29 06 2019

La guerra comercial de Estados Unidos contra China cambiará la historia (2)

Los poderes grandes quieren repartir China. EE.UU. está reclamando su parte. Los poderes grandes quieren repartir China. EE.UU. está reclamando su parte. Punch Aug 23, 1899, by J. S. Pughe. Library of Congress statement : No known restrictions on publication.

La actual guerra comercial de Estados Unidos contra China tendrá profundas repercusiones a largo plazo, independientemente de si las dos partes llegan a un acuerdo comercial en el futuro próximo. Si solo fuera una cuestión de acciones erráticas por parte de un presidente despistado, los efectos podrían haber sido limitados. Pero Trump no está solo. El estado de ánimo general en los círculos de poder de EE.UU. es que China debe ser contenida, o incluso forzada a retroceder. Así que la palabra clave ahora es "desacoplar" la economía estadounidense de la de China.

¿Y por qué este “desacoplamiento” (“disentangling”)? La globalización implica que todas las economías grandes están “acopladas”, ya que las cadenas de suministro de la mayoría de los productos ahora cruzan las fronteras. Componentes provenientes de diferentes países se utilizan para producir la mayoría de los productos en EE.UU., Europa, China, etc. La confianza es esencial para estas cadenas de suministro. Una empresa debe poder confiar en que los componentes que está adquiriendo en el país X llegarán al precio acordado y a tiempo para que pueda fabricar sus productos.

El aumento repentino de las tarifas interrumpe las cadenas de suministro. Pero el repentino corte del acceso a los componentes en los que se basa una empresa es inmensamente más perjudicial que las tarifas. No es que los componentes se vuelven más caros. Simplemente ya no están disponibles. Si no hay un proveedor alternativo, la producción se paralizará. Esto es lo que EE.UU. hizo primero al gigante chino de telecomunicaciones, ZTE, en 2018, y ahora a la aún más grande empresa  china de telecomunicaciones Huawei. El impacto a corto plazo es severo. Pero el impacto a largo plazo es mucho más profundo, ya que el mensaje a China es que no puede confiar en los proveedores estadounidenses. Esto pondrá en marcha un proceso a largo plazo en China para sustituir la tecnología estadounidense. Incluso si se llega a un acuerdo entre EE.UU. y China en un futuro cercano, el daño ya está hecho. La confianza se ha roto. El mensaje que se percibe en China es claro: tendrán que confiar en su propia tecnología o tecnología de aliados confiables, porque de lo contrario la dependencia será usada en contra de ellos en algún momento. Esa es la lógica en China al establecer una "lista de entidades no confiables" que incluirá a las compañías y personas que "bloquean o cortan los suministros a las empresas chinas con fines no comerciales". Aún no se ha publicado la lista y probablemente no será publicada si se llega a un acuerdo con EE.UU.

EE.UU. lo ve de otra manera. Para ellos, los chinos podrían simplemente ceder, renunciar a su lucha por el liderazgo tecnológico, aceptar su papel inferior en la industria de la alta tecnología y sus problemas con EE.UU. se acaban. ¿Realmente puede ser tan difícil? Otros países lo han hecho. Europa, Japón, Corea del Sur. Pero ellos no entienden a China. Sin duda, China necesita un acuerdo más que EE.UU., por lo que están dispuestos a hacer concesiones sustanciales a EE.UU. para llegar a un acuerdo. Pero hay varias líneas rojas que es poco probable que acepten que EE.UU. cruce. Lo más importante en el contexto de la guerra comercial es que no renunciarán a su política industrial destinada a construir su propia industria de alta tecnología en áreas clave como semiconductores, inteligencia artificial, vehículos eléctricos, aviación, etc. En el área política, no negociarán la integridad de China (que para China incluye a Taiwán y Hong Kong) y no aceptarán limitar su capacidad militar para garantizar la eterna supremacía militar estadounidense en el este de Asia. Si es dinero, que EE.UU. quiere, seguramente lo obtendrá. Históricamente, durante los últimos dos milenios, China a menudo ha comprado la paz en sus fronteras pagando sumas enormes (principalmente en forma de seda) como dinero de protección a las tribus bárbaras en sus fronteras del norte y el oeste, haciendo el simple cálculo de que era más barato que librar guerras eternas con ellas. Probablemente estén dispuestos a pagar dinero de extorsión a los estadounidenses también, obedeciendo la misma lógica.

