15 12 2016

Alepo: nuestra mea culpa

"Salvemos Alepo" ha sido el reclamo durante varios años. No es completamente correcto, ya que desde hace varios años han habido dos Alepos: el este de Alepo, bajo control rebelde, y el oeste de Aleppo, bajo control del Gobierno Sirio. La guerra civil entre las dos partes ha implicado un sufrimiento inmenso tanto en el este como en el oeste de Alepo, pero más en el este, ya que el ejército sirio tiene un poder de fuego superior y tiene dominio aéreo. La guerra urbana, cuando la población civil no ha sido evacuada, es cruel y bárbara, ya que los daños a los civiles son horrorosos. Y ahora que la batalla de Alepo ha terminado, comienza las recriminaciones: debiéramos haber hecho algo para salvar a Alepo, y no lo hicimos.

Pero la pregunta es: ¿qué es lo que deberíamos haber hecho?

La respuesta más obvia es: presionar por una solución negociada a la guerra. Se hizo el intento, pero no prosperó. Muchas guerras civiles han terminado en soluciones negociadas: la insurección maoista en Nepal, las insurrecciones en El Salvador, Guatemala y ahora Colombia. la guerra de los contras nicaragüenses, las guerras de liberación en Sudáfrica y Zimbabwe. Pero muchas han terminado de manera que una parte se ha impuesto: el levantamiento militar de Francisco Franco en España contra el gobierno electo, el Gobierno de Sri Lanka en su guerra contra los separatistas tamiles, las insurrecciones contra los dictadores Batista en Cuba y Somoza en Nicaragua, las insurrecciones yihadistas en Afganistán y Libia, etc.).

Las guerras civiles pueden terminar en soluciones negociadas cuando ninguna de las partes es capaz de ganar y la fatiga de guerra comienza a imponerse. Eso puede tomar muchos años y tener costos inmensos en vidas humanas y destrucción. La experiencia demuestra que cuando hay fuertes potencias externas que apoyan a los dos lados de una guerra civil, tiende a ser aún más prolongada. Esto es el caso de Siria.

Las negociaciones en Siria bajo auspicios internacionales nunca tuvieron éxito y la razón más probable es que ninguna de las dos partes realmente quería una solución negociada. Seguían convencidas de que podían ganar la guerra. Los rebeldes tienen patrocinadores internacionales muy poderosos y generosos (aparte de Estados Unidos y la UE, un apoyo más directo de Turquía, Arabia Saudita y Qatar con armamentos, entrenamiento militar y financiamiento), mientras que el gobierno sirio tiene el apoyo de Irán, Rusia – y en cierta medida Iraq.

Un informe reciente reportado en el periódico inglés “The Guardian” revela que los dos principales patrocinadores internacionales, Turquía e Irán, estaban cerca de un acuerdo en 2013: "El plan preveía un alto el fuego seguido de un gobierno de unidad nacional y una reforma constitucional dirigida a limitar los poderes presidenciales. Más importante aún, habría elecciones presidenciales y legislativas bajo la supervisión de la ONU. El plan fue objeto de varios meses de diplomacia entre el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, y su homólogo turco, Ahmet Davutoğlu, pero finalmente fracasó por desacuerdos sobre el futuro papel del presidente sirio, Bashar al-Assad.” Así que el punto clave fue que Turquía insistió en que Assad no podía participar en las elecciones, aunque fueran supervisadas ​​por la ONU. Turquía tenía probablemente respaldo de los Estados Unidos y la UE: no se permitiría que el carnicero de Damasco se presentara como candidato presidencial. ¿Cómo podían permitirlo? ¿Un criminal de guerra? ¡Nosotros tenemos principios!

¿O es que temían que pudiera ganar? Una elección es un asunto complicado ya que los tipos equivocados pueden ganar. Como dijo Hillary Clinton en un discurso en Israel en 2006, grabado y publicado por uno de los participantes (refiriéndose a la victoria de Hamas en Gaza): "No creo que deberíamos haber presionado por elecciones en los territorios palestinos. Creo que fue un gran error. Y si íbamos a presionar por una elección, entonces debiéramos habernos asegurado de que hiciéramos algo para determinar quién iba a ganar".

Entonces, por desgracia, las negociaciones de paz en Siria terminaron en nada y la guerra civil continuó. Quizás podríamos haber hecho más. O culpemos simplemente a los rusos y a los iraníes por no haber aceptado nuestra exigencia de que Assad se retirara como una condición para un acuerdo negociado. Insistieron en que si Assad se fuera, crearía un vacío de poder que sería llenado por los grupos rebeldes yihadistas, como en Libia. ¿Demanda irrazonable? ¿Indignante?

