "más inteligente" (a saber qué significa) y volver a la diplomacia. Pero no está claro en absoluto si esto implica que EE.UU. volverá a adherirse al acuerdo nuclear con Irán de 2015 (el llamado “JPOA”), del cual Trump sacó a EE.UU. Todavía recordamos la promesa de Hillary de "aniquilar totalmente" a Irán si atacaba a Israel, y de bombardear Siria incluso si eso significaba derribar aviones rusos. Hay muchos neoconservadores en el equipo de política exterior de Biden. Pero no hay duda de que los "moderados" de Irán prefieren que Biden gane.

Biden ha dicho que volvería a las políticas de Obama de apertura hacia Cuba y revertiría las sanciones nuevas impuestas por Trump. Hay que recordar que la política de Obama hacia Cuba, aunque implicó una apertura, básicamente mantuvo el régimen de sanciones. Pero las crecientes sanciones de Trump han hecho la vida aún más difícil para los cubanos. Entonces, para los cubanos cualquier alivio es bienvenido, por pequeño que sea. Los cubanos no se hacen ilusiones con respecto a un cambio fundamental en la política estadounidense, pero aun así prefieren que Biden gane. La mayor parte del resto de América Latina también prefiere que Biden gane, principalmente porque esperan una política migratoria más liberal - lo más seguro es que les espera una decepción. En cuanto a Venezuela, Biden se ha perfilado como más radical que Trump, así que es de esperar que esa política fallida continúe con un enorme costo humanitario para los venezolanos. No es de extrañar que a los venezolanos les importe poco quién gana.

Yemen podría ver el fin de sus miserias si Biden gana la presidencia, ya que Biden ha prometido poner fin al apoyo de EE.UU. a la guerra saudí contra el país. Los saudíes ya están perdiendo la guerra, y si Biden cumple sus palabras (un gran incógnito), el fin de la guerra puede acercarse. El apoyo de EE.UU. a la guerra saudí comenzó bajo Obama y continuó bajo Trump, y sin este apoyo los saudíes tendrán un fuerte incentivo de salirse de Yemen. Pero con el liderazgo bruto y errático del líder saudí Mohammed bin Salman, es difícil predecir lo que pasará.

Pero, ¿por qué debería Rusia preferir que Biden gane? ¿Acaso no son los demócratas ferozmente anti-rusos e insisten en que Trump es "un agente ruso"? Sí, pero algunos demócratas de peso son lo suficientemente cuerdos como para no creer las absurdas teorías de conspiración sobre Rusia, y hay un punto importante que Rusia considera más vital que casi cualquier otra cosa: el control de armas nucleares. Trump (y Bush antes de él) se ha retirado de la mayoría de los tratados de control de armas nucleares, y ahora Trump ha dejado entender que dejará que el último tratado de control de armas aún en vigor, el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), expire en febrero de 2021. Biden ha dicho que lo extenderá, y los rusos han tomado notado. Eso le importa más a Rusia que la retórica demócrata de que "Putin es Hítler". Pero aparte de eso, no esperan grandes cambios en la política de EE.UU. y, por esa razón tienden a no poner mucho interés en las elecciones norteamericanas (Biden, por ejemplo, prometió continuar la política de Trump de obstrucción al gasoducto ruso-alemán “North Stream 2”). Dicen que trabajarán con quien sea elegido, si es que EE.UU. está interesado en un diálogo.

Los chinos tampoco esperan cambios importantes en la política de EE.UU. hacia su país, gane quien gane. Como era de esperar, la campaña electoral ha sido una competencia de quién puede atacar de forma más virulenta a China, y como China presenta un serio desafío para el papel hegemónico de EE.UU., existe un consenso bipartidista de que hay que contener a China, cueste lo que cueste, tal vez menos una guerra nuclear. Ya sabemos que China no va a dejarse contener por EE.UU. y será por lo tanto difícil evitar una nueva guerra fría, independientemente del resultado de las elecciones.

Con eso llegamos a uno de los asuntos más importantes. A medida que el peso económico relativo de EE,UU. sigue disminuyendo, la hegemonía política y militar de EE.UU. se reducirá a la par. El cómo EE.UU. manejará este declive de su imperio mundial puede llegar a ser fácilmente una cuestión de vida o muerte para la civilización humana. Si EE.UU. decide hacer "lo que sea necesario" para detener el declive, el resultado puede ser nefasto. La decadencia de un imperio es siempre un proceso agonizante. Históricamente, lloran, patean y chisporrotean, inician guerras innecesarias, bombardean países indefensos. Pero ahora, en un mundo lleno de armas nucleares, lo que está en juego es mucho más importante. Quizás, solo quizás, los neoconservadores de Biden sean un poco más prudentes que los neoconservadores de Trump, y así podemos vivir una transición menos violenta a un mundo multipolar.

Si es que Biden gana, por supuesto.

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1. Los tratados más importantes de control de armas nucleares son:

* El Tratado de misiles anti Balísticos (ABM), firmado por Richard Nixon y Leonid Brezhnev en 1972. George W. Buch retira a EE.UU. en 2002.

* El Tratado de fuerzas nucleares de rango Mediano (INF), firmado por Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov en 1987. Donal Trump retira a EE.UU. en 2019.

* El Tratado de cielos Abiertos que permite los países participantes hacer sobrevuelos de los territorios de los otros, entró en funcionamiento en 2002 con 27 países firmantes (entre ellos EE.UU. y Rusia). El objetivo del tratado era de mejorar el entendimiento mutuo, crear confianza y promover transparencia sobre las fuerzas militares y sus actividades. Donald Trump anunció en mayo de 2020 que EE.UU. se retirará dentro de seis meses.

* El Tratado exhaustivo sobre prohibimiento de ensayos nucleares (CTBT), firmado por más de 160 países – no incluye EE.UU. y China. Aún así, EE.UU. no ha realizado ensayos nucleares desde 1992. Sin embargo, se rumorea que Trump está considerando un reinicio de los ensayos nucleares.

* El Tratado de reducción de armas Estratégicas (START), que limita el número de armas nucleares de los dos países, firmado en 1991 por George H. W. Bush y Mikhail Gorbachov, expiró en 2009. START 2 (también denominado New START) fue firmado en 2010 por Barakh Obama y Dmitry Medvedev y expira el 5 de febrero de 2021. Todo indica que Donald Trump dejará que el tratado expire y muere. Los rusos han propuesto una prórroga de un año de manera incondicional para dar tiempo a negociaciones. El negociador de EE.U

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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