Sin embargo, incluso con un acuerdo existe el riesgo de que el mundo se divida esencialmente en dos áreas de alta tecnología en competencia, con interacción tecnológica limitada o comercio entre ellas. Fue lo que sucedió durante la guerra fría y fue sin duda una razón importante para el colapso de la Unión Soviética. Por supuesto, es económicamente ineficiente ya que significa duplicar la investigación y el desarrollo, el riesgo de incompatibilidad de los sistemas tecnológicos, etc. Por otro lado, si en este escenario se mantiene algún nivel de comercio, también traerá beneficios al romper los monopolios y ofrecer más opciones. En el caso específico de Huawei y la industria de la telefonía móvil, están en juego el dominio de Qualcomm y Arm en los procesadores móviles y el dominio de Google/Android-Apple en los sistemas operativos. Pero el efecto de la guerra comercial va mucho más allá de la industria de la telefonía móvil y 5G.

¿Podría China sobrevivir y prosperar en caso de aislamiento tecnológico? Puede ser que sí, y puede ser que no. Los pesimistas señalan como ejemplo que China hasta ahora no ha podido hacer mella en el mercado con sus propios chips de computadoras y sus sistemas operativos nativos. Los optimistas señalan el éxito del programa espacial chino y el desarrollo de supercomputadoras, a pesar de que China se ha visto completamente aislada de la tecnología occidental debido a las sanciones de EE.UU. Explicarán que la razón por la que los chinos todavía usan Windows, Android, chips de Intel, etc., a pesar de los esfuerzos del Gobierno para desarrollar software y componentes propios, es que las empresas privadas chinas hasta ahora no se han visto con la urgencia en hacer el cambo, por lo que no ha habido mercado para estos productos propios. Incluso el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, ha argumentado hasta hace poco contra el cambio a componentes domésticos, ya que las cadenas de suministro internacionales en muchos casos son más eficientes. La guerra comercial ha obviamente cambiado este cálculo. Sin embargo, el "desacoplamiento" será costoso para los chinos, quizás tan costoso que no será posible. Mucho depende de si los europeos y Japón siguen a EE.UU. en el aislamiento tecnológico complete de China.

Algunos consideran que una ruptura comercial es inconcebible, teniendo en cuenta la fuerte dependencia de China de llas exportaciones a EE.UU. Sin embargo, es posible que no tengan razón. EE.UU. era en 2017 el destino de 19% de las exportaciones de China. El hecho de que las exportaciones chinas en total constituyeron alrededor del 18.5% del PIB chino, significa que las exportaciones a EE.UU. constituyeron alrededor del 3.5% del PIB chino. Se estima que el componente de importación de las exportaciones chinas es de alrededor del 50%, lo que significa que el impacto en caso de que se detuvieran por completo las exportaciones a EE.UU. sería de alrededor del 1,75% del PIB chino. Un monto importante, pero para una economía que crece con 6-6.5% anual no es devastador. Además, el ensamblaje final de una parte de la producción de exportación china sería probablemente trasladado a los países vecinos, no afectados por los aranceles de EE.UU. Así que, en general, no hay que sobrestimar el impacto de los aranceles impuestos a las exportaciones chinas. Como se ha mencionado, el impacto principal sobre la economía china estaría más bien relacionado a la pérdida de acceso a los componentes y la maquinaria de alta tecnología necesarios.

¿Cuál es el resultado probable de la guerra comercial? Es difícil de decir. Yo todavía pienso que habrá algún tipo de acuerdo, pero que la guerra comercial en el ámbito tecnológico continuará, aunque sea de menor intensidad. Por supuesto que una ruptura total igualmente es una posibilidad, particularmente por que Trump ha elevado el tono a un nivel donde cualquier arreglo realista puede interpretarse como una derrota para él. Los candidatos a la presidencia de EE.UU. en 2020 van a competir para ver quién puede ser más anti-chino, ya que lo peor que les puede pasar es ser considerados "blandos" con respecto a China. Los liberales dirán que esto se debe a las violaciones a los derechos humanos por parte de los chinos (uigures, tibetanos, censura del internet, el “estado de vigilancia”, etc.) y la necesidad de defender el mundo libre, mientras que los nacionalistas agregarán la necesidad de contener a China y evitar que se convierta en un competidor geopolítico.

