27 10 2015

EL PRESIDENTE DEL SUÉTER A RAYAS

En la última década ha sido difícil mencionar a Bolivia sin al mismo tiempo mencionar a Evo. Evo Morales ganó las elecciones presidenciales por primera vez en 2005 con el 54% de los votos y ahora puede celebrar 10 años como presidente. Una persona completamente ajeno al sistema político tradicional del país, propulsada por los movimientos sociales de pequeños productores, trabajadores y pequeños comerciantes, principalmente indígenas, con un duro discurso antiimperialista y anticapitalista, que horrorizó a la élite económica y política tradicional y a la "comunidad internacional" por igual. Su gobierno ha pasado por momentos difíciles de conflictos y crisis, llegando al borde de una guerra civil, pero al mismo tiempo ha sido una década de prosperidad económica, una marcada reducción de la pobreza y una revalorización de las raíces étnicas y culturales indígenas del país.

Bolivia es el país de los conflictos eternos. Antes de que Evo fuera elegido presidente se decía que la vida promedia de los gobiernos después de la independencia había sido de menos de un año. El telón de fondo de la elección de Evo fue un período de hiperinflación y de caos económico a comienzos de la década de los ochenta, seguido por gobiernos neoliberales apoyados por el FMI, el Banco Mundial y la "comunidad internacional". Con el neoliberalismo vino el cierre de la mayor parte del sector minero, privatizaciones al por mayor, una amplia desregulación y una fuerte dependencia de la ayuda económica internacional. Esto duró hasta el año 2000, cuando las protestas sociales comenzaron a volver el país ingobernable. La campaña para la erradicación de las plantaciones de coca, liderada por la Agencia Antidrogas de EE.UU. (la DEA) se encontró con la oposición masiva de los cultivadores de coca, y la privatización de las principales empresas de agua y un proyecto para exportar gas natural a los EE.UU. a través de Chile fueron repudiados y provocaron amplias movilizaciones sociales. Cuando el Gobierno de Sánchez de Losada ("Goni") en 2003 ordenó a las fuerzas amadas reprimir las protestas por la fuerza con el resultado de más de 60 muertos, dimitió el gobierno y Goni huyó a los EE.UU., desde donde el Gobierno Boliviano en vano ha estado reclamando su extradición.

Evo llegó a la presidencia cuando el país estaba prácticamente desintegrándose, ya que las regiones más prósperas de las tierras bajas del este y el sur, donde se encuentra la mayor parte de las riquezas de petróleo y gas, reclamaron autonomía, si no independencia. El punto débil de Evo era que su principal base social se encontraba en el altiplano indígena, pero él logró hábilmente movilizar su base social y evitar la trampa de utilizar la fuerza militar para reprimir las rebeliones abiertas (lo que probablemente habría resultado en un golpe militar en su contra). El punto de inflexión se produjo en 2008, cuando Evo no sólo sobrevivió a un referendo revocatorio, sino que ganó un voto de confianza de 67%. Incluso logró un voto de confianza de 40% en el departamento rebelde de Santa Cruz. De allí en adelante el frente opositor comenzó a desmoronarse. Han habido muchos conflictos desde entonces, pero ninguno ha constituido una amenaza seria para su Presidencia. Ganó sin dificultad las elecciones presidenciales en 2009 y 2014 con el 64% y el 61% de los votos, respectivamente. Su base electoral esahora distribuida de manera más uniforme, ya que en 2014 ganó en ocho de los nueve departamentos del país (lo que implica por supuesto que ha perdido apoyo entre su base electoral tradicional).

En el frente económico, la primer jugada de Evo fue aumentar los ingresos del gobierno provenientes de los recursos naturales, principalmente el gas y el petróleo. La compañía estatal de petróleo y gas, YPFB, había sido reducido a un cascarón, ya que se había vendido sus principales activos a empresas extranjeras. YPFB fue refundada y varias de las empresas privatizadas fueron reincorporados al YPFB. Evo también "nacionalizó" el petróleo y el gas, en el sentido que las empresas extranjeras ahora están obligadas a vender los recursos extraídos al estado, que controla el transporte, la distribución y la venta, así como las decisiones clave respecto a la refinación y los mercados. Las compañías petroleras extranjeras fueron además obligadas a renegociar los contratos. El resultado de todas estas medidas fue de aumentar de forma espectacular los ingresos del Gobierno provenientes del sector.

