06 04 2020

El precio del petróleo: la caída del cartel

Moisture flare at the Obenour 1 and 2 well on the Evanson family farm in McKenzie County Moisture flare at the Obenour 1 and 2 well on the Evanson family farm in McKenzie County By Tim Evanson - https://www.flickr.com/photos/23165290@N00/9287130523/, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27600010
Los medios se refieren generalmente a la reciente caída en los precios del petróleo como "la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia". No es una descripción correcta. Hay dos factores fundamentales en juego. En primer lugar, a medida que las energías renovables se vuelven más y más baratas, el petróleo se vuelve cada vez más irrelevante, y todos los países con grandes depósitos de petróleo se esfuerzan por sacar lo que pueden del subsuelo antes de que sea demasiado tarde. En segundo lugar, el cartel petrolero OPEP+ ha fracasado, ya que los países que no participan en el cartel, a menudo llamados "parásitos", han aumentado su producción en tal medida que el cartel ya no es beneficioso para los participantes. Estos dos factores constituyen el tiro de gracia para la OPEP+ y el alto precio del petróleo: los buenos tiempos para la industria petrolera nunca volverán. La caída de la demanda debido a COVID-19 no es la causa, es solo un desencadenante.

He analizado en otra parte la creciente falta de competitividad de los combustibles fósiles, ya que el costo de las energías renovables sigue disminuyendo y al mismo tiempo hay una presión política en muchos países para eliminar gradualmente los combustibles fósiles para combatir el cambio climático, quiera o no Trump. En mi opinión es el factor más fundamental a largo plazo detrás del reciente colapso del precio del petróleo. Por supuesto, hay factores de corto plazo que también son importantes: la caída de la demanda debido a COVID-19 y la falta de capacidad de almacenamiento de todo este petroleo que ahora está sobrando. Pero es un fenómeno transitorio.

El otro factor fundamental es el colapso del cartel OPEP+. Como fue mencionado arriba, se conoce la caída del precio del petróleo como la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, o alternativamente como un asalto frontal de parte de Arabia Saudita y Rusia en contra de la próspera industria del petróleo de esquisto de EE.UU. Pero eso no es lo que está pasando.

Como cualquier estudiante universitario de economía sabrá, los carteles se basan en precios de monopolio. La fijación del precio es un acto de equilibrio entre exprimir lo máximo posible de dinero de los clientes y, al mismo tiempo, evitar provocar una contracción demasiado alta de la demanda. Se llama el precio óptimo de monopolio. Funciona bien siempre y cuando los miembros del cartel no estén estafando demasiado, o sea irrespetando las cuotas de producción acordadas. Y siempre y cuando el monopolio no sea desafiado seriamente por productores que no forman parte del cartel.

Históricamente la falta de apego a las cuotas de producción acordadas ha sido el problema principal de OPEP. Pero actualmente el problema principal son los productores que no son parte del cartel y que se aprovechan, subiendo su producción de petróleo. Rusia ha sido uno de los países que se han beneficiado de los altos precios del petróleo durante la última década, pero en 2018, bajo presión de Arabia Saudita, aceptó (de mala gana) junto con un grupo de otros productores no pertenecientes a la OPEP, unirse a una versión más flexible del cartel, a menudo denominado OPEP+. Eso ayudó a subir el precio del petróleo por un tiempo.

Otro país fuera del cartel que ha sido durante los últimos años el principal beneficiario del acuerdo OPEP+ es EE.UU., ya que el alto precio ha permitido a los productores de petróleo de esquisto de alto costo aumentar su producción, y ahora EE.UU. se ha convertido en el mayor productor mundial de petróleo, mientras que los miembros de OPEP+ han restringido su producción, como se puede ver en la gráfica a continuación.

Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2019

Obviamente, esto ha causado malestar dentro de la OPEP+ y los rusos en particular han expresado su descontento con tener que ceder cuotas de mercado al petróleo de esquisto estadounidense. Preguntan por qué los productores de bajo costo deberían restringir su producción para dar paso a los productores estadounidenses de petróleo de esquisto de alto costo. Pues vino la caída momentánea de la demanda de petróleo debido a COVID-19, Arabia Saudita sugirió a Rusia un nuevo recorte de la producción, Rusia se negó a continuar el juego y el precio del petróleo se desplomó.

