21 02 2020

Bolivia: cuando un golpe es un golpe. Punto.

Un militar le pone la banda presidencial a la diputada Jeanine Añez Un militar le pone la banda presidencial a la diputada Jeanine Añez
En octubre de 2019, el presidente boliviano, Evo Morales, fue obligado a renunciar del cargo. Las movilizaciones populares contra el resultado de las elecciones presidenciales (supuestamente fraudulentas) con bloqueos de carreteras, quema de urnas, asalto y saqueo de oficinas gubernamentales y hogares de figuras destacadas del gobierno, culminaron con el Jefe Militar, William Kaliman, sugiriendo que el presidente renunciara, aclarando que no iban a defenderlo. Entonces Evo renunció y se exilió en México. Esto es lo que normalmente se llama un golpe de estado. Pero los medios internacionales - de derecha e 'izquierda' - lo celebraron como una victoria para la democracia, con algunas excepciones honorables. Pero un golpe es un golpe, y eso ha sido confirmado por lo que ha sucedido desde entonces. Ahora Bolivia y su frágil estabilidad política está en grave peligro.

En una reunión secreta, los jefes de la Policía y el Ejército prometieron al líder de las movilizaciones, el político de extrema derecha y fundamentalista cristiano Fernando Camacho, no intervenir para proteger al Gobierno. Según Fernando Camacho, la reunión fue organizada por su padre, José Luis Camacho, ex presidente de la Confederación de Empresarios Privadas de Bolivia, la principal organización de las grandes empresas de Bolivia, y antes de que Evo asumiera la presidencia, uno de los arbitrios tradicionales de poder en Bolivia. En la reunión también estuvo presente Fernando López, ahora Ministro de Defensa. Puedes ver a Fernando Camacho jactándose de la reunión en este video. La autoproclamada presidenta interina Jeanine Yáñez tiene un mandato popular de los más débiles, ya que el partido de derecha que ella representa en el Senado (PODEMOS-Beni) había recibido solo el 4% del voto popular en las elecciones de 2014.

Burning of the Provincial Electoral Office in Santa Cruz

La renuncia de Evo desencadenó una serie de otras renuncias: el vicepresidente, muchos de los ministros, las presidentas del Congreso y del Senado, y muchos ministros también se exiliaron, ya que ellos y sus familias fueron hostigados y amenazados. La propia casa de Evo fue saqueada y vandalizada y la casa de su hermana fue incendiada. Hubo muchos incidentes repugnantes, el secuestro y la denigración de una alcaldesa fue solo uno de ellos.

Desde entonces, como era de esperar, el comportamiento del Gobierno autoproclamado no tiene nada que ver con lo que se esperaría de un Gobierno interino, que supuestamente solamente estaría ahí para evitar un vacío de poder y con el único mandato de organizar nuevas elecciones. Pero no. Actúa como si tuviera un mandato popular. Está procesando a funcionarios del gobierno que ha derrocado, cambiando el personal directivo de todas las instituciones gubernamentales, cambiando completamente la política exterior (cortando lazos con Cuba y expulsando a todos los médicos cubanos, reconociendo a Juan Guaidó, el "presidente" autoproclamado de Venezuela, y al mismo tiempo invitando a EE.UU. a enviar un embajador), cambiando la política económica (entre otras, levantando las restricciones a las exportaciones de productos agrícolas desde Santa Cruz), y así sucesivamente. Parece que a Jeanine Añez le llegó a gustar el poder, ya que ahora se postula como candidata a la presidencia en las próximas elecciones de mayo, lo que ha causado indignación entre sus antiguos aliados.

En cuanto a Fernando Camacho, también se postula para la presidencia, junto con Marco Antonio Pumari, presidente del Comité Cívico de Potosí. Los dos llegaron a pelearse a principios de 2019, cuando circulaba un audio donde Marco le pidió a Fernando 250,000 USD y el control de aduanas como condición para ser su compañero de fórmula. Mostrando así el peor lado de la tradición política boliviana.

El partido de Evo, MAS, ahora ha seleccionado al generalmente respetado ex-ministro de Finanzas, Luis Arce, como candidato presidencial, con el ex-canciller David Choquehuanca como su compañero de fórmula. Como las primeras encuestas indican que MAS actualmente lidera la intención de voto tanto para la Presidencia como para el Parlamento, el pánico se está extendiendo entre la antigua oposición (ahora en el Gobierno).

Demonstrator against the interim Government with Whipala

Cuando Luis Arce regresó a Bolivia de su exilio en Argentina en enero de este año, el Gobierno no llegó al extremo de detenerlo, pero cuando salió del avión se le presentó una citación para comparecer ante el tribunal el mismo día, donde se le acusa de no haber tomado las medidas apropiadas para evitar la corrupción en el Fondo de Desarrollo Indígena (IED). El gobierno interino ha manifestado que Evo es libre de regresar a Bolivia, pero que si llega, será detenido. El Ministro del Interior ha dicho que él garantiza que Evo va a pasar el resto de su vida en la cárcel. Evo es candidato al Senado por el MAS en Cochabamba, donde estaba seguro de ser elegido, si no fuera porque el Consejo Electoral lo acaba de inhibir. El argumento: encontrarse fuera del país - un argumento muy interesante. ¡Qué tanto miedo tienen de la popularidad de ese hombre! ¿Otra victoria para la democracia?