Si una paz negociada entonces no era una opción, ¿qué más podríamos haber hecho? ¿Un llamamiento a no luchar en zonas urbanas? Poco realista en una guerra civil. ¿Una demanda de impedir el uso de la fuerza aérea y la artillería en las zonas urbanas, ya que es imposible distinguir entre combatientes y civiles? Una demanda absolutamente razonable, pero no hay mucha precedencia para eso en una guerra urbana, ya que tiene un costo enorme para la parte atacante. Una de las experiencias recientes con guerra urbana de gran escala es la Operación Fantasma Furiosa llevada a cabo por los marines estadounidenses y sus aliados en 2004 en la llamada “segunda batalla de Faluyah”, una ciudad de 300.000 habitantes en Iraq:

Antes de que comenzara el ataque, el área fue acordonada y se animó a los civiles a abandonar la ciudad. Se estima que más del 70 por ciento de los civiles salieron de Faluyah antes de que la batalla comenzara. La batalla comenzó con un intenso bombardeo de artillería y ataque aéreo. El proceso de limpieza de la ciudad fue lento, ya que muchas casas estaban minadas. Para reducir las bajas, los soldados entraron en los edificios sólo después de que los tanques hubieran perforado agujeros en las paredes. (...) Más de 100 soldados de la coalición murieron, y 613 soldados resultaron heridos durante la operación. Sin embargo, hay poca información sobre el número de víctimas entre los insurgentes. Algunas estimaciones sitúan el número de insurgentes muertos durante la operación en alrededor de 1.200, mientras que otros afirman que más de 2.000 insurgentes murieron. La Cruz Roja estimó que alrededor de 800 civiles también murieron durante la ofensiva. De los aproximadamente 50.000 edificios en Faluyah, se estima que entre 7.000 y 10.000 habían sido destruidos durante la ofensiva y que entre la mitad y dos tercios de los edificios restantes tuvieron daños considerables. 60 de las 200 mezquitas fueron destruidas. Hubo denuncias persistentes de que Estados Unidos había utilizado fósforo blanco y uranio empobrecido durante el asalto a la ciudad.

¿Todo esto le suena familiar? Sí. Y deprimente. Como dijo el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Powers, en el Consejo de Seguridad de la ONU el 14 de diciembre: "¿No hay ningún acto de barbarie contra civiles, ninguna ejecución de un niño que se mete bajo su piel, que le causa un poco de sensación horripilante?” Se refería, por supuesto, a Alepo, no a Faluyah.

Pero los bárbaros del ejército sirio podrían haber dejado que los civiles salieran de Alepo antes de asaltar? Los civiles efectivamente abandonaron Alepo, pero sólo después de que quedara claro que los rebeldes iban a ser derrotados y ya había muchos muertos y heridos. Había diferentes afirmaciones: No podían salir porque el bombardeo incesante lo hacía demasiado peligroso. Los rebeldes no los dejaban salir y disparaban contra la gente que intentaba irse, usándolos como escudo humano. Preferían morir antes que volver bajo el yugo del dictador Assad. Etc. Tal vez sabremos la verdad en algún momento en el futuro. Tal vez nunca lo sabremos.

Hay un aspecto que distingue la batalla del este de Alepo: la repetida oferta por parte del ejército sirio de dejar a los rebeldes y a los civiles que así lo deseaban, salir para otros territorios rebeldes: la provincia de Idlilb (bajo el control de Al-Nusra, filial de Al-Qaida) o el norte de Alepo (bajo el control del Ejército Libre Sirio y otras milicias apoyadas por Turquía). No me ocurren otras guerras civiles donde se haya hecho ofertas similares. Ciertamente no se hicieron ofertas similares en Fallujah, y tampoco se están haciendo en la batalla en curso de Mosul, donde decenas de miles de civiles están atrapados en la ciudad. Sin embargo, estas ofertas fueron rechazadas repetidamente por los rebeldes en Alepo, por lo menos hasta que la batalla estaba casi perdida. ¿Pero es que los rebeldes podrían confiar en que la dictadura de Assad mantuviera su palabra? Aparentemente sí, a juzgar por los acuerdos similares hechos repetidas veces con otras facciones rebeldes en otras partes de Siria (Homs, Damasco, Qalamun). ¿Valentía? Ciertamente, pero con un enorme costo de sufrimiento humana y de destrucciones físicas.