El petróleo es un recurso natural limitado, y el costo de extraerlo depende de las condiciones en cada lugar. No sabemos exactamente cuáles son los costos de producción, ya que es una industria muy sigilosa, por lo que todas las estimaciones incluyen un elemento de arbitrariedad. En general, se cree que Arabia Saudita (y otros productores de Medio Oriente) tienen una posición privilegiada: el petróleo brota del suelo casi por si mismo y el costo de extracción se estima en 8-10 dólares por barril (o incluso más bajo). Se cree que los costos de Rusia anda por los 10-12 dólares por barril. También conocemos el otro extremo: arenas bituminosas canadienses, petróleo en aguas profundas del Ártico y otros depósitos de petróleo de difícil extracción. Esperaríamos que las fuentes más baratas en general se exploten primero y las más caras después – o nunca. Pero cuando un cartel mantiene el precio de petróleo alto, los productores de alto costo que no participan en el cartel tienen la oportunidad de aumentar su producción de forma rentable.

El costo de producción del petróleo de esquisto estadounidense es una incógnita. Hace algunos años se pensaba que en promedio rondaba por los 60 dólares por barril o más, pero después de la crisis en 2015 los productores de petróleo de esquisto han reducido sus costos y se alega que ahora está en el rango de 40-45 dólares, lo que significa que mientras el precio del petróleo sea de alrededor de 40-45 dólares o más, seguirán produciendo. Un informe reciente de una unidad de investigación del FMI afirma que el costo del petróleo de esquisto de EE.UU. es de solo 20 dólares por barril, mientras que los costos de producción en Rusia son de alrededor de 40 dólares. Es poco probable: si eso fuera el caso, los norteamericanos deberían estar contentos con la caída del precio, ya que sacaría del mercado a los rusos. Pero no están nada felices.

La industria estadounidense del petróleo de esquisto es un misterio. Durante la última década ha habido muchas predicciones de que el colapso de la industria era inminente, pero ahí está todavía y además creciendo rápidamente - al menos hasta hace poco. Aun así, las empresas de petróleo de esquisto no han logrado nunca generar un flujo de caja positivo durante la última década. Eso hace sospechar de un gran esquema piramidal: prestan fondos a un alto costo (emitiendo bonos casi basura) para poder continuar perforando y repagar los préstamos anteriores. Ahora de repente ya no hay quien les preste y muchas de estas empresas están a punto de declarar cesación de pagos – o ir a la quiebra. Se aferran a la esperanza de que la OPEP vaya a rescatarlos de último momento al elevar nuevamente el precio del petróleo, tal vez con una ayuda de su presidente Trump.

Eche un vistazo al desarrollo del precio del petróleo durante la última década:

Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2019

La industria del petróleo de esquisto estadounidense entró en crisis en 2015 cuando el precio del petróleo cayó por debajo de los 40 dólares por barril. Luego, la OPEP+ intervino para limitar la producción y los precios volvieron a subir a 60 dólares. La industria del esquisto estaba duramente golpeada, pero después de reducir sus costos volvió al escenario, ya que 60 dólares aparentemente es suficiente para que prospere (a pesar de nunca lograr producir un flujo de caja positivo).

¿Cuál es ahora la estrategia óptima para la OPEP+? Para los productores de bajo costo de la OPEP, el objetivo a largo plazo debe ser extraer la mayor cantidad de petróleo posible dentro de la próxima década o dos, antes de que la competencia de las energías renovables, los carros eléctricos etc. comience a sentirse seriamente. Supongamos que las empresas estadounidenses de petróleo de esquisto efectivamente pueden producir petróleo a un costo de 35-40 dólares, o al menos las empresas que están trabajando en los yacimientos petroleros más productivos. La estrategia óptima para la OPEP+ sería producir suficiente petróleo para mantener el precio en el rango de 35-45 dólares, ni mucho más, ni mucho menos. Eso probablemente sacaría del juego a parte de la industria del esquisto de EE.UU., y aún así dejaría a la mayoría de los países de la OPEP+ una buena ganancia. Probablemente eso sea también lo que Rusia tenía en mente cuando, al comienzo de la caída de la demanda causada por COVID-19, sugirió a Arabia Saudita de esperar y ver como se desarrollara el mercado, en lugar de reducir la producción de forma inmediata. La estrategia saudita - si realmente es que tienen una - parece ser inundar el mercado con petróleo para llevar rápidamente a los productores estadounidenses de petróleo de esquisto a la bancarrota (y, con suerte, también a los rusos). Pero existe el riesgo de que la Casa Real de Saud, con su ejército de príncipes inútiles que piensan que es su derecho tener una vida de lujo sobre la base de los ingresos del petróleo, se va a la bancarrota antes de lograr su objectivo. Se estima que Arabia Saudita con un precio del petróleo de 35 dólares tendrá un déficit del sector público correspondiente al 15% de su Producto Interno Bruto en 2020. Eso no es sostenible. En una guerra de cartel no es suficiente tener bajos costos de producción, también son necesarios bolsillos muy profundos.