El aumento de los ingresos se utilizó para iniciar programas sociales dirigidos a los sectores más pobres con varios "bonos" (bono materno-infantil, bono de educación primaria, una pensión universal de vejez, etc.). También se utilizó para renacionalizar una gama de otras empresas, entre ellas la compañía telefónica nacional, ENTEL, las empresas de agua, la compañía de electricidad, etc., y para fundar nuevas empresas estatales, entre ellas la aerolínea nacional (BOA).

La vieja élite y la "comunidad internacional" estaban por supuesto horrorizadas. Un presidente indígena, que ni siquiera había terminado la secundaria, quería regresar el país al pasado. Para ellos, se trataba de una réplica de las políticas populistas de antaño, que habían llevado a la crisis económica de los años ochenta en la mayor parte de América Latina. El costo de las nacionalizaciones de empresas extranjeras podría llegar a ser muy alto, afirmaron, ya que ahuyentarían a los inversionistas extranjeros. Las compañías petroleras extranjeras no iban a querer renegociar, sino más bien abandonarían a Bolivia e introducirían enormes demandas contra el país en tribunales internacionales. Resultó diferente, sin embargo. La mayor parte de las empresas extranjeras optaron por renegociar y quedarse. Y en los casos donde fueron al arbitraje internacional, como fue el caso de la empresa italiana ITC, se dictaminaron compensaciones muy por debajo de las demandas hechas - a menudo tan altas que era risible.

Bolivia ha experimentado durante la última década un período de crecimiento extraordinario, con un crecimiento de 5 a 7% anual. El país logró incluso un crecimiento superior al 3% en 2009, el año de la crisis financiera internacional. El crecimiento ha sido consistentemente más alto que en el resto de América Latina.

 Growth

Al mismo tiempo ha habido una marcada reducción de la pobreza, aunque el nivel de pobreza sigue siendo elevado. La pobreza general se ha reducido de alrededor de 60% en 2006 a menos de 40% en 2013, y la pobreza extrema se ha reducido de casi 40% a menos de 20% en el mismo período, lo que constituye un logro impresionante.

Boliviapobreza

También ha disminuido la desigualdad, aunque el país sigue siendo muy desigual. En 2005, el 10% de la población con los ingresos más altos tenían un ingreso 128 veces más alto que el 10% con los ingresos más bajosuna cifra que se había reducido a 42 veces en 2013. Otra forma de medir la desigualdad: el llamado coeficiente de Gini bajó de 0.61 a 0.49.

La política económica ha sido bastante cautelosa con superávit durante la mayor parte de la década tanto en las finanzas públicas como en la cuenta corriente, por lo que la situación económica como punto de partida es bastante buena, con una deuda pública baja, y con reservas internacionales a un máximo histórico.

Los críticos dicen que todo esto se debe simplemente a que ha tenido buena suerte. Evo llegó a la Presidencia justo en el momento en que los precios de las materias primas - petróleo, gas, minerales, productos agrícolas - habían comenzado a subir, y ahora que los precios están bajando su buena suerte se ha acabado. No es un argumento convincente, sin embargo, ya que históricamente hay tantos gobiernos latinoamericanos que han echado a perder la bonanza de los períodos de buenos precios de las materias primas. La política económica de Evo ha sido algo conservador, lo que llega a ser una ventaja ahora que el país tiene que soportar una situación de caída de los precios de prácticamente todos sus productos de exportación. El futuro se ve complicado ya que el país sigue siendo extremadamente dependiente de productos primarios: gas natural, minerales, soya, etc. Bolivia tiene actualmente un déficit fiscal de alrededor de 3 a 4% del producto interno bruto, lo cual es un producto natural de una política económica anticíclica. No debería ser una preocupación, siempre y cuando la economía siga creciendo. El superávit en la cuenta corriente se ha esfumado debido a la caída de los precios de exportación, pero mientras que no haya un déficit mayor, no debe causar alarma.