Estos son tiempos difíciles para Bolivia, un país que yo, como parte de mi trabajo, he tenido el privilegio de seguir de cerca durante los últimos 20 años. La victoria electoral de Evo en 2006 implicó cambios radicales en el país, principalmente para bien. Un espectacular progreso para los pueblos indígenas, una reducción sustancial de la pobreza, una reducción de la desigualdad, una relativa estabilidad política y un alto crecimiento económico que ha creado una nueva clase media urbana (una parte importante de la cual ahora por diferentes razones se ha alejado del MAS).

No es de sorprender que 14 años de gobierno de Evo y MAS hayan enfurecido a las clases acomodadas de Bolivia, a pesar de que en realidad se han beneficiado del progreso económico. Entonces, por supuesto, no ven un golpe de estado. Tampoco lo ve la Iglesia Católica. El presidente Trump saludó el golpe como "un momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental". La revista británica "The Economist" nos cuenta que no hubo un golpe de estado, sino que "las fuerzas armadas actuaron a favor de la democracia y la constitución contra un intento de instalar una dictadura". Nada de sorpresas aquí tampoco. Pero han habido también personas que han tomado posiciones decentes, como el presidente mexicano 'AMLO', el presidente argentino Alberto Fernández, el líder laborista inglés Jeremy Corbyn y el periodista inglés Glenn Greenwald. Pero por lo demás, el silencio de la izquierda europea ha sido ensordecedor, con PODEMOS (España) y Die Linke (Alemania) como excepciones decentes.

Más sorprendente fue que Human Rights Watch, una ONG estrechamente relacionada con el gobierno de EE.UU., cuyos ex-empleados ocupan frecuentemente altos cargos gubernamentales, también llegó a la conclusión de que se trataba de un golpe de estado. Y que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, también estrechamente vinculada a los círculos de poder de EE.UU., denunció las violaciones de los derechos humanos cometidas por el Gobierno interino.

Sin embargo, lo que es realmente sorprendente es que el golpe de estado ha sido aclamado como una victoria para la democracia por una serie de ONG, entre ellas la ONG danesa Oxfam / Ibis. Algunos grupos feministas incluso se jactan de haber jugado un papel fundamental en el derrocamiento de Evo. Critican a EVO y al Gobierno de MAS por continuar el extraccionismo (basar la economía en la extracción de recursos naturales) sin respetar el medio ambiente, por ser culpables por los incendios forestales en la parte boliviana de la Amazonía, por hegemonizar los movimientos populares, por ser machistas, por postular a Evo para un tercer mandato como presidente en contra de la constitución y finalmente por recurrir al fraude para ganar las elecciones en octubre de 2019.

Se puede criticar al gobierno de MAS por muchas cosas, pero el fraude electoral no es la cosa más obvia. El informe de los observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA), que echó leña al fuego de las movilizaciones contra Evo, enfoca su crítica en el sistema de conteo rápido paralelo llamado TREP. Sin embargo, esta crítica es prácticamente irrelevante ya que el TREP no es legalmente vinculante. El recuento oficial (lento) sí es vinculante. El principal argumento que le queda al equipo de la OEA es que "la victoria de primera ronda de Evo Morales fue estadísticamente improbable y el resultado de un aumento masivo e inexplicable en el número de votos para MAS en el 5% final de los votos contados". Esto solo demuestra cuán poco sabe el equipo de la OEA sobre Bolivia, ya que es bien sabido que el apoyo para Evo y MAS es muy alto en las áreas remotas de las tierras altas (a menudo cerca del 100%), y estos resultados son los últimos en llegar al centro de cómputo. Siempre ha sido así, lo que está bien detallado en un análisis realizado por el CEPR. En diciembre de 2019, un grupo internacional de economistas y estadísticos respaldaron el análisis del CEPR en una carta abierta y declararon que "la OEA tiene que responder por su papel en el golpe de Estado boliviano". Yo estoy totalmente de acuerdo. La OEA ha tenido un papel vergonzante. No significa que no hubo irregularidades durante el proceso electoral. Por supuesto que sí, pero fueron esporádicas y no habrían cambiado el resultado general. La conclusión es que Evo ha sido muy ingenuo. Confió en la OEA. Fue un error. Y confió en el jefe de las fuerzas armadas. Otro error. Nos recuerda cómo el difunto presidente chileno Salvador Allende ingenuamente confiaba en el general Pinochet. Esta confianza causó su trágica muerte.

¿Cual será el resultado de las elecciones de mayo? En realidad no hay condiciones para un proceso electoral justo, ya que el gobierno interino está intimidando al MAS y sus candidatos, y la mayoría de los medios son ferozmente anti-MAS. La inhibición de Evo es un mal augurio. Si el gobierno interino y sus aliados se pasan, por ejemplo inhibiendo a otros candidatos importantes del MAS, hay un gran riesgo de que los resultados no serán aceptados como legítimos por una gran parte de la población, posiblemente una mayoría. Esto significaría más inestabilidad política y un grave riesgo de que el país regrese a su pasado de una sociedad caótica e ingobernable. Como se miran las cosas por el momento, Luís Arce está casi seguro de pasar a la segunda ronda (si es que no gana directamente en la primera ronda). Al mantenerse esta tendencia hay un riesgo de otras acciones para obstruir a Luís Arce y MAS. Esperemos para el bien de Bolivia que no suceda.

 

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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