A mi parecer los más probable es que Rusia y Arabia Saudita y el resto de la OPEP+ lleguen a un acuerdo para recortar le producción de petróleo, pos lo menos de manera transitoria mientras que dure el COVID-19, pero para mantener a los rusos dentro del acuerdo a largo plazo, tendrán que apuntar a un nivel de precios que solo permite que prosperen los productores estadounidenses más eficientes de petróleo de esquisto. Es decir en el rango de 35-45 dólares. EE.UU. no estará contento con eso, ya que sacaría del mercado a una parte importante de su industria de petróleo de esquisto.

¿Qué puede hacer EE.UU.? ¿Cómo puede enfrentar este siniestro complot internacional para hundir su próspera industria petrolera? El gobierno de EE.UU. está presionando a sus súbditos sauditas para que reduzcan su producción, incluso está amenazando con retirar el apoyo a la Casa de Saud. Según se reporta, Trump le dijo al rey Salman que "es posible que no estés allí dentro de dos semanas". Es más difícil tratar con los rusos, ya que es poco probable que las amenazas de más sanciones les convence a reducir su producción de petróleo. Incluso si EE.UU. logra que la OPEP+ haga recortes transitorios en la producción durante la pandemia de COVID-19, no es una estrategia viable a largo plazo. A corto plazo, el Gobierno de EE.UU. puede evitar un colapso repentino de la industria del petróleo de esquisto rescatando a algunas de las compañías más débiles, o facilitando que algunas de las compañías más grandes (por ejemplo, Exxon, Chevron, Shell y BP) compre las compañías más débiles. Parte de la industria petrolera está presionando por un arancel sobre el petróleo importado. “El Plan A es que Arabia Saudita y Rusia hablen y corten. Pero si eso lleva demasiado tiempo o falla, el presidente recurrirá al plan B: medidas proteccionistas para ayudar a los productores nacionales", dice Bob McNally, jefe de la consultora Rapidan Energy Group. Es una propuesta interesante: entonces habrían dos mercados para el petróleo, el mercado interno de EE.UU. con precios altos y un mercado mundial con precios más bajos. O tal vez muchos mercados internos cerrados con precios altos y un mercado internacional con bajos precios donde se descargaría la producción excedente. Así ha estado funcionando por ejemplo durante décadas el mercado mundial de azúcar. Otra propuesta es obligar a los productores estadounidenses de petróleo de esquisto a reducir su producción, posiblemente como parte de un acuerdo entre EE.UU. y la OPEP+. Supongo que daría problemas con las leyes de competencia de EE.UU., pero tal vez es factible como una medida transitoria alegando una amenaza a la seguridad nacional.

El Gobierno de EE.UU. no se encuentra en una situación envidiable en este momento. La medida a que recurre normalmente en estas situaciones es utilizar su supremacía militar para invadir un país que ellos alegan son los malos y tienen la culpa, pero aparte de aumentar la popularidad del presidente a corto plazo, es difícil ver cómo contribuirá a salvar la industria del esquisto a más largo plazo. Solo se puede salvar si reduce sus costos de producción (y al mismo tiempo el gobierno les asegure leyes ambientales laxas, ya que el petróleo de esquisto es una industria muy sucia).

El petróleo barato ha venido para quedarse. El costo de producción del esquisto estadounidense y de otros productores de alto costo establecerá en el futuro el límite superior para el precio del petróleo a largo plazo, y todos los productores que puedan obtener ganancias a ese precio lucharán para sacar su petróleo antes de que sea demasiado tarde.

 

Visto 340 veces
Valora este artículo
(1 Voto)
Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

Artículos relacionados (por etiqueta)

Más en esta categoría:

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.