Las nacionalizaciones han sido muy criticadas, pero hay varios casos exitosos. En el caso de la compañía telefónica nacional ENTEL, la empresa italiana ITC recibió 100 millones de dólares en concepto de indemnización. En los 5 años siguientes (2008-2012), ENTEL ha tenido una ganancia de 380 millones de dólares, y ha hecho inversiones de más o menos el mismo monto para modernizar y mejorar la cobertura de la red. Hasta junio de 2014 ENTEL ha aportado 700 millones de dólares al Estado (en concepto de impuestos, contribuciones al nuevo régimen universal de pensión de la vejez ("Renta Dignidad") y otros). Al mismo tiempo, se ha reducido los precios de los servicios de telefonía móvil y de Internet, obligando a las otras empresas (extranjeras) a seguir el ejemplo.

Otro caso exitoso es BOA, la aerolínea estatal, fundada en 2007 y en operaciones desde 2009. Actualmente cuenta con 80% del mercado nacional y ha iniciado vuelos a Argentina, Brasil, España y los EE.UU. Fue fundada con un capital de 15 millones de dólares por parte del Estado y ahora tiene un valor contable de más de 60 millones (la mayor parte de los aviones son alquilados). El beneficio neto en 2014 fue de 35 millones de dólares y la competencia que ha creado ha reducido el precio de los vuelos desde y hacia Bolivia (BOA ahora tiene una cuota de este mercado del 20%).

Esto no quiere decir que todo es éxito. El Gobierno de Bolivia maneja ahora 63 empresas comerciales. Algunas son empresas bastante grandes de reciente creación, como una planta de urea que utilizará gas natural como materia prima, y que todavía está en construcción, al igual que una fábrica de cemento. Otras acaban de iniciar operaciones (por ejemplo, un ingenio azucarero y una empresa láctea). No todas las inversiones son convincentes y algunas se ven bastante dudosas. Esto es, por ejemplo, el caso del rescate de Ametex, una empresa textil privada que entró en crisis cuando EE.UU. eliminó el acceso preferencial al mercado norteamericano (ATPDEA), como represalia por la "falta de cooperación" en la guerra contra las drogas. También se mira bastante dudosa la decisión de invertir en la reactivación de la planta de fundición de metales de Karachipampa, construida en 1984 pero sin nunca llegar a operar. El Gobierno ha declarado en varias ocasiones que cerrará empresas estatales que no son sostenibles financieramente. Sin embargo, queda por ver si tiene el coraje para hacerlo cuando se de el caso.

¿Y en cuanto a la coca? ¿Será cierto lo que dice los EE.UU., que el país "no coopera" en el combate al narcotráfico? Como dijo el general estadounidense James T. Hill en 2004: "Si los radicales siguen secuestrando el movimiento indígena, podríamos encontrarnos ante un narcoestado que apoya el cultivo incontrolado de coca." Estados Unidos ha "descertificado" a Bolivia, este extraño proceso donde los EE.UU. unilateralmente cada año certifican o descertifican a otros países (países del tercer mundo, por supuesto) referente a diferentes temas como las drogas, el terrorismo, el respeto a la propiedad privada de ciudadanos norteamericanos, etc.

En 2008 el gobierno boliviano expulsó tanto la agencia de drogas (la DEA) como la agencia de cooperación de EE.UU. (USAID), por considerar que estas agencias estaban apoyando la secesión de partes del país. Parece que DEA no aceptó esta expulsión, sino que se dedicó a perseguir a miembros del gobierno de Evo en una aparente operación para socavar su liderazgo (llamada "Operación Rey Desnudo").

A partir de la expulsión de la DEA, Bolivia ha manejado por sí sola el combate al narcotráfico en el país, pero bajo un enfoque muy diferente, donde se busca la participación de los cultivadores de coca en el control y erradicación de las plantaciones ilegales (el cultivo de la coca en Bolivia es controlado, pero no es ilegal, ya que tiene usos tradicionales, legales). No ha sido un proceso fácil, y mucho menos en un país con un territorio tan grande y con una corrupción generalizada, pero según la agencia de drogas de la ONU, la ONUDD, Bolivia ha logrado después de la expulsión de la DEA reducir la superficie sembrada con coca a la mitad (de 2010 a 2014). Cabe preguntar, qué es lo que la DEA en realidad ha estado haciendo.