Así que nada de todo esto funcionó o sólo funcionó de manera muy parcial. ¿Qué más podríamos haber hecho entonces para salvar Alepo? Parece que la afirmación es que nosotros - en este caso la OTAN y nuestros aliados saudíes y qataríes – debemos intervenir militarmente en Siria, bajo el principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P). El gobierno de los EE.UU. hizo entre 2011 y 2013 varios intentos de pasar resoluciones por el Consejo de Seguridad que invocaran la R2P para justificar la intervención militar en la guerra civil siria. Éstas resoluciones fueron vetadas por Rusia y China. Pero hay muchos que afirman que debemos hacerlo de todos modos, con o sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Entre los más conocidos están Hillary Clinton, John Mccain, Francois Hollande, David Cameron, por mencionar sólo algunos pocos. ¿Y cómo se haría? Bueno, parece que lo que proponen es una repetición de la exitosa intervención en Libia: establecimiento de zonas de exclusión aérea, destrucción de la fuerza aérea siria y bombardeo de otras instalaciones militares sirias. Eso debilitaría tanto a la dictadura de Assad que se derrumbaría y nuestros aliados rebeldes, "moderados" o yihadistas, tomarían el poder en el país.

Así que esto es lo que hubiéramos hecho para salvar Alepo - y no lo hicimos? ¿Esto sería entonces nuestra mea culpa?

Si dejemos a lado por el momento la cuestión de la culpa, ¿qué se puede hacer para evitar más sufrimiento en Siria? Las perspectivas para una solución negociada todavía no se ven bien, ¿pero que otro camino nos queda? No creo que el escenario R2P traiga algo bueno, a pesar de que algunos Guerreros de Derechos Humanos así lo piensan. Lo más obvio es proveer de emergencia ayuda humanitaria a la población de Alepo, tanto la parte este como oeste, y exigir que el Gobierno sirio otorgue acceso inmediato al este de Alepo a las organizaciones de la ONU. La destrucción ha sido enorme, y son enormes las necesidades. Incluso antes de la última batalla del este de Alepo, habían, según Cruz Roja, 400.000 desplazados internos en el oeste de Alepo, la mayor parte proveniente del este de Alepo. Ya hay algunas iniciativas, pero tardan en llegar. Por supuesto, hay quienes dicen que ahora que el dictador sirio tiene el poder en Alepo, este es su problema. Creo que están equivocados.

Más lectura sugerida:

Los siguientes artículos recientes sobre Siria y la cobertura mediática del conflicto en el diario electrónico británico “The Independent” son muy informativos: Robert Fisk: "Hay más de una verdad que contar en la horrible historia de Alepo", y Patrick Cockburn: "Es por eso que todo lo que has leído sobre las guerras en Siria e Irak podría estar equivocado".

Como nota de pie de página: En un informe el 13 de diciembre en el diario inglés “The Guardian” sobre el acuerdo de evacuación de los rebeles acorralados en un reducto del sur de Alepo, se mencionan que son principalmente de dos grupos rebeldes moderados: Nour al-din al-Zenki y Ahrar al-Sham. Los chicos moderados de Nour al-din al-Zenki, encabezados por Omar Salkho, publicaron el 19 de julio un video en el que se reían, decapitando a un niño palestino. Sí, nuestros chicos tienen derecho a divertirse también, ¿verdad? Desafortunadamente, Robert Fisk tiene razón cuando afirma: Los rebeldes de Alepo no son héroes.

 

Nuestros aliados de Nour al-din al-Zenki divitiéndose decapitando un niño palestino y subiendo el video al internet.

En cuanto al otro grupo moderado, el salafista Ahar Al-Sham, la revista estadounidense “Foreign Affairs” argumenta en un artículo que no debería ser designado como un grupo terrorista, ya que podría ser un instrumento útil en la política exterior de Estados Unidos en la región: "Sus obvias simpatías por al Qaeda ciertamente augura mal para el futuro. Pero también lo hacen muchos otros aspectos del conflicto sirio, incluyendo el papel de Irán y Hezbollah y las políticas asesinas del régimen de Assad. Más bien, la designación de grupos terroristas extranjeros debe ser vista como una táctica al servicio de una estrategia más amplia, un instrumento en manos de un presidente discriminador".

Nuestros aliados de Ahrar Al-Sham

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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