¿Dónde deja esto a la vieja Europa? Los países de la Unión Europea tienen la opción de ignorar sus propios intereses y continuar respaldando a EE.UU. en lo que sea, si no fuera por otras razones, pues debido a su gran dependencia tecnológica de los EE.UU. y por lo tanto a su vulnerabilidad frente a las medidas extraterritoriales de EE.UU. El país que tiene más que perder es Alemania, ya que tiene un comercio próspero y bien equilibrado con China. Alemania aboga por la necesidad de que los países europeos se unan y hagan frente a China, Rusia y EE.UU. Sin embargo, será difícil lograr que los países europeos se unan si implica confrontación con EE.UU. La UE está dividida en muchos temas, sufre bajo la alta carga de la deuda pública, enfrenta los efectos del Brexit y está enredada en el proceso interminable de ampliación (Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia, Turquía, etc.). Además, EE.UU. tiene varios aliados incondicionales dentro de la UE (Polonia, Países Bálticos, Dinamarca), que con mucho gusto socavarían cualquier política común que se considere contraria a EE.UU. (considere por ejemplo la política danesa de obstruir el gaseoducto "Nord Stream 2" de Rusia a Alemania, siguiendo la línea de EE. UU. e ignorando con desdén a los alemanes para quienes el proyecto es de alta prioridad ya que están en un proceso de simultáneamente cerrar sus plantas de energía basadas en carbón y sus plantas nucleares). Al mismo tiempo, las posiciones europeas en sus tradicionales áreas de fortaleza se están erosionando.

Al fin y al cabo, el escenario más probable es un mundo tecnológico cada vez más dividido, con EE.UU., Japón y una UE reacia por un lado, y con China, Asia Central y Rusia por el otro. Las economías emergentes y los países en desarrollo serán presionadas por EE.UU. para que también elijan por qué lado quieren estar, pero en particular los países del este asiático se esforzarán por no hacerlo, ya que para ellos su comercio con China es más importante que su comercio con EE.UU. y sus aliados. El resultado no es fácil de predecir.

 Para leer la primera entrega, pulse aquí.

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Note: Se suponía que la política sobre China de la administración Trump se definiría en un discurso pronunciado por el vicepresidente Pence en octubre de 2018. En este discurso, hace las declaraciones más increíbles, ridículas e históricamente incorrectas. Algunos ejemplos: (i) "EE.UU. se negó a unirse al Siglo de la Humillación de China". Es simplemente falso. En 1844, con China de rodilla después del asalto británico (la primera guerra del opio), EE.UU. firmó el ominoso Tratado de Wanghia. Es cierto que EE.UU. no participó en la horrenda segunda guerra de opio, que culminó con la ocupación de Beijing y el saqueo e incendio del Palacio de Verano en 1860, pero EE.UU. sí participó junto con Gran Bretaña y otras potencias europeas (incl. Rusia) en la supresión de la llamada “insurrección de los boxeadores” (1899-1901). (ii) “Reconstruimos China en los últimos 25 años” (¿estará bromeando?), (iii) "Los misioneros estadounidenses (...) no solo (...) difundieron su fe, sino que (...) fundaron algunas de las primeras y mejores universidades de China.”(!?), (iv) “EE.UU. se aseguró de que China se convirtiera en un miembro fundador de las Naciones Unidas”. ¿Así? Los EE.UU. insistieron en que el Taiwán de Chiang Kai-shek, en aquel entonces con 6 millones de habitantes, representara a China en la ONU, incluyendo en el Consejo de Seguridad, hasta que Nixon-Kissinger en 1971 llegaron a un acuerdo con China, que incluía su admisión a la ONU y el Consejo de Seguridad. Y así podríamos seguir…...

Abajo algunas fotos de la guerra de los "Boxers" 1898-1901 (los occidentales llamaron "boxeadores" a los insurgentes por sus rituales) para ayudar a entender los sentimientos de los chinos cuando los poderes extranjeros libres, democráticos y civilizados quieren enseñarles que hacer y no hacer :

Tropas de la alianza de las ocho naciones en 1900 en China. De izquierda a la derecha: Gran Britania, EE.UU., Australia (en aquel enctonces colonia del Imperio Británico), India (igualmente colonia británica), Alemania (El Imperio Alemán en aquel entonces), Francia, Austria-Hungría, Italia, Japón. By Anonymous - Historica, Yamagawa shuppan, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12208599

 

Insurgentes "Boxeadores"  hechos prisioneros por las tropas de EE.UU. en 1901. By ralph repo - Boxer Prisoners Captured By 6th US Cavalry, Tientsin, China [1901] Underwood & Co [RESTORED], CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33422352

 

 Prisionero chino, posiblemente "Boxer", siendo decapitado frente a una multitud de chinos. Oficiales europeos están observando la ejecución. https://wellcomeimages.org/indexplus/obf_images/aa/14/cbcbadc77d1feb7511ea15af72b3.jpg Gallery: https://wellcomeimages.org/indexplus/image/V0031250.html

 

 Ejecucion de "Boxers" después de la rebelión para apaciguar a los poderes extranjeros. https://en.wikipedia.org/wiki/Boxer_Rebellion#/media/File:Execution_of_Boxers_after_the_rebellion.png. File created by Jeff Lea. Author unknown - Postcard

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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