Cultivococa

Bolivia está avanzando a un ritmo impresionante, pero el país enfrenta enormes desafíos. La pobreza y la desigualdad siguen siendo altas, el futuro económico no es alentador con los precios de las materias primas en caída, el racismo sigue siendo un mal generalizado a pesar de mejoras importantes, la violencia contra las mujeres es endémica, el sistema judicial es corrupto e ineficiente, el nivel de corrupción es alto incluyendo en la policía y las fuerzas armadas. Bolivia amerita apoyo, pero como ha declarado Evo en varias ocasiones, quiere socios, no patronos. Hay momentos en que uno se sorprende de la lentitud del gobierno, cuando debería ser ágil y aprovechar oportunidades que se presentan, por ejemplo en el caso de la explotación de las enormes reservas de litio en el salar de Uyuni. Aunque, tomando en cuenta las amargas experiencias del pasado, se comprende su desconfianza hacia las empresas mineras extranjeras. Pero parece que dan muchas vueltas para avanzar.

Es hora que los países desarrollados asumen un nuevo enfoque hacia Bolivia. Uno podría pensar que Europa estaría a la cabeza de un proceso en este sentido, ya que no tiene intereses geopolíticos en Bolivia. Desgraciadamente, no parece ser así. La conducta vergonzosa de Francia, Portugal y España en 2013, cuando obligaron al avión presidencial de Evo Morales a dar vuelta y aterrizar en Austria, porque los EE.UU. reclamaron que Edward Snowden estaba a bordo, es una humillación a la que nunca se hubieran atrevido a someter a un país occidental. América Latina tomó nota. Un avión presidencial es como una embajada volando, por lo que debería estar abrigado por la Convención de Ginebra, pero “qué nos interesa, sólo es algún dictadorzuelo del tercer mundo, ¿verdad? Por lo que he logrado comprobar, sólo los franceses han hecho una disculpa formal.

EvoPlane

Y ahora que se acerca la Cumbre de París sobre el cambio climático, cabe recordar la vergonzosa manera en que intimidaron a los países en desarrollo durante la cumbre de Copenhague en 2009. Evo aparentemente "sorprendió a la audiencia por sus posiciones radicales y poco realistas:limitar el aumento de temperatura a 1%!" ¿Qué ha estado fumando el tipo? Vale la pena recordar que a la vez que Bolivia contribuye casi nada al calentamiento global, es un país donde el cambio climático tiene consecuencias muy serias.

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Thorbjorn Waagstein

Thorbjørn Waagstein, Economist, PhD, since 1999 working as international Development Consultant in Latin America, Africa and Asia.

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1 comentario

  • Sergio Antezana Sergio Antezana Says: Viernes, 30 Octubre 2015 20:57

    Siempre te leo Thorbjorn, no siempre comento porque no siempre tengo qué decir. Me gusta el blog. Me parece un análisis muy cercano a la objetividad. Hay cosas que quedan por ver como dices. De primera mano sé que los datos de erradicación son una mentira, pero bueno, eso es otra cosa. Muy buenos datos en general, poca información tengo sobre las más de 60 empresas públicas en funcionamiento. Qué hay de PapelBol o CartonBol que no operan y tienen años? Qué beneficios netos hay del Satélite que costo 400 millones de dólares? De ENATEX ni hablar, como tampoco deberíamos hablar del Banco de Desarrollo Productivo.
    Me pareció un poco desacertado emitir un nuevo bono este año, especialmente porque en el mismo discurso Evo mencionó que tendríamos 2.5000 millones de dólares menos por la baja del precio del petróleo. Yo soy de los que creen que tuvo suerte, pero no la despilfarró totalmente. El nuevo crédito de cerca a 7.000 millones con China muestra que el gobierno no tiene interés en ajustarse el pantalón ante los bajos precios de las exportaciones, y esa es la señal populista que no queríamos escuchar. Pero que veíamos venir. Se puede tener superávit fiscal cuando el precio del barril supera los 100 dólares, pero cuando está cerca a 40 o 50, creo que la cosa cambia. En todo caso, estamos justo en el pico de la ola, o comenzando la bajada. Veremos que novedades trae el año que viene. saludos

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